Lo paradójico brotaba de sus poros, de cada pensamiento, cada una de sus acciones. ¿Disfrutaba de participar en aquel mayúsculo festejo? No, ¿había asistido de igual forma? Se negaba a creerlo. Su mente divagaba entre el constante por qué estoy aquí y cuándo debería irme, los carmines sujetando el cilindro de nicotina que consideraba su única salvación de la lúgubre velada. “¿Se te ha perdido algo?,” Exhalación breve, dirigida a la silueta que logró divisar a través de la grisácea humareda. “¿o ya encontraste a quien besar cuando el reloj marque las 12?” @lucienbarroughs







