Editorial: Cadena Nacional: ¿el cólera de la clase media?
En lo que va del año, y principalmente en los últimos días, el tema de agenda de las redes sociales y parte de la opinión pública fue la utilización de la cadena nacional por parte del Gobierno para difundir sus comunicados.
El lunes 3 de septiembre, en el marco del Día de la Industria, el Gobierno utilizó la cadena nacional para comunicar durante 1 hora y 10 minutos (en pleno horario prime time), cuáles fueron los logros conquistados, y cuál es el rumbo que va a seguir el país desde lo macro-estructural. Cristina Fernández habló una vez más, y parte de la opinión pública volvió a manifestar su repudio por no poder ver “Graduados” o “Showmatch”.
Por un lado, hay que comprender qué es la cadena nacional. El artículo 75 de la ley de medios audiovisual sancionada por el Congreso en 2009 establece que: “El Poder Ejecutivo Nacional y los poderes ejecutivos provinciales podrán, en situaciones graves, excepcionales o de trascendencia institucional, disponer la integración de la cadena de radiodifusión nacional o provincial, según el caso, que será obligatoria para todos los licenciatarios”.
El estado es el “dueño” del espacio radioeléctrico y a través de las licencias, otorga facultades a licenciatarios para que puedan transmitir libremente en el canal adquirido por una cierta cantidad de años. Es decir, el estado tiene la potestad de comunicar a sus ciudadanos, en cualquier momento, aquello que se cree “situaciones graves, excepcionales o de trascendencia institucional”. Un fans de la Presidenta diría: “El crecimiento de la Industria tiene trascendencia institucional” y un opositor, le refutaría: “Cualquier excusa es buena para utilizar ese espacio en hora pico para que todos la vean”. Ambas frases del sentido común pueden llegar a ser verdaderas.
Un símbolo de la radiodifusión
Es probable que en el imaginario social (sedimentado por los medios de comunicación), la cadena nacional aparece como una situación casi diaria o semanal. Sin embargo, en lo que va del año el gobierno nacional utilizó la cadena en 16 ocasiones. Es decir, de los 246 días de este año, la mandataria argentina “obligó” a la sociedad civil a escuchar sus comunicados en 16 oportunidades. Parece poco, para tanto ruido (También hubo cacerolazos de 100 personas, poco ruido, la cacerola perdió legitimidad).
Por otro lado, es cierto que existen otras formas múltiples de comunicar por parte del Gobierno. La pauta oficial no sólo en el “Fútbol y Automovilismo para Todos”, sino en los canales de aire (menos El Trece) y en el cable, tiene una frecuencia nunca vista en la República Argentina. La conferencia de prensa es un modo que no es utilizado por Presidencia, a pesar del “queremos preguntar” de parte de la oposición, pero sí es recurrente por los Ministros y Legisladores en el Parlamento. Ahí hay preguntas y respuestas, ahí aparece el debate.
Por último, desde Periodismo Actual deseamos que nuestros lectores tengan al menos una herramienta más para poder pensar el acontecer diario. La “violencia” que pudo sentir esa persona que le interrumpieron su novela preferida, no debe transformarse en odio, sino en reflexión. La cadena nacional terminó, “Graduados” siguió su curso, la vida continúo. En el medio pasaron números, estadísticas, explicaciones. Discutamos esos datos para criticar o aceptar. Con solo recordar que en 1976 la cadena nacional se utilizó en reiteradas oportunidades para comunicar el horror e imponer el miedo en la sociedad civil, aparece el escalofrío. Esa cadena, nunca más.