Porque de pronto deseo notar cómo le rechinan los huesos, sentir la suavidad de su carne al ceder, oírla jadear cuando mi pelvis se apriete contra la suya. Quiero dejarle expuesto el cuello. Quiero hundir las manos en su cabello hasta que le cueste respirar. Quiero hacerle llorar y luego lamer sus lágrimas. Y quiero poner mis labios sobre los suyos, devorarla viva, transmitirle todas las cosas que es incapaz de entender.
“Lo que fue de ella” de Gayle Forman













