Yo sólo quería ayudar a mi madre, pero terminé embotellado en La guerra del gel. Bastó con que empezara a caer el dinero para que la nobleza y el deber moral se convirtieran en codicia. Mi madre tiene 79 años y las rodillas acabadas, necesita una operación. Su vitalidad es tal que le impide estarse quieta e insiste en ir y venir con un bastón, pese al dolor. Desde hace cincuenta años distribuye una marca de productos de limpieza doméstica e industrial y normalmente ocupa un asistente en el negocio. Pero lo tuve que correr.
Entre lo más leído del 2020 en El Cultural de La Razón:
https://www.razon.com.mx/el-cultural/la-guerra-del-gel/?fbclid=IwAR1U7Lo4zzjAxmfZNk6NeijtRcKchVpw-7TXWrdq_KO5gl24ATfRoi8Ab9E











