Las ansias de poder en el dios nórdico de la locura no eran nuevas. Desde el inicio de su vida, había soñado con engrandecerse tanto que había llegado a realizar actos impuros y moralmente cuestionables con tal de conseguir lo que quería. Milenios después, así se encontraba: con un medio adolescente que había robado, manipulado y simulado su muerte en busca de las gemas del infinito para convertirse en el ser más poderoso del cosmos. Todo el mundo en el universo conocía las supuestas propiedades que podrían llegar a proporcionarle al portador si las conseguía todas. Y Loki estaba más que dispuesto a hacerlo.
Había oído rumores sobre el niño araña, a quien no le dio importancia hasta que sospechó que podía conocer el paradero de una de esas piedras preciosas y codiciadas, tanto, que estaría dispuesto a hacer cualquier cosa por ellas. La magia del jotun era tan fuerte que había conseguido penetrar en la cabeza y voluntad de Magni, ahora llamado Sebastian, el hijo del trueno. El niño comenzaba a ver las cosas tan retorcidas como lo hacía su supuesto nuevo padre, así que le acompañaba en todo momento. Ambos cuerpos, aparecieron frente a la puerta de la casa de Peter, derriban la misma sin a penas tocarla.
— Misi, misi... — Comenzó Loki, como si llamase a un minino. — ¿Hay alguien en casa? Toc-toc, niño araña. Tenemos que hablar. Sal de tu escondrijo. Como me hagas encontrarte, pienso aplastarte con una mano como el buen bichito travieso que eres.
Estaba claro que había alguien en casa, solo que para sorpresa de ambos, no sería aquel a quien esperaban. La copa de vino, la comida a medio hacer... Loki se aproximó a la encimera para guiar uno de sus dedos hacia un bol de salsa que tenía preparada May sobre esta, llevándose a la boca con total tranquilidad.
— Vamos, niños araña. Si no sales, será peor y tú no querrás eso, ¿verdad? Sin embargo, fue Magni quien sin decir una sola palabra, descubrió a la mujer arrastrándose por el suelo, mirándola con cierta sorpresa. ¿Qué debía hacer? Había practicado en numerosas ocasiones junto a su actual padre, pero era nulo en cuanto a hacerlo en primera persona. Por ello decidió entrar en el juego y caminó hacia ella, dejando solamente la punta de los zapatos a la altura de su rostro, observándola desde su altura.
— ¡Padre! Tenemos un problema. La expresión de Loki cambió por completo y se hizo aparecer junto a este, alzando las cejas al descubrir a la mujer allí. Se llegó a agachar para llevar una de sus manos a la barbilla de May.
— Vaya, vaya, yo que vine buscando una arañita pequeñita y me encuentro con una bonita polilla. Si llego a saber esto, habría intentado entrar en esta casa de otra forma. — el dios ladeó la sonrisa, macabra, como estaba volviéndose su expresión. — ¿A quién tengo el honor de conocer?
Al verse descubierta le tembló la mano, pero aún así no soltó el cuchillo que minutos atrás había cogido, incluso lo mostró para dejar claro que iba armada y que estaba dispuesta a usarlo. No porque realmente se viese capaz de acabar con una vida o por su propia seguridad, sino porque no podía permitirse el lujo de dejar desamparados a sus sobrinos, en especial sabiendo que había personas que andaban buscando a Peter. Que sabían dónde vivía.
—Sea lo que sea que andas buscando aquí, no lo obtendrás. No de mí —replicó por fin, con la voz más firme de lo que ella misma habría esperado—. No consideres un honor verte cara a cara con el desprecio.
Sabía que no le quedaba de otra, acorralada y en desventaja numérica, debía atacar y procurar ser rápida si quería tener una ínfima oportunidad. Así que, sin pensarlo demasiado, apretó con más fuerza los dedos entorno al mango del cuchillo y lanzó una puñalada directa contra el pecho del que más próximo estaba a ella. El cuchillo que May portaba le hizo saltar todas las alarmas, aún más al ver cómo lo empuñaba directo al pecho del que consideraba su padre: Loki. El pánico se apoderó de él llegando a extender un brazo hacia él, aunque no pudo evitar el suceso.
— ¡NOOOO! Aparentemente, Loki acababa de ser apuñalado, cosa que hizo encender por completo su rabia y desbloquear el ente oscuro que Loki azuzaba en su interior desde que era un crío. Con rabia, extendió las manos hacia la puerta por la que May se disponía a salir, cerrándola gracias a las dotes mágicas que había aprendido del dios, tan fuerte, que cayeron al suelo todos los adornos que decoraban las paredes de la casa.
— Tú no vas a ninguna parte, aún menos después de matar a mi padre. Ni el mismísimo Magni tenía conocimiento de lo poderoso que podía llegar a ser. Sus habilidades aún no conocían límites, menos todavía enfadado. Antes de poder hacer nada más, el espacio en el que ambos se encontraban comenzó a distorsionarse como si de una película de ciencia ficción se tratara. Se vieron caminando sobre el techo mientras varios de los objetos allí presentes comenzaban a desglosarse y a girar sobre sí mismos, generando una imagen tan esperpéntica como real. Magni comenzó a acercarse a ella de forma lenta, y conforme lo hacía, la oscuridad se apoderaba de él pero también de la habitación. Por un segundo parecían haber trasladado el escenario al mismísimo espacio exterior.
Antes de que pudiera siquiera reaccionar, su brazo se movió instintivamente aferrándose con tanta fuerza a su cuello que pudo sentir el mismo crujir bajo sus dedos. En cuanto lo hizo, su corazón comenzó a latir con fuerza bajo su pecho.
— ¡¿Pero qué has hecho?! — Dijo finalmente el Loki real apareciendo justo tras él, llevándose las manos a la cabeza. — Vuelve a poner todo donde estaba, Sebastian. ¡HAZLO!
La mano del muchacho soltó a la mujer, dejándola caer mientras se giraba. Los pies de ambos aún se encontraban sobre el techo de la habitación, donde se giró con los ojos llorosos.
— No sé... No sé lo que he hecho. No puedo revertirlo... ¡¿Está muerta?! — Deja de lloriquear, maldito bastardo. — Una de las manos de Loki subieron hacia sus propios rizos, tratando de buscar alguna idea. — Tú no has sido, he sido yo, ¿Me has oído? Tenemos que irnos y encontrar esa maldita gema antes de que el niño araña aparezca. Muévete.
— Lo.... Lo siento mucho... Yo... No quería...
— ¡¡MUÉVETE!!
▬| May Parker. | @spideype











