Carta a Pablo Alonso Part01
Querido Pablo:
¿Sabes?, aún sigo preguntándome ¿por qué?..., si estábamos hablando bien, divertido, si hasta nos enviábamos videos, besos pedidos, me dabas explicaciones de porque te ausentabas. ¿Cuándo?, ¿cómo?, si tú dices que sé muy bien cuando terminó todo y que el resto fue tiempo extra de tu parte, fueron 8 años de tiempo extra, fue mucho tiempo extra ¿no?, al menos para algo que ya había terminado según tú. ¿Sabías que el tiempo también corrió para mí?, yo también lo invertí, mi tiempo, mi juventud, mi cariño, mi paciencia….Cada vez que me decías que me querías me ponía tan feliz y rogaba con todo mi corazón que ésta vez fuera de verdad y que durara, tenía tanto miedo de que acabara; ¿nunca te diste cuenta de mis temores?, yo también temía confiar en ti, pero una y otra vez me las volvía a jugar, porque para mí éste constante ir y venir por tanto tiempo…, significaba que aunque lo intentáramos no podíamos estar lejos el uno del otro por mucho tiempo, que ese era nuestra destino, reencontrarnos una y otra vez, lo tomé como algo tan cotidiano, hasta que al fin pudiéramos estar juntos de verdad y en ese momento toda duda quedaría disipada, esperaba con tanta ilusión ese día.
Esperé mucho también y me ponía celosa cada que veía que te gustaba alguna otra chica, lloraba…y me trataba de calmar diciendo que eso era normal, que tenías, y en verdad lo tienes, el derecho de salir con quien desees, que sólo eran amigas, que todo era imaginación mía; pero en el fondo….lloraba y me preguntaba porque no podías mirarme sólo a mí, ¿qué era lo que me hacía falta?, ¿debía estar más delgada?, ¿debía ser más atrevida o coqueta?, ¿debía darte más tiempo solo?, ¿debía hacer todo lo que me decías?. Tu respuesta a éstas preguntas mientras me veías llorando fue que yo “hace tiempo debí haber seguido mi camino”, creo que jamás te diste cuenta de que lo intenté, más veces de las podrías imaginar, pero siempre eras tú quien me hacía volver, si retiraba mi palabra de la nada, eras tú el quien me preguntaba si todo estaba bien, o me dabas “premios” por mi buen comportamiento, o pedías besos porque los extrañabas…, aun cuando tu ausentabas y yo lo tomaba como la señal del fin, regresabas y te disculpabas por estar ocupado y no dedicarme tanto tiempo como antes….¿cómo podría alejarme si de un modo u otro me demostrabas lo contrario?, me hacía feliz escuchar tu voz , o los detalles que yo no esperaba, enserio creí que estábamos mejorando y que ésta vez sería la definitiva. ¿Tan equivocada estaba?
Te confié algo muy valioso, mis sentimientos y mi confianza, te dejé entrar en mi corazón y creo que no hay otra persona que me conozca mejor tú. Iba contigo cada vez que me sentía triste y siempre sabías que decirme, tus consejos siempre eran los únicos que podían hacerme ver la luz, llegué a depender mucho de ti…., porque aparte de amarte, te quería como a un amigo y sabía que si te necesitaba estarías allí para devolverme la cordura y darme las fuerzas que a veces me faltaban. Y aunque en los últimos años no lo hacía tan seguido, era porque no quería malgastar el tiempo que tenía contigo con mis problemas, quería escucharte más.
Tenía tantas cosas que aún quería decirte, momentos que quería vivir contigo, cosas que hacer juntos, verte despertar a mi lado aunque sea una vez, que comieras el lomo saltado que tanto gusta preparado por mí, caminar tomados de la mano, o ese abrazo que me dijiste que siempre quisiste darme. Se siente como si una espada hubiera roto un hermoso telar aún sin terminar, todo para mí fue cortado muy abruptamente, un golpe doloroso y profundo en mi corazón.
Nadie sabía de mi ¿no?, “es normal”, “está bien”, “es muy reservado”, me repetía esas frases a menudo; ¿era porque no querías que les hiciera daño a las personas que querías?, también me repetía eso y lo trataba de asumir como normal, si mi error del pasado ya estaba “perdonado” o aún tenías miedo eso era normal. Una parte de mí pensaba que no querías que descubriera algo; “si sucede algo importante él me lo dirá”, mantener la calma, sino mencionabas a nadie, significaba que no era importante, ¿eso aplicaba para mi existencia también?; eso no era posible, tú mismo me repetías que yo era importante para ti y deseaba creer eso.









