Les Mis FF : Once Balas - Capítulo 2
Sinopsis: La vida de Grantaire tiene mucho más de lo que aparenta y mucho más que una relación con el alcohol y el juego. La amistad y la familia.
Friendship Grantaire/Enjolras
The fanfic is in Spanish, but if you want to translate can do (If always give me credit for having written it)
II. Apolo tiene nombre de mortal francés
La joven Marie contaba con diecisiete años y 'R tenía diecinueve. Los St. Pier les habían anunciado de la visita de unos amigos aquella tarde. Grantaire no sabía quienes eran aquellos "Enjolras", solo que eran grandes amigos de sus tíos (ahora padres), que habían dejado París meses antes de él ir a vivir allí y que acababan de regresar. Gente respetable, dijeron, y muy rica. A él le daba bastante igual. Podría haberse marchado al Café Musain a disfrutar de una buena copa, pero decidió quedarse cuando vió el extraño comportamiento de su hermana. Escabullía miradas, corría de arriba abajo y había transformado su armario y su habitación en una auténtica barricada. A ella siempre le había preocupado lucir correcta, pero no hasta ese punto. Era extraño y a Ricard no le olía nada bien.
Aunque, cuando el joven Alexandre Enjolras entró por la puerta, todo cuadró. Hijo único y amigo de la infancia de Marie, llevaban cuatro años sin verse. Se podía facilmente comparar a una escultura de la Grecia antigua o a uno de sus dioses con ese pelo dorado y esos fieros ojos azules. Su piel palida parecía esculpida en mármol y ningún ser en la tierra podría negar que era hermoso. Ambos se estrecharon la mano con corrección y el joven besó la mano de su hermana con recato y cortesía. Ella respondió con un par de comentarios agradables, todo ello envuelto en un aura de distanciamiento precavido. Sin embargo, tan pronto como los adultos y sirvientes los dejaron solos, Marie no dudó ni un momento en tutearle y el trato por parte de ambos fue mucho más relajado y personal, haciendo que 'R frunciera el ceño. Volvió a fruncirlo un par de veces más, cuando ella rió ante un par de comentarios elocuentes y cuando él le ofreció una sonrisa tan encantadora que habría hecho caer de rodillas a la misma diosa Afrodita, aunque algo le decía que no estaba del todo acostumbrado a sonreír así ante otras personas. Pero cuando el cejo de 'R quedó permanente y ligeramente fruncido fue precisamente en el momento en que la conversación empezó a girar en torno a las injusticias sociales y el dolor del pueblo francés. Cuando el joven Enjoras hablaba nadie se atrevía a interrumpir. Su voz era hipnotizante, firme y enérgica. Era pasional y creía que el mundo no estaba bien. Idealista. Pese a su juventud, sus palabras podrían llegar a inspirar a muchos.
- Deberías pensar en formar un movimiento - comentó Marie. Su hermano la miró, excéptico. Creía en ella pero a veces sus ideales podían ponerla en peligro.
- No creo que la gente haga caso a un crío de diecisiete años, bichette - comentó Grantaire, torciendo el gesto.
- Tiene dieciocho. Y yo creo en él, 'R - replicó la joven, con tono ofendido.
- Sin embargo tu hermano tiene razón, Patria - Enjolras torció el gesto, no muy convencido de la idea de Marie.
Grantaire lo miró con cierto asombro. El joven pensó que era porque había manifestado su acuerdo con él. En realidad, se asombraba por la musicalidad del segundo nombre de su hermana en su voz. Nunca nadie había hecho sonar "Patria" con tanta gracia y belleza como lo había logrado aquel hombre. De hecho, nunca nadie antes la había llamado Patria de una forma tan natural y relajada. era obvio que no era la primera vez que lo hacía. Sin duda él conseguía hacer brillar a una flor marchita. Eso le inquietaba y fascinaba a partes iguales.
- Creo en ti, Xandre - Replicó ella nuevamente - La juventud no es un impedimento cuando las palabras son sabias. Habla hasta que te crean, cumple años hablando y entonces te seguirán.
- Eres demasiado idealista - dijo tras varios segundos de silencio.
- Y tú estás demasiado ciego como para ver que eres un líder
- Y yo estoy demasiado sobrio. Me voy al bar. - Replicó Grantaire, con cierta molestia, besando en la mejilla a Marie - Con tu permiso, querida hermana... Ha sido un placer, Monsieur Enjolras.
El aludido asintió ligeramente con la cabeza y estrechó su mano. Grantaire salió de la casa, no sin antes despedirse de los señores y de sus padres y lanzarles unas sonrisas afables a las doncellas. Estaba molesto. No lograba enterder la extraña relación entre su hermana y ese chico. No parecían amigos pero tampoco amantes. Ella lo miraba con fascinación, pero no había podido descifrar la forma en la que él la miraba a ella. Parecía un general animando a un soldado a convertirse en capitán. Y el general era su hermana. ¿A caso estaba loca? Por suerte, si ese fascinante chico era inteligente ignoraría las palabras de Marie.
Y Enjolras era inteligente. Mucho. Tremendamente. Pero cuando la llama de la justicia arde en el corazón de los hombres no puede ser apagada. Todos en las barricadas luchaban por culpa de una mujer, solo que el resto desconocía ese hecho en Enjolras.