La curiosidad no dejaba de invadirla. Nunca pensó o imaginó que aquel muchacho, el cual había una pequeña posibilidad de conocerlo, tuviera el mismo físico que su hermano mayor. ¿Alto? Sí, no cabía duda. ¿Musculoso? También. No por algo él jugaba basket. Ya comenzaba hacerse una idea de cómo era él, un poco por lo menos.
— Ha estado esperando el momento perfecto para que tú me lo muestres —aún si estaba avergonzada por ese comentario, en ningún momento disminuyó la curva de sus labios—. Yo... no conozco muchos lugares, pero algún día me gustaría mostrarte mis favoritos o a los que suelo frecuentar de vez en cuando.
Al provenir de una familia bastante adinerada, habían ciertas reglas que ella sí o sí tenía qué cumplir, pero lo que nunca haría era contraer matrimonio con algún hijo de otra familia del mismo estatus. Eso, para ella, no era amor.
— N–no tienes por qué preocuparte por mí, tendré bastante cuidado e intentaré no sobrepasar mi límite. Sin embargo, desde que me mandaron esos proyectos, presiento que no dormiré mucho... —suspiró, imaginando cuán atareada estaría en la semana de entrega, las noches que quizá no dormiría y, sobre todo, las ojeras. Será todo un caos.
Ver la hermosa sonrisa de la mayor causó estragos en el estómago de Satsuki. Casi podía sentir como la sangre se acumulaba en sus pómulos; estaba tan feliz de que pudiesen pasar tiempo juntas antes de que la escuela amenazara con separarlas tal y como era costumbre debido a los trabajos que debían entregar.
—¡Claro que sí! Esperaré ansiosa el momento de conocer tus lugares favoritos, Kou-chan —exclamó con mucha emoción, el compartir los mismos lugares que su enamorada era un sueño que tenía a diario. —Puedo imaginarlo, la universidad es mucho más pesada pero tengo fe en que podrás superar todos esos obstáculos, después de todo eres muy fuerte y decidida, Kougyoku. Cuando esté en la universidad quiero ser igual de responsable que tú. —Aquellas palabras estaban cargadas de admiración y deseo, realmente esperaba que ese tempo llegara ya y pudiera estar cada vez más cerca de ella.
Habían llegado a su destino, era una cafería con un diseño moderno y estaba concurrido tal y como lo esperaba. Jaló un poquito a la más alta y la guio hasta unas mesas que estaban un poco apartadas del público para no ser interrumpidas en su cita especial. Una vez allí la soltó para poder tomar asiento frente a ella y observar el menú que un mesero les había entregado.