“Oh no, ahí viene” dijo con rapidez y una nota de fastidio acariciando sus palabras. Con rapidez y sin aparentar disimulo alguno, bajó el gorro que tenía puesto en la cabeza hasta que éste cubrió todo su rostro y lo escondió de los ojos que, notablemente, lo buscaban. Llevaba días que no podía deshacerse de una chica que, después de que la ayudara, se creía en el derecho de invadir su espacio personal cada vez que podía. “Dime cuando se vaya” le pidió a la persona junto a él. lestrxngeh

















