Le molestaba mucho cuando las cosas desaparecían de su habitación, y esa era una de esas veces. ¿Dónde estaba el cargador de su móvil? tenía más de media hora revolviendo entre sus pertenencias y cocinandole a la persona con la cual compartía hogar, aunque era dificil hacer las dos cosas a la vez sin fallar en una. Aquel cable no aparecía, por eso decidió indagar en el resto del apartamento, por cierto, éstas veces eran en las que se odiaba por no tener el suficiente dinero como para tener uno propio y no tener que compartirlo. Entonces, abrió la puerta de la habitación ajena sin golpear y al poner un pié en territorio peligroso, sus ojos se quedaron plasmados en una escena que le costaría borrar de sumente, y en vez de darse la vuelta y salir, se quedó parada.—¡Joder! ya.. basta, para.. por Dios—.chilló, aún sin mover un músculo. Intentó actuar con madurez, «es el cuerpo humano en todo su esplendor» se recordó, pero no ayudó en mucho, seguía siendo incómodo, vergonzoso y gracioso a la vez.—¿Haces ésto seguido mientras yo hago la comida para ti? espero al menos que te laves las manos después.. y.. joder, no pudo seguir mirandote.—finalizó, cubriéndose el rostro finalmente, sin poder con ello.—
Sus días libres de trabajo se habían vuelto increiblemente aburridos uno comparado con el otro, volviéndose una rutina especialmente tediosa el quedarse encerrada en su apartamento gracias a su nula vida social. Mientras esperaba que los alimentos que su compañera preparaba estuvieran listos decidió prender su laptop y entrar a una de las páginas con las cuales se entretenía en la noche, pulsó uno de sus videos favoritos y dejó que lo demás sucediera casi por instinto. Su camiseta y sus pantalones volaron directamente hacia el suelo quedando únicamente en sus prendas interiores, su mano izquierda realizaba pequeños círculos por encima de sus bragas mientras que la derecha le daba un poco de atención a sus pechos por sobre el sujetador. Cerró su computador y siguió con lo suyo, motivándose con diversas imágenes que venían a su mente; estaba tan ensimismada con sus movimientos que no escuchó su puerta abrirse y la voz de su compañera le provocó un enorme susto — Mierda —se quejó, intentando cubrir sus senos que ya estaban al descubierto y cerró sus piernas para que su humedad no fuese visible para la muchacha. Pero su impresión se vio reemplazada fácilmente con una risa que salió sin previo aviso, causada por las palabras de su contraria — Acabas de ver a una mujer prácticamente desnuda ¿y lo único que te interesa es que lave mis manos después de.. esto? —cuestionó con incredulidad y un deje de burla en su voz —No me dirás que tu nunca has hecho esto, es algo normal —continuó cuando la vio cubrirse su rostro, sentándose y poniéndose una almohada sobre sus bragas para ocultar que aún seguía tocándose.. no había concluido con lo que había iniciado.