No sabía por qué razón su compañera rubia estaba tan desanimada pero tampoco quería preguntárselo, era obvio que era una de las pocas chicas por las cuales se preocupaba mas su personalidad tan orgullosa ni le permitía dar consejos decentes. Insegura de que hacer prefirió acariciar el cabello de la contrario, buscando relajarla o que al menos viera que estaba a su lado para apoyarla. Nada parecía funcionar y rodó los ojos, terminando por ridiculizarse frente a su amiga. Los pollitos dicen pio pio pio, si no dejas de llorar voy a matarte a cosquillas. Cantó en un tono entre serio y bromista, fue algo muy extraño que seguramente no vería mas nunca. ¿Mejor? Preguntó como si nada, era claro que lo anterior estaba olvidado para siempre.