ESTOICO (Por Malcom Lancelotti)
No voy a hacer ningún tipo de balance sobre mi año por acá, me resulta demasiado trivial. Sin embargo quiero hablar sobre el cuento que marco una fisura en mi vida. Hablo, claramente, de "Una muerte mental" de Giovanni Papini (incluido en el libro "El piloto ciego"). Este cuento habla sobre la política de la muerte, morir sin esperar que lo inevitable llegue, morir sin la necesidad de usar un arma o meter la cabeza en el horno. Morir cuando se es joven y se tienen las armas para negociar y jugar con lo extremo. La muerte me inspira, es una presencia necesaria, me inquieta, me obsesiona y teniéndola tan cercana pese al dolor, que me provoca la gran perdida, no paro de querer experimentarla. Casi como un suicida que no quiere morir, pero que lo come la ansiedad de sentirla al extremo. Sin nada más que agregar les regalo un fragmento del cuento al que me remito: "... Conocí al futuro suicida de una manera curiosa. (Debo advertir que de las personas que me han sido presentadas habitualmente no extraje nunca nada de extraordinario). Hurgaba una mañana en un quiosco ambulante de libros viejos cuando cayó en mis manos el primer volumen de la traducción francesa de "Los demonios", de Dostoievsky. Lo había leído hacía ya mucho tiempo y varias veces; además, era el primer tomo solamente y no tenía, por ello, ninguna intención de comprarlo. Pero sin saber cómo empecé a hojearlo e instintivamente di en las páginas en las que el ingeniero Kiriloff expone con tanta simpleza sus ideas sobre el suicidio. Había notado ya en los márgenes marcas violentas de lápiz rojo pero aquí se hallaban incluso anotaciones. Estaban escritas con lápiz negro y eran borrosas. Sin embargo, las descifré. <...Así no. Está bien: es necesario superar el temor de la muerte y por lo tanto prepararse para ultimarnos, pero no así. El suicidio con las manos: cosa de carniceros. (...) Es necesario negar, destruir la vida por sí mismo, poco a poco, no destrozar el cuerpo de golpe: es estúpido...> Estas pocas líneas, escritas a lo largo de los márgenes, excitaron mi curiosidad como no me ocurría desde hacía mucho. ¿Quién podía ser el que había escrito tales palabras? ¿Y cuál era su método, su muerte sin morir?..."











