Había pasado casi un año desde que se había ido a vivir con Rick, donde habitaban... Muchas personas más, en realidad. Nunca había tenido una familia tan grande, pues en casa solamente eran mamá, papá y Darius. Eso le gustaba, aunque algunos de los miembros eran muy gruñones o no le tenían demasiada paciencia cuando intentaban enseñarle cosas.
Con el pasar de los meses casi se había olvidado de que alguna vez tuvo una vida diferente a la que ahora llevaba, pero algunas noches le costaba mucho más conciliar el sueño al recordar la bonita habitación que decoró junto a mamá y todos los juguetes que tenían acomodados en una salita. Donde vivía ahora era todo de colores sobrios y los únicos que jugaban con ella eran los otros dos niños que habían estado con Rick el día que la recogió, pero ellos eran un poco más grandes y se cansaban rápido de ella.
Durante esas noches era cuando todo se volvía oscuro y sentía que nada tenía sentido, ¿por qué los niños a veces se quedaban sin casa?, ¿por qué los padres abandonaban a sus familias? a menos que hubiera pasado algo malo... pero eso la ponía mucho más triste todavía si se ponía a darle vueltas. Además, a Rick no le gustaba cuando se quejaba o hablaba de cómo vivía antes, porque era desagradecido hacerlo.
Enfocó la mirada en el foco encendido en el techo, esa lucecita que tenía que dejar prendida durante las noches para conseguir dormir con profundidad. No le gustaba quedarse sin algo que le iluminara, porque le recordaba a los días que pasó sola en las calles. Pero otra vez estaba pensando en cosas tristes... y esta vez no pudo contener las lágrimas.
Sollozó y lloró por unos minutos, tratando de contenerlo cuando escuchó la puerta abrirse y vio a Rick adentrarse en la habitación.
‘ niña... ’ soltó un suspiro. ‘ ¿qué dijimos de dejar la luz encendida durante las noches? mientras no pagues las facturas de esta casa eso tiene que parar ’ e intentó responderle, en verdad, pero un pequeño sollozo la traicionó, causando que el mayor entrecerrara los ojos. ‘ ¿qué haces? deja de llorar ’ le dijo con serenidad, pero había cierta frialdad en el tono. ‘ ¿no querrás que los otros se enteren y empiecen a pensar que eres una debilucha, no? además, todos aquí tenemos nuestros problemas y no nos ves gimoteando por los corredores... ’
Y en verdad no quería ser débil, ni que nadie la viera así, porque todos ahí siempre parecían tan valientes y preparados, de grande necesitaba mostrar la misma fortaleza... solo que... todavía no aprendía a decirle a los ojos que dejaran de soltar esa agua salada... quizás más adelante entendería cómo hacerlo también, por lo mientras tuvo que ver la desaprobación en el rostro de Rick cuando le apagó la luz y cerró la puerta tras de él.