Don Anacleto pare pare que acabo de ver el salto
Salto chorro de la plata, San Francisco, Cundinamarca
Historia Chorro de Plata en San Francisco Cundinamarca
En el año 1983, por primera vez, me hablaron de un salto que era muy alto, de por lo menos unos setenta metros de altura al cual se podía ir por los lados de Subachoque, se entraba por un pequeño sendero carreteable, y se empezaba a bajar como si se fuera para san Francisco. Para un domingo organice el viaje, íbamos como cuatro personas, llevamos el carro hasta donde se acababa la carretera y empezamos a bajar, por allá encontramos unas aguas termales, un sitio muy interesante, parecía que nadie lo conocía porque no habían señas de que se bañaran allí, los muchachos que me acompañaban se dieron su baño en estas tibias aguas, seguimos bajando y nada que encontramos quebrada alguna, y mucho menos salto, ya se estaba haciendo tarde y regresamos hasta donde habíamos dejado el carro, todo el día fue perdido; mi conclusión era que si el salto existía, era por los lados de San Francisco. En una ocasión hablando con un cliente en mi estudio fotográfico, tocamos el tema de este salto, le conté la historia y me dijo “el salto si existe estoy seguro, pero hay que entrar por san francisco”.
Como a los dos años volví a organizar otro viaje, esta vez yendo por San Francisco, el mismo cuento, nos gastamos todo el día y nada que encontramos el salto, esta vez pensé “el salto no existe o el camino para llegarle no es por donde estuvimos”.
Fueron pasando los años y después de dos viajes perdidos, me olvide del famoso salto de San Francisco; para el año de 1994 empecé a caminar con la fundación de caminantes Sal si puedes de Colombia, y en varias ocasiones saliendo de San Francisco a Subachoque, pasamos por un sitio que llamaban Aguas Calientes, pues resulto ser el sitio que habíamos descubierto diez años atrás, cuando estuvimos buscando el salto y los caminantes algunos se bañaban en estos termales, ya eran muy conocidos y muy diferentes a cuando nosotros, en el año 1983, pasamos por allí. Unos años más adelante, le conté a Gilma, una compañera caminante, la historia del salto y de los dos viajes perdidos años atrás, ella comento: “Leonel, el salto debe de existir, voy a averiguarte con algún compañero caminante que sea de la zona”; fue así que para comienzos del año 2005 me dijo: “Leonel, te tengo muy buena información del salto, si existe y se llama Chorro de Plata y la entrada es por San Francisco, hay una compañera que lo conoce y dice que está muy escondido, pero que ella nos pude llevar”, me anime mucho y dije “listo cuando podemos ir?” me contesto: “Cuando quieras Leonel”, organizamos el viaje para un sábado, la compañera que conocía el camino no pudo ir pero Gilma dijo: “tranquilo Leonel que ella me dio toda la información de cómo llegar”. Ese sábado muy temprano nos reunimos en la calle ochenta con Boyacá, apareció Gilma con dos personas más, Pablito su hijo y una amiga de él, un joven caminante que en muchas ocasiones acompañaba a la mamá a las caminatas, empezó a caminar muy joven, los caminantes lo apreciábamos mucho y era un gran ejemplo para la juventud de hoy, en la actualidad está radicado en los Estados Unidos
Aqui paro don Anacleto y logre esta Foto del chorro
Llegamos a San francisco, fuimos a conseguir un jeep para que nos llevara hasta bien arriba, recuerdo mucho al conductor por su nombre ¡Anacleto! después de ponernos de acuerdo con él, salimos, nos subió por una carreterita unos cuantos kilómetros, allí acordamos que nos recogería más o menos a las tres de la tarde en el mismo sitio donde nos había dejado. Empezamos a caminar por unos potreros con dirección a una quebrada y hacia la montaña, después de caminar varias horas y antes de llegar a la quebrada, se nos largó el agua, un fuerte aguacero, afortunadamente había una casita abandonada y allí nos metimos a escampar, el aguacero fue muy largo, estando allí aparecen de repente tres muchachos jóvenes, que hasta nos asustaron por lo que aparecieron de la nada, no nos dimos cuenta por donde llegaron, totalmente mojados por la lluvia, al preguntarles que hacían por allí, nos comentan que vienen del salto, eso a mí me interesa mucho porque veo que vamos bien y que el salto si es una realidad, les pregunto cómo es el salto, que tan alto es y a que distancia queda, y me dan la información, me dicen que ellos lo retrataron , ahí mismo me intereso y les digo que me muestren la foto, sacan una camarita digital pequeña y empezamos a mirar, solo se veía niebla, no se veía el salto, eso me desanimo nuevamente porque, ¡hasta no ver, no creer! y por todo lo que me ha pasado con este salto sigo siendo muy pesimista; ya como que no creo. Bueno, por fin escampó, acordamos que ya era muy tarde, que el salto estaba muy lejos y que si acaso alcanzábamos a llegar, la niebla no nos dejaba tomar la foto, además nos cogía la noche y el carro no nos esperaría hasta tan tarde, total de que nos regresamos, nos acompañaban los tres jóvenes, en esos momentos yo ya como que descartaba la idea de hacer más adelante otro intento; llegamos al sitio acordado con don Anacleto y ya él nos estaba esperando, nos subimos al carro, yo iba a la orilla siempre mirando atrás hacia esas montañas, porque había salido el sol y estaba bien despejado en la parte alta donde se supone que estaba el salto, cuando ¡oh sorpresa! alcanzo a ver en la distancia, en medio de esas montañas, el salto; inmediatamente le digo Don Anacleto pare pare que acabo de ver el salto, me bajo del carro, saco mi cámara y tomo una foto donde se alcanza a ver el salto entre las montañas, ¡qué alegría!. A partir de este momento me pongo de acuerdo con los muchachos para que al sábado siguiente me acompañen y me guíen hasta allá, coordino también con don Anacleto para que nos transporte, y todo queda listo para el 12 de junio de 2005, previa confirmación en el curso de la semana.
Al sábado siguiente, me reuní con Gilma y Miguel Granados, otro caminante, en la Boyacá con ochenta, Pablito y su amiga no pudieron venir. En San Francisco nos reunimos con uno de los muchachos que nos iba a guiar, porque los otros no pudieron ir, y con don Anacleto el conductor; “hoy es el día y si Dios quiere, realizo el sueño de fotografiar este salto”, era lo que yo pensaba en ese momento, está haciendo muy buen día y todo está a nuestro favor, creo que como al medio día estuvimos en el salto, ya lo tenía frente a mi cámara listo para dispararle fotos, lógicamente estuvimos como dos horas esperando que la niebla se moviera, este es un sitio que vive con mucha neblina y despeja solo por segundos, total de que en las dos horas, dispare una docena de fotos porque el ángulo es solo uno.
Bueno, como a las cuatro de la tarde estábamos en San Francisco almorzando, para luego regresar a Bogotá, pero yo estaba feliz porque después de veintitrés años, logre fotografiar el Chorro de Plata de San Francisco.
Chorro de plata, San Francisco, Cundinamarca
Por Leonel DCossio
Siguenos en
Facebook: https://goo.gl/CErvgj
Instagran: https://goo.gl/qp0uCk













