Palm Springs (Max Barbakow, 2020)
Reconozco mi debilidad por ese subgénero del fantástico que es el de los viajes en el tiempo, y dentro de este, de ese otro sub-subgénero que es de los bucles temporales y ese otro, a veces coincidente con el anterior, en el que se nos brinda la posibilidad de universos (o instantes) y vidas paralelas. Después de la seminal Atrapado en el tiempo (aunque para hacer justicia, la menos conocida 12:01 Testigo del tiempo, de Jack Sholder, es del mismo año), muchas se han limitado a copiar sin aportar demasiado a la idea original (Al filo del mañana, Naked, Feliz día de tu muerte, aunque al menos dos de estas deciden exportarlo a géneros como la ciencia-ficción o el terror mientras que en el protagonizado por Marlon Wayans ni siquiera se fue más allá de la "simple" comedia romántica), y otras han decidido ir un poco más allá, alcanzando ese segundo sub-subgénero y aportando un disfrute nada despreciable (son buenos ejemplos Coherence, Primer, +1, Código fuente, Los cronocrímenes, aunque esta última le deba todo a Triangle, y eso sin mencionar la magnífica serie de animación Rick & Morty...) Pues aunque parecía complicado, Palm Springs, sin dejar de transitar por la vertiente más convencional, la del bucle temporal sin paralelizar demasiado las vidas y los universos (o sin profundizar en esas vidas paralelas, que al final siempre que hay un bucle temporal los universos se multiplican, y otra cosa es que la narración no se decida a explorarlo) le da una última vuelta de tuerca haciendo que el tornillo no reviente por poco el agujero. Hay química (y física cuántica) entre Andy Samberg y Cristin Milioti, un poco de mala leche y algunos elementos que enriquecen la consabida historia del loop. Un must sin paliativos.













