sms: QUIERO QUE VENGAS YA A VERME, ME VALE SI TIENES COSAS QUE HACER. sms: DAME ATENCIÓN. sms: Me encantas :( sms: YA VEEEEEEEEEEEEEEEN *crying emoji x5*
sms: VALE VALE VALE, EN UN RATO VOY. sms: ¿Necesitas algo? ¿Chocolates? sms: ¿Skittles? sms: Eres muy bonito :( sms: Ve encendiendo el Netflix, llego en unos minutos.
sms: Te extraño, cara de sapo. sms: ¿Dónde estás? sms: Te adoro mucho, muchísimo. sms: De aquí a donde se terminen las estrellas. sms: Espero que estés bien. Dale un mega abrazo y muchos besos a Darcy :c --Luke<3
sms: Yo también te extraño, changuito. sms: ¿Podemos vernos? sms: Te adoro muchísimo más, espero no se te haya olvidado eso. sms: Yo de aquí a la última galaxia. sms: Ella te manda un beso enorme, bebé. sms: Ya quiero estar contigo.
sms: No sé si lloré con la pizza, con los dulces, el peluche o con lo bonito que estás. ¡Deja de consentirme! Me voy a acostumbrar y luego no podrás librarte de mi porque querré mimos todo el tiempo y, créeme, es tedioso. Demasiado.
sms: Por otro lado, MUCHAS GRACIAS amor <3 De verdad, no debiste darme nada pero definitivamente me ayudas a mejorar.
sms: ¿Sabes qué? a la mierda, ya estoy mejor. VEEEEEEEEEN YA, VEN VEN VEN.
sms: Te quiero y te extraño más, Lex.
sms: Y si, tu foto es el mejor regalo ¬u¬
(Note): Hola bebé, sólo deseo que estés recuperándote rápido. No sabes lo preocupado que estoy por ti. Quise ir a verte y me prohibieron entrar ¡qué injusto!. Pero bueno, espero que estos pequeños detalles te gusten, y sonrías para que te sientas mejor, amor. Te quiero mucho, latoso. ¡Ya quiero verte! Te extraño demasiado.
¡Feliz día, corazón! Gracias gracias gracias, de verdad, no sé que decirte ¿sabes?. Estoy sonriendo cómo un idiota, literalmente. Dices que no eres bueno con los regalos, pero sinceramente, han sido los mejores. Ha sido un día increíble a tu lado. Colgaré nuestros dibujos en mi habitación, y así cuándo vaya a dormir pueda extrañarte menos, qué por cierto, lucimos idénticos, que talento el de Hann, dale las gracias de mi parte.
¿Así que somos una fireproof eh? Puedo apostar a que sí. Ya está sobre mi cuello, y ahí estará siempre. Y quisiera que hiciéramos oficial esa prueba de fuego. Llegará el momento correcto, dónde ninguno de los dos lo imagine, y boom... Será un nuevo episodio de la Guerra de las Galaxias dónde un Jedi se enamora de un Stormtrooper... Qué controversia. Igual me encanta.
Gracias por ser quién eres cuándo estamos juntos, pero sobre todo gracias por convertirme en una persona completamente diferente al estar contigo. Cómo ya lo sabes, eres mi estrella favorita, la que más brilla, la que siempre quiero contemplar cuándo anochece. Es un honor pertenecer a tu constelación.
Te adoro más, latoso.
Lex,
Feliz día, amor. Sé que no somos oficiales pero eso no es impedimento para que me nazca reglarte algo, ¿cierto? En estos meses he llegado a tenerte un cariño que no es normal, al menos para mi, porque saber cómo soy de chocante con todo lo que respira cerca mío. Estuve unas dos horas pensando en que darte que no tuvieras ya, hablando de lo material ¿sabes? porque estoy seguro que salud y amor de sobran, al menos lo último es cortesía mía.
Obligué, digo, le pedí de favor a Hannita que nos dibujara porque esa niña tiene talento hasta en la punta de su cabello, ¿Qué dices? ¿nos hace justicia?
Otra cosa, tuve que ir a una búsqueda de joyería con el pelmazo de Casper y no pude evitar pensar en ti cuando vi esto:
Espero que te guste el collar, es como si tuvieras un pedacito de los dos, al menos así lo veo yo. Quisiera darte muchas cosas más pero lamentablemente no soy bueno dando regalos ni expresando mis sentimientos en palabras, solo puedo decir que eres maravilloso, Alex, en verdad lo eres. No me equivoqué cuando te dije que tenías un corazón de oro (sigo sin saber como cabe dentro de tu cuerpo) y sí, cometes errores como todos pero ya te he dicho que eso no cambia lo que eres ni como yo te veo.
Gracias por llevarme al paraíso con cada mirada, por hacerme volar y tocar el cielo con cada palabra. Te has convertido en mi constelación favorita, claro, junto a esa bolita de rizos que llamas hija.
Te adora,
Luke.
P.d: Creo que deberíamos hacer algo al respecto con eso de ser oficiales, just saying….
Participantes: Alexander Bellamy & Lucas Walker.
Tiempo: 01 de enero, 2016.
Lugar: “Hollywood” sign. Los Angeles, California.
Nota: Básicamente Luke y Alex mostrando que tan Star Wars trash son.
Quentin: Un corto y dulce mensaje había llegado al teléfono de Alex, dónde Luke le había invitado a pasar la tarde o si bien, todo el día en aquel famoso lugar con el letrero de Hollywood en la Ciudad de Los Ángeles. El deseo del castaño había sido igualmente tener una cita con el ojiazul y comer cómo si no hubiese un mañana lo que más amaban ambos: Nuggets, papas fritas y soda. El clima le hacía una excelente jugada para aquella tarde junto al chico, con quién esperaba no sólo ver el sol a su lado, sino también lo que combinaba con sus celestes, las estrellas. Se dispuso a arreglarse casual para la ocasión y salir de las instalaciones del programa, ya con el pedido que antes había realizado a Mc Donalds. Veinte minutos más tarde Alexander ya estaba cerca de reencontrarse una vez más con una de sus personas favoritas.
Luke: Uno de sus mayores sueños era mirar las estrellas desde el famoso letrero de Hollywood, y ¿qué mejor que mirar las estrellas, comer como cerdo y tener la mejor comapañía? Exacto, nada mejor. Producción lo había ayudado con todo, desde tener listo el transporte para el rizado, hasta arreglar acuerdos con los encargados de aquella enorme escultura. Pf, como si fueran a hacer desastres ahí; pensó el ojiazul mientras acomodaba una pequeña manta justo en frente de la enorme "L" del letrero. Algo hizo que Lucas volteara justamente para encontrarse con el dueño de sus hoyuelos favoritos, sacando una sonrisa a éste. "Bienvenido a mi mansión, Nugget."
Quentin: Bajó de la camioneta con dos bolsas atiborradas de comida y una más, que guardaría para cuándo el sol ya estuviera iluminando a la otra parte del mundo, sí, una pequeña sorpresa para el ojiazul. "¿Me rentas una habitación?". Rió infantil acercándose al muchacho y dejando las pertenencias sobre la manta. Su cuerpo se vio atraído como un imán hacía el contrario para abrazarle muy fuerte y dar unas cuántas palmadas sobre su espalda. "Feliz año nuevo, Joven Skywalker". Musitó con una sonrisa sobre sus labios y alzó sus lentes oscuros hacía su cabeza para poderle mirar aún mejor.
Luke: Su sonrisa creció conforme la silueta del castaño se fue acercando a él, dejando a la vista del mayor todas las bolsas que traía consigo. "¿Te vas a mudar tan pronto? Creí que primero conocería a tus padres, pero si quieres ir así de rápido...." Dejó en el aire, acercándose a Alex como una necesidad que no sabía que tenía hasta esos momentos. Su cuerpo colapsó contra el ajeno y era ahora que se daba cuenta lo malditamente alto que su compañero era, ¿acaso había crecido? Imposible, tenían como dos días sin verse, no pudo crecer tanto, ¿cierto? "Feliz año nuevo, Lex." Murmuró, estirándose lo suficiente para que sus labios pudieran rozar la quijada de éste. "Por cierto, te tengo un regalo..."
Quentin: Carcajeo casi retumbando el lugar y asintió un par de veces. "Hay más tiempo que vida, luego los conocerás". Afirmó aquello pareciendo muy convincente, y bueno, así lo era, quizá en algún momento el ojiverde pudiera presentarle a su pequeña familia. Un beso inesperado e impulsivo se posó sobre la mejilla de Luke. "¿Qué mejor que comenzar el año así no?". Refirió a su cita y a la majestuosa ciudad que tenían frente a sus ojos, pero por supuesto también dirigiendo esas palabras a quién era su compañía ese día. Tomaron asiento sobre la manta, mientras Alexander comenzaba a acomodar la comida en ésta. "¿Ah si? Pues yo también traje una sorpresa para usted".
Luke: "Podría escuchar tu risa todo el día." Pensó en voz alta pero, al menos, estaba siendo completamente honesto. "En mi caso, el tiempo se acaba si quiero que conozcas a todos, pero ya hablamos de eso y dejé en claro que soy un llorón." Agregó un tanto divertido, tocar el tema de su familia llevaba a cosas tristes y el dueño de los rizos ya había sido testigo de ellos, así que lo único que podía hacer era bromear un poco. Sus mejilla se encendieron cual pino de navidad gracias al beso. "Habría sido mejor iniciarlo contigo, pero como dijiste: Hay más tiempo que vida. O algo así." Se sentó cual indio sobre la manta, su boca aguándose al ver que, en efecto, había su comida favorita para hacer todo aquello mejor de lo que era. "Copión que eres." Entrecerró sus ojos con sospecha y, seguido, sacó su lengua infantilmente. "¿Quieres tu sorpresa ahora o después de comer como merecemos?"
Quentin: Se sonrojó ante lo que su pensamiento había desbordado por sus labios. Era inaudito que Alexander se sonrojase cada que Luke le decía un halago, o un comentario lindo hacia su persona, lo hacía sentir cómo si de verdad fuera eso que él mencionaba, cosa que jamás había sentido con alguien. "Tranquilo, sé que ese día pronto llegará, y estaremos a tiempo". Sonrió consolando al chico haciendo un gesto con su mano mientras acariciaba la contraria. La comida estaba reluciente y caliente, lista para que ambos pudieran terminar con ella en menos de diez minutos, por qué así eran de glotones cuándo se trataba de Nuggets. "¿Copión? Aja". Puso los ojos en blanco y rió al final, pues el tema de sus comidas favoritas había sido una tremenda casualidad, y por cierto, la más genial hasta ahora. Alex se preguntaba cada que lo recordaba, si habría más casualidades que lo unieran con Luke. "Dejemos las sorpresas de Santa Claus para el final, ¿te parece?".
Luke: No pudo evitarlo (no quiso evitarlo, más bien) y sus manos acariciaron tiernamente las mejillas del más alto, dando a entender que estaba bien sonrojarse. Además, el ojiazul era un verdadero fan de las mejillas rosadas del contrario, especialmente, si él era la razón de aquel rubor. "¡Ya sé! Podemos hacer FaceTime. Estoy seguro que mi hermana está jugando con el iPad ahora por lo cual nos contestará rápido. ¿Quieres?" Propuso, meramente emocionado con la idea de que Alex conociera a la persona más importante en toda su vida. Inmediatamente tomó un nugget con sus dedos, colocando aderezo en éste, para después llevarlo a su boca, la cual se aguaba con el simple pensamiento de comerlo. "Si, eres un copión." Siguió molesta, carcajeando un poco. Su mirada vagó un rato a la caja de regalo que estaba en el montículo de cosas que él llevaba, como unas cobijas más y algo de comida extra. "Me estás poniendo nervioso con esa sorpresa. Espero que vengan con una muestra de cariño o no te hablo más."
Quentin: Cerró por unos segundos sus ojos, sintiéndose de nuevo en el paraíso. ¿Cómo era eso posible con tan sólo un toque?. Pues sí lo era y Luke lograba transportarlo de nuevo allí. "¿Lo dices en serio? ¿No molestaremos ni nada?". Preguntó preocupado y entusiasmado a la vez, ya que uno de los deseos que Alex había pensado en escribir a producción era poder conocer a la pequeña junto a Luke, y poder ver esa linda carilla que el ojiazul tanto amaba. "Suena increíble, quiero verle". Sonrió emocionado, pues al parecer era le mejor momento para hacerlo. Sus labios se posaron sobre el popote de su soda, mientras achinaba sus ojos y negaba. "Yo creé los nuggets, soy su padre". Dijo serio aguantando la risa y admiraba uno de éstos sobre la salsa ketchup para después comerlo gloriosamente. "Hey hey, no sea chismoso". Apartó la mirada ajena de su sorpresa. "Es algo que te gustará, aunque... Ya no sé que te gustará más, si el regalo o la muestra de cariño". Rió bromeando.
Luke: Su corazón se derretía y no exactamente por el clima que los rodeaba. ¿Cómo alguien podía ser tan lindo y suave como Alex? Para empezar, ¿suave era un adjetivo para una persona? No le importaba, describía perfecto al dueño de los rizos chocolate. "No, para nada. Ha vuelto a casa, por lo cual no molestaremos a ningún otro paciente." Aseguró, a la vez que tanteaba ciegamente los bolsillos de su pantalón para sacar su teléfono y poder llamar a la pequeña rubia. "Si te dice cosas incoherentes, como que le hablé de ti todo el tiempo que estuve en casa, no le hagas caso, ¿vale?" Bromeó una vez más. Lo intentó, en serio intentó retener el líquido en su boca, pero el comentario ajeno logró que la soda escapara de junto a una risa. "Si hubieras usado el tono de Darth Vader habría sido mejor." Comentó, como si el incidente de la soda no hubiera pasado nunca. "¡Quiero saber que es! No me gustan las sorpresas, me pongo ansioso." Lloriqueó, haciendo un puchero. "El regalo... Y la muestra de cariño, pero esas me gustan siempre."
Quentin: "Entonces perfecto, ya quiero conocerla. Debe ser hermosa". Y seguro lo era, pues su hermano denotaba belleza natural por dónde le mirases, y ciertamente ante los ojos de Quentin no había defecto alguno en Luke, así que su hermana debía ser bellísima. "¿Le hablaste de mí?". Sonrió cómo niño admirado ante algo inocente para su cerebro y sí, allí estaba de nuevo, ese rojo carmesí tomando lugar otra vez en las mejillas del rizado. Y era por la simple y sencilla razón que el ojiazul había hablado de su persona... ¡¿Cómo había ocurrido eso?!. ¿Qué habrá sido todo lo que Luke le dijo a su hermana sobre él?. Para si mismo era algo demasiado detallista el haber hecho tal acto, con cosas incoherentes, graciosas, vergonzosas o no, lo había hecho y lo tenía literalmente subido en una nube. "No me sale, créeme que muchas veces lo he intentado". Resopló ante sus miles de intentos fallidos por ser Darth Vader frente al espejo de su recámara. "Pues tendrás que esperar, anisas. Por qué por ahora quiero concentrarme en el sabor de los nuggets y su grasa que me hará engordar más". Rió de nuevo ante las tonterías que salían a flote de sus labios mientras comían. "Ambos tendrán un buen impacto, ya lo verás".
Luke: "Obvio, salimos del mismo par de personas." Quiso hacerse el egocéntrico pero eso nunca quedaba acorde con su persona, por más que tratase. "Pff, no." Mentía. "Claro que no le hablé de ti, ¿cómo crees?" Dios, Lucas era un maldito mentiroso. "No se hartó de que hablara de ti, lo juro por la vida misma." Luke se iría al infierno, si no era por odioso con el mundo, seguro se iba por mentiroso porque estaba seguro, al igual que toda su familia, que Quentin había sido un tema que no cedió en días. Carcajeó de nuevo, ¿cómo es que una persona podía ser tantas cosas a la vez? Tenía que conocer el secreto para ser lindo, gracioso y bobo al mismo tiempo. "Luke, yo soy tu... Olvídalo, mi voz es muy de niña para ser Darth Vader." Habló entre pequeñas risillas. Vale, no podía esperar tanto. Su persona era curiosa por naturaleza, y ansiosa, así que quería saber la maldita sorpresa ya. Además, el hecho de recibir muestras de cariño lo emocionaba más que nada. "Eres malo." Musitó con un nugget a medio comer. "Anda, termina el canibalismo para poder hablar con la señorita Walker."
Quentin: Rodó los ojos lo más que pudo ante el ego tan más grande que el chico pudiese tener y carcajeó. "Pero ella debe ser más hermosa que tú, bueno... No sé". Sin saber exactamente lo que decía prefirió quedarse callado y seguir comiendo. Soltaba risillas para no cometer una tragedia y ahogarse a medio bocado. "Seguramente fui lo menos mencionado ¿verdad?". Asintió dejando ir aquel sarcasmo y una suave ironía que le encantaba poner en juego, ya que eran las mentiras más bellas que había escuchado. "Mira, yo puedo ser la versión de Anakin, digo por el cabello y tú puedes ser Padme y todos felices". Rió fuerte cubriendo su rostro con sus manos evitando no morir de la risa literalmente. Cuándo hubo calma en él, dejó la comida de lado, pues esa podía esperar mientras hablaban con la pequeña. "Prometo que cuándo colguemos con tu hermana, abrirás tu regalo". Sin titubeos o preguntar si era lo correcto antes de realizar la acción, Alex se acercó al chico por detrás y lo rodeó con sus piernas, quedando su barbilla en el hombro contrario. "Hablemos con la señorita Skywalker, anda anda anda".
Luke: Alzó ambas cejas. "Aw, ¿piensas que soy hermoso?" Preguntó con tono meloso, solo para molestarlo, aunque internamente estaba gritando con emoción por aquellas palabras. Honesto con la vida, Lucas también pensaba que él era hermoso (mucho), pero no le diría. Esperó a que el bocado que tenía pasara libremente por su garganta antes de echarse a reír una vez más. "Claro, el tema de conversación 'Quentin' fue muy vago." Otra mentira; apostaba que su hermana ya había escrito un libro de todos los detalles que éste había mencionado con solo una hora de hablar. "Ya, pero quiero hacerte el cabello como a la princesa Leia." Pidió, sintiendo una ola de ternura llegar hasta él cuando su compañero hizo aquello tan tierno con sus manos. "Bueno, porque en serio, las ansias me carcomen." Se quejó una vez más, antes de quedarse completamente congelado al sentir el cuerpo de Alex contra el suyo. Suspiró. "Ya ya, voy a llamar." Colocó el teléfono en alto, para que ambos pudieran salir cómodamente en la pantalla de su teléfono, y picó el pequeño teléfono para que la llamada comenzara. Estaba nervioso porque, si su hermana no se sentía bien, tendría que aguantarse las ganas de ir volando a donde ella, y si se sentía perfecta, tendría que aguantarse las bromas que seguro le haría con respecto a Alex. Unos segundos después una bonita castaña clara apareció en la pantalla, sonriendo. "Hola preciosa."
Quentin: Negó levemente no queriendo entrar en sus molestosos juegos que sólo hacían que sus mejillas explotaran cuál volcán por lo rojas que se ponían. Pero sí, pensaba que era hermoso y más que eso. "Seguro que cuándo me vea ni sabrá quién soy". Bromeó de nuevo entre risas haciendo que el sarcasmo se adueñara de esa conversación y el no querer admitirlo al cien por ciento. "Yo sólo quiero ser un Stormtrooper y ya, no pido mucho". Hizo un puchero demasiado infantil sobre el hombro ajeno mientras miraba elevándose lentamente el teléfono y aclaró su garganta esperando ver con ansias a la pequeña del otro lado de la pantalla. Sus brazos rodearon la cintura del chico cuándo éste saludó a su hermana. La niña sonrió al ver el rostro de su hermano, una sonrisa que iluminaba más que el mismo sol. "Hola bonita, soy Alex. Es un gusto conocerte". Sentenció con una enorme enrome sonrisa dibujada sobre su rostro esperando ser del agrado de la pequeña Charlie.
Luke: Podían decirle exagerado, o precoz, pero el rubor que adoptaba el menor lo hacían quererlo un poquito más cada vez que ese color carmesí decidía hacer aparición. "Tendré que recordarle quien eres, claro." Agregó más sarcasmo al asunto, como si estuvieran escasos de éste en la conversación. "Algún día lo serás, Lex." Tal vez en un rato, pensó. El regalo que tenía para éste era exactamente un disfraz de Stormtrooper, así que si, sería uno de ellos en tan solo unos pocos minutos. Su estómago definitivamente no se le cayó a los pies cuando los brazos de Alex rodearon su cintura, por supuesto que no. La niña saludó con su pequeña mano del otro lado de la pantalla.-- ¿Con que tu eres Alex? Al fin puedo ponerle cara al nombre que tanto mencionó Luke.-- Y bueno, el ojiazul definitivamente se ruborizó. "Si gracias por tirarme de la borda, Charlotte. Que gran código de hermanos. Así te haré algún día, niña."
Quentin: Alex carcajeó ligeramente a lo que Charlie había respondido dejando en evidencia que ciertamente, Luke no había parado de hablar de él con su hermana. "Vamos, ¿qué tiene de malo?. Sólo espero que te haya hablado bien de mí, pequeña". Sonrió pudiendo apreciar que la mirada de la niña junto a la del chico eran idénticas, y sí bien, tenían un parecido indudable. "Por qué a mí me ha hablado maravillas de ti, por eso mis ansias de conocerte". Afirmó, ya que así era, a pesar que el tema de ella para el ojiazul era my duro, Alex sabía lo encantadora que sería Charlie cuándo ambos se conociesen. "¿Sabes? El Año Nuevo trajo consigo un regalo para ti, que cuándo ambos tengamos la oportunidad te iremos a dejar, ¿te gusta la idea?". Alex le había comprado unos libros a la pequeña Charlie, básicamente historias de amor y cuentos de hadas, junto a un pequeño Osito de peluche quién poseía un dije de corazón que tenía la frase: 'Se cómo el sol que nace cada día... No pienses en la noche que pasó. Hoy es un nuevo día para ser feliz'.
Luke: Rodó sus celestinos orbes, en serio, sabía que éstos dos se juntarían y le harían la vida imposible desde ahora. "Charlie, no des detalles." Adivirtió a la niña de coloradas mejillas, que se veía con todas las intenciones de sacar los trapitos al sol de su hermano mayor.-- Oh, habló maravillas. Ya sabes, que tu cabello esto y que tus ojos lo otro. Que tenías bellos hoyuelos y que tu risa podía curar el calentamiento global. Cosas típicas de alguien quien "definitivamente" no le gusta.-- Dijo Charlie con aquella inocencia que ella insistía que tenía, aunque claro, solo cuando le convenía tenerla. "Charlotte...." Adivirtió de nuevo el mayor, a lo que su hermana solo rió. "Yo también quería conocerte, para que pusieras así a Lukey definitivamente tenías que ser interesante." Ya estaba, Lucas no hablaría con ella sobre chicos nunca más, en la vida. La niña, con sus enormes ojos azules bien abiertos, comenzó a sonreír lo más amplio que sus regordetas mejillas le permitieron ante la simple mención de la palabra regalo. --¿Un regalo para mi? ¿Y los dos van a venir?-- La sorpresa e ilusión en su rostro no tuvo precio; el corazón de Lucas hasta pareció crecer de talla ante la imagen de la infante. "Bueno amor, no te prometo que vayamos mañana, pero verás que llevaré a este gigante a conocerte y que vea que sus hoyuelos en serio pueden curar el calentamiento global." Prometió, y sin pensarlo exactamente, tomó la mano del ajeno para dejar un beso de agradecimiento en el dorso de ésta.
Quentin: Quentin automáticamente se sintió navegando en lo más alto del cielo. ¿Era la tercera vez que lo tocaba?. Ya había perdido la cuenta de cuántas veces el chico lo había hecho sentir de tal manera, la cuál esperaba no se acabará tan pronto. Pues era un sensación sumamente increíble. Sus orbes esmeraldas se iluminaron al instante en que la pequeña Charlie mencionó a detalle las pocas cosas que Luke le había mencionado y su corazón latía a mil por hora. "¿Te dijo todo eso? Vaya, que tierno de tu parte, Skywalker". Dijo con una gran sonrisa sobre sus labios y las mejillas un tanto coloradas. "¿Sabes? A pesar que sé que lo conoces muy bien, tu hermano es realmente encantador, lo que más me gusta de él, es su sonrisa, y la forma en que ésta se forma cuándo habla de ti". Sentenció sin una sola gota de mentira o con el afán de sólo quedar bien ante la infante. No era así, lo decía por que lo sentía y le gustaban muchas cosas más del chico, pero no se atrevía a decirlos en voz alta. "Lo más pronto posible iremos a visitarte, por lo mientras sólo te mandaré el regalo por paquetería, quiero que te lo tengas ya". Le mandó un beso a la nena con una sonrisa torcida, provocada ante aquel lindo gesto de la parte de su compañero, mismo que lo hizo sentir cosquillas sobre tu estómago.
Luke: Las mejillas de Luke estaban hirviendo y apostaba todas sus cosas de Star Wars que el color carmesí de sus pómulos se podía notar desde la calle que pasaba justo debajo de su punto de encuentro. "Yo.... Vale si, le conté algunas cosas, pero en serio Lex, es imposible hablar de ti sin decir maravillas." Confesó, sintiendo como el rubor se prolongaba desde sus mejillas hasta su cuello porque, si, Lucas era la clase de persona que cuando estaba avergonzada, realmente avergonzada, se ruborizaba hasta el pecho. Charlotte hizo una mueca de disgusto, solo para molestar, cuando escuchó los halagos que decía el rizado sobre su hermano. -- Luke es la persona menos encantadora que conozco. No sé que magia negra te hizo ese duendecito.-- La niña carcajeó y el mayor de los Walker se hizo el ofendido, aunque el rubor, que anteriormente paró en su cuello, ahora se había expandido por sus clavículas. "Bueno ya basta con dejar a Luke en ridículo." Murmuró, haciéndose la víctima. "Exacto princesa, te iremos a visitar muy pronto, ¿vale? Mantente super super fuerte para que podamos ver tus regalos, ¿lo harás?" La niña cruzó con sus dedos la forma de una equis sobre su corazón, y después alzó la palma completa de tu mano derecha. Era una promesa al estilo Walker, o sea, una inquebrantable. "Perfecto mi amor. Me parece que te toca un baño e irte a dormir, ¿cierto? Bueno, te hablaré mañana. Te dejamos descansar." Mandó un beso a su hermana y volteó ligeramente a ver a su compañero. "Señor Nugget, ¿algo que decir a la señorita Skywalker?"
Quentin: Había sido una llamada sumamente divertida, no hubiera creído que la pequeña Charlie lograría que su hermano se convirtiera en un tomatito andante gracias a todo lo dicho por él y la infante. Era demasiado adorable verle así, cómo un niño chiquito ruborizado por las palabras que mamá decía y lo ponían en vergüenza. Jamás olvidaría dicho momento, por que sí bien, se había percatado que comenzaba a conocer otra faceta del chico, lo cuál le tenía completamente feliz. "Solamente quiero decirte que seas muy fuerte, por qué lo eres y debes creer en ti, jamás desistas, y si lo haces, no temas, por qué tu hermano y yo estaremos para ahí para apoyarte, hermosa. Cuídate mucho". Mandó un último beso a la menor esperando a que el contrario terminara la llamada. "Es una dulzura, en serio, siento que ya la quiero". Susurró recargando su barbilla sobre el hombro ajeno y dejando escapar un suspiro mientras su mirada se perdía sobre el horizonte frente a ellos.
Luke: La castaña mandó un beso doble a cada uno, riendo por lo bajo cuando notó lo ruborizado que estaba su hermano mayor gracias a sus tira y afloja.-- Gracias, Alex. Yo.. Yo prometo estar fuerte hasta que ustedes vengan. Cuídense mucho y no dejes que Lucas coma muchos nuggets.-- Hizo un ademán de despedida con su pequeña mano y esperó por el último "Te amo" de su hermano para cortar la llamada de una vez por todas. Éste rió un poco mientras dejaba el celular a un lado de su pierna, llevando una mano involuntariamente a acariciar los rizos ajenos. "Tu-- Tú ¿en serio irías conmigo a Seattle?"
Quentin: "Si, por su puesto que lo haría. Te gustaría que te acompañara?". Preguntó en un tono dudoso. Si bien, sabía que la respuesta sería afirmativa, sin embargo, quizá Luke no quisiera involucrarlo de más gracias a que la situación no sería siempre igual que en la llamada, pero eso a Alex no le importaba. Él había decidido que pasará lo que pasará, iba a estar con él, apoyándole hasta el final, si así Luke lo deseaba. "Aunque entendería si dices que no. Pero de verdad me encantaría". Afirmó con el tono más honesto, y literalmente con el corazón en la mano.
Luke: La idea que Alex conociera a su familia le fascinaba de muchas maneras. Su padre seguro adoraría su personalidad y la esposa de éste amaría platicar de mil y un cosas con el menor, sin embargo, la calma no era algo común en la casa de los Walker gracias a la situación de la pequeña Charlie. Tenía miedo que si llegaban un día, tal vez ni encontrarían a su familia en la casa, sino en el hospital o algo peor. No quería hacer que Alex pasara por eso, porque, sinceramente, no se lo deseaba a nadie. "Sería maravilloso, en serio que sí. Pero tendría que advertirte de todas las posibilidades, lo sabes ¿no?" Habló con cautela, jugando con los dedos del más alto entre los suyos. "Creo que a Charlie le encantaría conocerte en persona antes, bueno..."
Quentin: "Lo sé muy bien Luke, y créeme que no soy de las personas que sólo les gusta estar en las buenas y desaparecer en las malas". Aclaró. "En dado caso que el día que viajemos algo malo esté ocurriendo, estaré ahí contigo, sin importar qué, te lo prometo". Cruzó su meñique con el contrario y dejó un beso en la mejilla del chico en son de que aquello sería una promesa justo como las que hacía él con su hermana, inquebrantable. "Una promesa de La Guerra de las Galaxias". Haciéndole entender que sería algo que jamás rompería, ni estando lejos de él.
Luke: "Entonces creo que debemos viajar lo más pronto posible." Habló completamente seguro de aquello. Si bien el contrario estaba prometiendo que estaría con él, en las buenas y las malas, pero definitivamente quería que solo fueran los buenos momentos. Por ahora. "Vaya, esas promesas dicen que son las más importantes." Bromeó, volviendo de besar tiernamente el dorso de su mano, antes de ponerse de pie. "Ya comimos, ya hablamos con el pequeño diablito... ¡Es hora de sorpresas! Estoy listo." Cerró sus ojos mientras sonreía y extendió sus brazos, completamente dispuesto a recibir su regalo.
Quentin: "Claro que sí". Afirmó con una sonrisa poniéndose de pie y yendo por la bolsa dónde venían los regalos de Luke. "¿Listo?". Puso la primer película de Star Wars sobre la mano ajena con mucho cuidado, ésta venía con una nota que decía; 'Las películas de Star Wars son como los tatuajes, después del primero, ya no puedes parar. Con amor -Lex'. "Cuándo lo desees puedes abrir tus ojos, es la primer sorpresa". Dijo emocionado ante ver ya la reacción del chico.
Luke: Asintió con euforia, sus sonrisa intacta. "Nací listo. Bueno, nací sin ropa y llorando, pero estaba listo." Incluso en esos momentos, el joven tenía que decir alguna estupidez. Sintió la pequeña caja en sus manos y abrió los ojos solo cuando el otro dio permiso de hacerlo. ¿Acaso era? "¡Star Wars!" Exclamó completamente emocionado, soltando una carcajada cuando terminó de leer la nota de éste. "Gracias amor, me encanta." Ni siquiera le importó el haber usado aquel nombre, se había sentido perfectamente honesto en sus labios. "Ahora, es tiempo de tu sorpresa, ¿o tengo más cosas con que emocionarme?"
Quentin: Se emocionó más de lo que Luke podía estar ante la reacción que era justo esa la que deseaba ver. Aquel nombre sonó y retumbó sobre su cabeza y corazón sintiendo un zoológico sobre su estómago, haciendo esa sonrisa estúpida y retorcida de costumbre. "No no no, todavía hay más. Si bien, con la primer película quieres seguir con las demás... Pues...". Sacó de la bolsa la saga completa, toda para él y con material extra por si algo faltaba. Sabía el fanatismo tan gigante que Luke tenía por Star Wars al igual que el rizado, entonces ¿porque no regalar lo que también el amaba?. Era un placer hacerlo y compartirlo juntos. "Además, hay algo que hoy por la noche estoy seguro usarás". Sacó un paquete de plástico, dónde venía guardado la pijama completa que el chico había pedido de la misma marca.
Luke: Era la viva imagen de un niño pequeño en la mañana de navidad, con aquella emoción brotando por donde fuera. "¡No es cierto!" No podía creerlo, ¡era la maldita saga completa! La única vez que había estado así de cerca de todas las películas había sido en una tienda departamental y, en ese momento, no había podido costearla. Y ahora tenía todas las películas, ¡con maldito material extra! Se sentía demasiado feliz y afortunado, no tenía palabras para agradecer al castaño. "Esto es... Gracias, Lex, en serio." Cuando creía que eso era todo, que su corazón podía calmarse de la felicidad, éste sacó el último regalo. "Por unos segundos creí que me regalarías condones, pero definitivamente esto es mejor."
Quentin: Carcajeó retumbando el lugar. "¿Condones? No pensé que los necesitabas". Alzó las cejas y encogió sus hombros aún entre risas. "Espero te haya gustado tu regalo, pequeño Luke. Debes saber que es con todo el cariño que no imaginas, en serio". Sonrió a gusto con la reacción del contrario yendo hasta su mejilla para regalarle un beso en ésta. "Bueno creo que es el turno de alguien...". Se hizo el desinteresado haciendo movimientos infantiles en espera de su sorpresa.
Luke: "¿Disculpa? Todo chico necesita condones en su vida, aunque no hayas tenido sexo en un tiempo..." Golpeó el hombro de éste con diversión, carcajeando por lo bajo. "Amé completamente mi regalo. Esta pijama combina perfecto con los boxers de Star Wars que me regaló Nick." Agregó sonriendo, incluso después de haber recibido aquel beso en su mejilla, el cual le dejó las mejillas ardiendo. Rodó sus ojos, yendo rápidamente a buscar la caja donde la sorpresa del rizado venía perfectamente guardada. "Primero tienes que darme un beso, ese es el trato, porque yo soy tu primer sorpresa."
Quentin: "Ouch... ¡Qué genio, Lucas". Le regañó cómo si de verdad estuviese enojado, pero no era así, pues su ceño fruncido se interrumpió por sus risas infantiles ante el tema de los condones. "Bueno algún día espero ver cómo luce esa pijama ¿eh? Y bueno... Si y la pijama también". Se hizo el desentendido quedando un tanto sorprendido a lo último y asintió. "Pensé que las muestras de cariño eran después". Encaró una ceja y sonrió nervioso. "Qué bonita sorpresa, sinceramente. ¿Viene con instrucciones de qué hacerle? ¿O él solo me guiará?".
uke: "Déjame" Creó un puchero con sus labios que pronto rompió con sus risas divertidas sobre el tema que tocaban. "Puedes ver como quedan cuando gustes. También hablo de las pijamas." Guiñó un ojo para después fingir inocencia, cohibiéndose de hombros cuando este dijo lo siguiente. "Eran después de las sorpresas, si. Ya me diste mis sorpresa y ahora te doy la tuya, que soy yo." Respondió con obviedad, alzando ambas cejas repetidamente. "Puedes venir a averiguar." Dejó la caja de regalo sobre la manta y se acercó coqueto al chico más alto, colocándose sobre las puntas de sus pies. "Toma tu sorpresa cuando quieras."
Quentin: Sus cejas se alzaron ante aquel caminar que lo dejo helado por unos instantes y lo puso más nervioso de lo que ya podía estar. Su forma de seducción lo había dejado perplejo desde aquel primer encuentro que tuvieron. Ambas manos se posaron en la cintura ajena, acortando la distancia cada vez más, uniendo su frente con la contraria. "Jamás había recibido una sorpresa viviente". Sonrió de lado, comenzando a dejar besos por las mejillas del chico, lentamente y suave, hasta que de pronto, y sin titubeos sus labios chocaron con los del chico, besándole muy tierno, cómo si le dijera que había extrañado hacerlo.
Luke: Mordió su labio inferior ante sus palabras, y es que Alex tenía ese efecto en él donde las frases se le olvidaban por completo y solo podía reaccionar o hacer alguna expresión facial. "Que alegría ser tu primera sorpresa viviente." Susurró, sintiendo como un zoológico entero comenzaba a danzar por todo su estómago en efecto a los pequeños besos que el rizado iba dejando por su rostro hasta llegar a donde quería desde hacía ya un tiempo. Sus manos acunaron con gentileza el rostro de éste y, cuando sintió que sus piernas flaqueaban por estar en las puntas de sus pies, decidió separarse, no sin antes dejar un pequeño y cariñoso beso en la punta de su nariz. "Ahora sí, puedes abrir tu otro regalo."
Quentin: Por fin había sucedido lo que ambos tanto les gustaba hacer, después de ver las estrellas: Besarse. Y sí, la verdad es que Alexander podría convertirse en un adicto compulsivo a dicha acción, aún sabiendo la prohibición de aquello. Sonrió ante el último besito y suspiro con alegría desbordante en sus orbes. "Ya ya ya ya quiero verloooo". Aplaudió pareciendo un niño pequeño y espero a que el chico le entregase su sorpresa.
Luke: Podían decirle exagerado, pero había echado de menos los labios del rizado contra los suyos. Era algo, él tenía algo, que convertía a Lucas en un adicto total a los besos y ya no encontraba respuesta a como es que podía vivir día a día sin besarlo. Quentin merecía ser besado todos los días, a cada hora, a cada minuto, Luke, personalmente, se ofrecía para hacer dicha tarea. "Bueno bueno, tranquilo bonito." Pidió fingiendo estar extrañado, pero la sonrisa en sus facciones lo delató con facilidad. Tomó la caja, envuelta por sí mismo, o sea un desastre, y la dejó en manos de su dueño. "Espero que te guste y que te quede porque mides como tres metros."
Quentin: Su mirada se vio extrañada ante la inmensidad de aquel regalo, que sinceramente no tenía ni la más remota idea de qué podría dicha caja contener. "Dios mío ¿qué es esto? ¿es un ataúd?". Carcajeó. "Digo, por que ya me morí y subí al cielo, tú sabes...". Reiteró a la acción antes realizada. Tomó asiento en el suelo sobre la manta y comenzó a abrir la envoltura realizada por las manos ajenas, con un cuidado inminente para no dañarle, y echar a perder el trabajo que con esfuerzos Luke había hecho. Cuándo vio la primera parte de lo que era aquella caja, sus esmeraldas se abrieron lo más que pudieron y fingió desmayarse sobre la tela que cubría el piso y se echo a reír. "No puede ser cierto". Se enderezó para terminar de abrirlo por completo y cubrió su rostro con ambas manos, pues jamás en la vida le habían entregado algo que tanto anhelaba, ni si quiera de niño y se sentía justo como a los diez años cuándo le pidió a su padre ser Darth Vader en su cumpleaños pero el disfraz estaba demasiado caro. "Luke no sabes lo que acabas de hacer...". Se levantó de inmediato para abrazar al muchacho lo más fuerte que pudo. "Gracias gracias gracias gracias. Acabas de revivir al Alexander de diez años que soñaba andar por las calles disfrazado así". Unas lagrimillas brotaron de sus ojos y sonrió mirándole. "No sé que más decir, eres increíble". Abrió la caja sacando el casco del Stromtrooper para ponérselo encima de su cabeza. "¿Sigo siendo igual de guapo?".
Luke: Con ambas manos sobre su cintura se quedó observando la escena, sonriendo inmensamente al ver la emoción que este tenía. "No, tu ataud sería más grande." Molestó de vuelta, sentándose al otro extremo de la manta para poder visualizar mejor aquel espectáculo que era el joven abriendo regalos. "¡Alex!" Exclamó, antes de echarse a reír como la morsa que a veces era, pero aquella exageración en serio le dio bastante risa. Abrazó al muchacho de vuelta sin poder borrar la emoción de su rostro porque le encantaba hacer feliz a las personas, especialmente a las que le importaban como él. "No te sacaré a la calle vestido así mientras yo esté como aburrido civil." Se quejó, pero su sonrisa permaneció idéntica. "Te ves más guapo así. Ya te pediré matrimonio en serio."
Después de aquel intercambio de regalos, y alguno que otro beso, la velada continuó bastante perfecta. Risas, comida, sables de luz -- que en realidad eran botellas de vodka-- y disfraces de Star Wars fue todo lo que necesitaron para estar completamente felices. La noche llegó y los cubrió con un manto de brillantes estrellas, las cuales observaron como ya se les había hecho costumbre (está de más decir que la celestina mirada encontró más interesante al muchacho vestido de Stromtrooper que a las constelaciones que parecían poner su mejor show ese día solo para ellos). Era un buen inicio de año. Hollywood, estrellas y un par de hoyuelos que, definitivamente, podían terminar con la guerra en el mundo.