Lo siento
Había sido una imprudencia por su parte. Se había entusiasmado tanto con el hecho de que el peliverde le hubiera pedido hacerle algunas fotos nadando que había incluso olvidado calentar antes de meterse al agua. Algo tan sencillo, inocente, inofensivo, al menos hasta que en medio de la piscina le dio un calambre y su pierna falló. Podría haber reaccionado y simplemente haberse agarrado a las boyas que separaban las calles, pero el problema es que entró en pánico.
Recuerdos aciagos invadieron su mente y pareció perder el control sobre su cuerpo, sentía miedo, terror, quería escapar, y tan solo alcanzaba a mover las manos de un lugar para otro, respirando a rápidas bocanadas, probablemente lo menos sabio que podía hacer alguien que se estaba hundiendo en el agua.
Pero... la luz volvió a aparecer frente a sus ojos la siguiente vez que sus párpados se abrieron. Tosió agua. Frente a él tenía a Haru, y al resto del equipo de natación a su alrededor. Los hechos volvieron a su cabeza, y el peso de la culpa de tener a todos preocupados.
Especialmente al peliverde, al que le dirigió una mirada sentida.
— Lo… lamento, Ran.








