quentinlex :
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“Hazme tuyo” Las palabras resonaban como su canción favorita. Prometía a sí mismo que esas palabras, junto a los sonidos de placer del más pequeño, se convertirían en su canción favorita, la querría escuchar al amanecer, cuando el sol se dignara a bajar por el horizonte y pintara el cielo de naranja, y más aún durante la noche cuando las estrellas los bañaran como miles de preciosas luces. Su mano abandonó su cuerpo pues pronto se dedicó a buscar lubricante en el cajón de la meseta a un lado. Cuando lo tuvo, se echó un poco en los dedos y se acercó nuevamente al rizado. “¿Estás listo, amor?” Quería ser tierno, demostrarle cuanto lo quería y había extrañado durante esos meses lejos, no como la noche que el vodka se adueñó de ellos y el sofá y tampoco como sucedió en Disney; hora tenían todo el tiempo del mundo para amarse y prometerse el cielo y todas las constelaciones. Sus dedos habían encontrado camino a la entrada del muchacho y, aunque inició lento, quiso que ese procedimiento se apresurara. “¿Estás bien?”











