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@milkshcke
Estaba ya un poco cansado de ser el “mensajero” de los dioses, o uno de tantos. Sí, era hijo de Hermes, pero no por ende debía prácticamente convertirse en él o ser su empleado de tiempo completo. Había sido divertido los primeros meses, aceptando su penitencia y su nueva vida, pero en ocasiones extrañaba su libertad o el Campamento Mestizo, aunque eso último no lo diría en voz alta. Tal vez estaba en su naturaleza divina portarse mal, al fin y al cabo era también el hijo del dios de los ladrones, por ello se había quedado con un par de botellas de vino de Dionisio de una entrega un grupo de semidioses. Habían notado las unidades faltantes pero Luke no podía devolverlas porque las perdió. —Estúpidas Ninfas, me las van a pagar cuando las encuentre—. Murmuró mientras volaba por el campo en sus zapatillas aladas.











