No era poco común ver a Childe caminar algo cansado hacia él, solo para luego sentarse sobre el regazo de Zhongli y quedarse abrazado a él. De hecho, pasaba tan a menudo, que el consultor de la Funeraria Wangsheng a veces ni se inmutaba al verlo acercarse, simplemente lo recibía de forma natural y continuaba trabajando mientras su novio recargaba sus baterías en esa posición. No tenía que poner mucha atención, pero siempre intentaba no moverse demasiado para dejarlo cómodo.
Pero esta vez era un poco diferente, Zhongli se sentía un poco más... sensible, por decirlo de alguna manera. Cuando sintió el peso de Childe sobre él y escuchó su corazón latiendo serenamente contra el suyo, no pudo evitar querer consentirlo y llenarlo del cariño que le tenía. Felizmente, se levantó de su oficina y lo cargó sin esfuerzo hacia la sala de estar, donde había dos sofás grandes y una chimenea que daba un calor agradable al sentarse en frente. Entonces, se sentó con él y le besó la frente.
“Puede que no lo diga a menudo, pero me encanta tenerte así.” Le dice el ex-arconte mientras pasa sus dedos dulcemente por el cabello de su amante, como tranquilizándolo. “Me hace sentir que soy tu sitio seguro, o tu hogar, donde vas para sentirte mejor.” Continúa mientras le da otro beso suave en la frente y le comienza a trazar suavemente círculos en la espalda con sus dedos. No está seguro de dónde salen sus palabras, pero las susurra con sinceridad y cariño.
“Te amo.” le dice al acariciar su mejilla y tomar su mano, con su pulgar masajeando suavemente el dorso. Lentamente, le besa la otra mejilla, bajando su cabeza para rozar sus labios contra el cuello del pelirrojo, tomando su esencia, que siempre le recordaba a los campos abiertos de Liyue, donde normalmente peleaban juntos además del ligero aroma de humedad sobre la roca.
“Te amo más de lo que imaginé que amaría a alguien.” Termina, mientras acerca la mano de Childe a su boca y planta besos suaves en sus nudillos. Finalmente lo toma por la cintura y lo aprieta contra sí mismo para poder escuchar los latidos, ahora fuertes y rápidos en comparación.