¡FELICIDADES, KIM SEJIN! Has sido seleccionado entre miles de postulantes para ser uno de los dieciocho participantes de LOCKED IN. Prepara tus valijas, pon lo que creas necesario y ¡A la casa!
RAIN, tienes veinticuatro horas para enviar la cuenta ¡gracias por el interés!
OOC.
Apodo: Rain
Pronombres: Ella/Suya
Edad: 18+
País / zona horaria: GMT-3
Triggers: Incesto, pedofilia, non-con
Contraseña (pista: está en las reglas): removido
Faceclaim: Lee Daehwi
Cupo: Deportista
IC
Nombre completo: Kim Sejin
Fecha de nacimiento + edad: 26/12/00 (19 años)
Ocupación: Deportista. Practica equitación.
Tiempo activo: Diez años.
Datos de importancia:
— Forzado al éxito, así es como puede resumirse la vida de Sejin. Nacido en el ceno de una familia afluente de la capital surcoreana, donde cada uno de los integrantes parecía especializarse en algo. Una familia de prodigios, dirían algunos, a pesar de que muchos habían conseguido tal nivel de perfección en sus áreas específicas a base de incontables horas de empeño y trabajo. Claro está, inclusive el hijo menor del matrimonio, aún si era el cuarto ya, debía de seguir el camino ya marcado por quienes le precedieron. Los Kim no aceptarían a una oveja negra, un patito feo.
— El muchachito siquiera tuvo chance de elegir qué es lo que quería hacer, ya desde pequeño sus gustos e intereses fueron delimitados por sus padres. Ni siquiera recuerda en qué momento sucedió, pero cuando se dio cuenta, ya llevaba toda su infancia asistiendo a clases intensivas de inglés y siguiendo un riguroso entrenamiento en el arte ecuestre, así como también comenzó a participar de competiciones al tiempo que debía cuidar sus calificaciones en la escuela. Mientras sus hermanos apostaban por el violín, el arte, los debates; lo suyo al parecer debían ser los caballos ¿Realmente le gustaba? ¿Hubiera querido hacer otra cosa? No tuvo tiempo de pensarlo, ni la chance, y considerar otras opciones no era posible, apenas y podía seguir el ritmo de las obligaciones impuestas por progenitores a costa de su propia salud. Se acostumbró y lo tomó como propio, temeroso de que el no cumplir las expectativas significara ser dejado de lado por su propia familia. Consiguió medallas, brilló en competencias desde el momento en que la edad se lo permitió. Tan solo hizo lo que tenía que hacer.
— El mayor cambio de su corta vida se dio a los dieciséis, cuando fue transferido a una academia en el extranjero para poder continuar con su entrenamiento en mano de mejores profesionales en Europa y tener más fácil acceso a las competencias donde seguía representando con ¿orgullo? al club donde asistía. No le sentó bien, pero es allí que vivió los últimos años dos años y medio hasta que un accidente le hizo regresar a casa. Hacía meses que apenas y podía dormir, a veces, con suerte, conseguía descansar unas pocas horas, pero en muchas otras solo podía mirar el techo de la habitación sin conciliar sueño. No ayudaba para nada que días atrás recibiera sus calificaciones de las últimas evaluaciones, donde su rendimiento había bajado muchísimo y hasta había desaprobado cerca de la mitad. Su fracaso escolar sumado a los pocos buenos resultados que estaba obteniendo en las competencias solo le provocaban pánico, estrés, ansiedad. La situación en efecto se le estaba yendo de las manos sin saber qué estaba haciendo mal o porqué no era capaz de mantener el buen nivel que había sabido llevar hasta ahora. Le aterraba lo que sus padres fueran a pensar, sin embargo, hacía su mejor esfuerzo por mostrarse entero delante de los demás. Aún así, aquella mañana su cuerpo pareció decirle basta, dar una señal de que algo estaba mal. Estaba montando, haciendo un circuito de rutina cuando simplemente se desvaneció, cayó del caballo sin más, golpeando su cabeza contra el suelo. Fue un enorme susto para todos, uno el cual tuvo la suerte de poder contar.
— De regreso en Seúl, y tras recuperarse, tiene pánico de comenzar a practicar con los caballos de nuevo. Y la decepción que cree ha causado a su familia con tanto escándalo no ha ayudado a disminuir su ansiedad en lo más mínimo. El cómo acabó en un reality por sobre todas las cosas cuando se encuentra en esa condición es un error, para Sejin al menos, pues no fue él quien envió sus papeles para ser considerado parte del programa. Ha sido una de sus tías, una de las más liberales de la familia, quien pensando que necesitaba un empujoncito para salir del cascarón y mostrarle que podía hacer otras cosas, la que lo inscribió. Sus padres se mostraron reacios, pero él mismo decidió ingresar, convencido por la misma mujer ¿Tal vez sí le hacía falta cambiar de aires? Le aterra, pero quiere arriesgarse en algo por primera vez.













