Hace un par de años, presencie una lluvia de estrellas, recuerdo estar acompañada por un amigo, un tanto especial, la madrugada era gélida y yo llevaba simplemente mi pijama, aunque toda molestia seso al mirar esos ojos almendrados, todo en el me fascinaba, con la mirada recorría su rostro cual niño en zoológico, y me fascinaba aun mas.
Aprecie sus labios, dulces cual montañas de azúcar, suaves como nube de algodón, y sin pensarlo estaba tan cerca que mi corazón era capaz de estallar, su delicadas manos se posaron en mis caderas, y sus labios jugaron a encontrarse con los míos, esa noche mientras las estrellas tenían su show tan elegante y delicado, un amor imposible nacía.