A oc of hetalia
Lima! capital of Perú
his human name is: Alfonso Nicolas Castilla de la Torre

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A oc of hetalia
Lima! capital of Perú
his human name is: Alfonso Nicolas Castilla de la Torre
Todo es culpa de Santiago
Hecho en la madrugada con mucho sueño.
Personajes: Lima (mío) y mención de Santiago (de Letsuko)
Advertencia: Temas históricos. Feels(?)
Todo era culpa de Santiago.
La capital golpea su frente contra la sucia ventana de su hogar en Ventanilla, observando el cielo grisáceo. Busca alguna nube con la mirada, pero se distrae y termina pensando nuevamente en…en eso.
Otro golpe más fuerte contra la ventana, ha de ser milagro el que no se rompiera. Alfonso da una vuelta en la pequeña sala, caminando en círculos, con la vista en el piso de baldosas níveas. La manos atrás, tomadas. El ceño fruncido y los labios en una fina línea. Patea el sofá, emitiendo un gemido lastimero y frustrado.
Su cuerpo cae en el sofá, boca arriba, no sabe donde mirar. Si al techo o a la polilla que se dirige hacia la ventana. Se hace un ovillo, llevándose una de las manos a la mejilla, donde un parche demasiado usado se encontraba.
Todo era culpa de Santiago.
Lo siente arder, nuevamente ese lado de su rostro, como recordatorio. Y vuelve a ver las casas envueltas en color gualdo, como su bandera, devorando la vida y extingiendola. El cosquilleo en sus dedos aparece, y entierra las uñas en la tela del mueble, bufando.
Y es que a veces no puede evitar recordarlo. No puede evitar seguir martirizándose con el recuerdo. Y aquello se contrapone a…a eso.
Eso.
Quiere odiarlo por el pasado, por lo perdido. Quiere y quiere detestarlo. Necesita hallar un culpable, alguien a quien restregar su miseria de historia en la cara. Y el resentimiento que aglomera su corazón limeño, el que comparte con sus ciudadanos, con los cementerios en donde los nombres de los caídos se alzan en un triste recuerdo.
Pero no puede.
Porque las ciudades, y las naciones, no son culpables de lo que decidan sus jefes.
Y porque odiarlo no es una opción para él, por más fácil que sea.
Todo volvía a ser culpa de Santiago. Quien revolvía su estómago en una inconfundible calidez, que él trataba de ignorar con todo fervor. Y esa misma iba a su pecho, como fuego, arrasando y avivando sentimientos que eran mejor ocultarlos.
Sus manos se apoyan en el sofá, y se levanta con pesadez. No ayudaba en nada estar así, tirado como idiota y haciendo berrinche en su soledad.
¿Por que no podía sentir eso por alguna otra ciudad? ¿O nación? ¿O algo que no le cause tanto daño?Tenía a veintitrés departamentos a su alrededor, y se le ocurría fijarse en la capital extranjera. Que alguien le diera un combazo para que se le quite lo imbécil.
Lo quería tanto…
Cerró los ojos, desparramándose en el sofá, ganas de mandar todo a la mierda y romper alguna que otra silla no le faltaban.
No supo en que momento terminó por quererlo de esa forma, si fue antes de la independencia, o después. Quizá durante esa Guerra Civil, donde más débil estuvo. O mucho después, cuando las heridas sanaron, cuando el largo tiempo de dictadura se disipó. No sabe, no le importa tanto, porque por más que rebusque de donde nació ese quisquilloso sentimiento, no podrá deshacerlo.
Odiaba divagar. Eso lo llevaba a tener tales pensamientos. Divagar y su compañera soledad, ambas de la mano, torturándole, permaneciendo a su lado como dos águilas a la espera de que su presa se descuide y comiencen su feroz ataque.
Un gruñido escapa, y se levanta de golpe. Solo quiere olvidar todo, por un momento aunque sea. Un efímero pero sustancial momento.
Con pasos pesados sale de casa, con las llaves en los bolsillos de sus jeans ¿Qué le queda? ¿Qué más da? Si tenía que armar chongo en alguna discoteca de mala muerte para eliminar lo que sentía de manera momentánea, lo haría. Y al día siguiente quizá amanezca con un dolor de cabeza de la patada por pasarse.
No era un gran ejemplo como capital tampoco.
Todo era culpa de Santiago.
Lima! O Alfonso ;3