perdon por no publicar nada o responder preguntas ;-; estado muy ocupada con la escuela y cosas personales, hasta lo mejor y estaré ocupada en diciembre :/
Pero descuiden no me ido del fandom o cosa así uwu yo los amo <3
Aquí les dejo unos dibujos que subí hace tiempo en twitter D:
EL FANDOM ES PARA DARLE SABOR A NUESTRAS VIDAS Y DISTRAERNOS DE LAS PENDEJADAS DE DÍA A DÍA. DEJEN DE CAGARLA PLS. TODOS LOS FANDOMS PUEDEN LLEVARSE BIEN. REPITO, DEJEN DE CAGARLA ;n;
Sería hermoso que hicieran un one-shot rubelangel, donde Alexby y Mangel tengan alguito 7u7 y Rubius se dé cuenta que quiere a Mangel porque se pone celoso :3 pls
— ¿Y cuando piensas conseguir pareja, tú, Mangel? — Preguntó Rubén al de cabello oscuro, mientras daba un trago a su cerveza. Era imposible que todos sus amigos estuvieran en una relación, menos él.
— No lo sé Rubius, ahora mismo no me interesa. Me siento feliz como estoy actualmente así que no pienso mucho en esos temas.
Miguel Ángel y Rubén, eran los mejores amigos. Se conocían hace varios años y confiaban ciegamente el uno en el otro. El tipo de amistad que toda persona busca en su vida. Leal y comprensiva. Podría llegar a confundirse con algo más, pero para ellos no era más que una preciosa relación amistosa.
— Cállate Rubén, todos sabemos que cuando eso suceda, tu estarás muerto de celos. — Bromeó una de las chicas que se encontraba en la habitación. Todos los demás rieron con su comentario.
— Muy graciosa, Valeria. — Contestó el de cabello claro a la mujer, con evidente uso del sarcasmo en su tono de voz. — Mangel y yo somos como hermanos.
— Ya, ya, hombre. Que fue una simple broma local. No tienes porque enfadarte. — Dijo la chica, y luego rió un poco.
La verdad es que a Rubén no le hacía ni un poco de gracia este tipo de “bromas locales”. Hace mucho tiempo que sus amigos las utilizaban para hacerlo enfadar, y luego usar la excusa “Es una broma, hombre”. Pues vaya bromas hacían. No es como si tuviera algo en contra de la homosexualidad, muchos de sus amigos -incluido Mangel- estaban atraídos a personas de su mismo sexo, pero él no. Tenía novia y en cierto punto, sentía que ésta llegaría a ponerse incómoda con esa clase de comentarios, y no es como si él quisiera que su pareja pensara que era gay. No era gracioso.
En cambio a Mangel, le daba un poco igual. Sus amigos podían ser algo pesados a veces con el tema. No iba a negar que Rubén era guapo y en otras circunstancias podría salir con un tipo como él. Era divertido, comprensivo, atractivo, confiable, amable y… completamente perfecto. Ok, Mangel estaba enamorado de su mejor amigo, pero hace mucho se había resignado a aceptar que nunca pasaría nada entre ellos que no fuera amistad. Y no hay que malinterpretar, él estaba muy feliz así, siendo amigo de Rubén. Se la pasaba muy bien y le gustaba compartir momentos con él.
— Vale, vale. Hay que seguir la fiesta ¿no? Pongan música, que esto parece un velorio. — Comentó Fernando, otro amigo que se encontraba en la casa de Valeria celebrando su cumpleaños.
*
Una de las cosas favoritas de este par, era ver películas, así que lo hacían de una forma bastante regular. A veces les gustaba ver cosas absurdas para reírse después, y otras les gustaba disfrutar de películas serias y después dar sus distintos puntos de vista.
— ¿Te gustó la película? Por que fue una grandísima mierda. — Comentó Mangel al terminar la película, para después soltar una risa.
— Mmm pues estuvo bien, pero no para volverla a ver en mi vida. — Respondió Rubén para después reír también.
Siguieron haciendo unas cuantas bromas más de la película y el pésimo trabajo del casting y el director para reír a carcajadas. Así eran ellos.
— Bueno ¿y cómo van las cosas con Daniela? Que hace mucho no sé de ella. Joder, macho, y eso que somos mejores amigos ¿sabes? — Preguntó varios minutos después el menor, para tener algún tema de conversación.
— Muy bien. Creo que en verdad la quiero. Es tan mona. — Contestó, utilizando un tono un poco más agudo en la última oración. — Y ¿a ti ya te gusta alguien? ¿O me vas a salir con lo mismo de siempre?
— Conocí a alguien hace unos días. — Respondió. — Quedé con él mañana.
— Ah. ¿Y cómo se llama? — Dijo el de ojos verdes. Uso un tono de voz un poco serio. ¿Por qué? En verdad se alegraba de que su mejor amigo por fin encontrara a alguien de su agrado. Debería haber respondido con una enorme sonrisa. — Vamos, cuéntame de él. — Una sonrisa un poco forzada se mostró en su rostro.
— Alejandro, pero le gusta que le digan Alex. Tiene 21 años, es algo bajito y delgado, pero es guapo. Tiene bonita sonrisa. Le gusta Star Wars y jugar videojuegos. Es muy parecido a mi en algunos aspectos. — Dijo con una sonrisa. Se notaba que el tipo le gustaba y mucho.
— Pues un día deberíamos salir los cuatro. Ya sabes, tú y ese Alex, y yo y Daniela. — Comentó Rubén. Quería saber cómo era “Alejandro” y qué hizo para por fin despertar ese interés en su mejor amigo.
*
Cuando Alex y Rubén por fin se vieron frente a frente, parecieron llevarse bien. El más pequeño era bastante divertido, ¿y para qué negarlo? También era de buen ver. Era un buen partido para Miguel.
Pasaron la tarde en casa de Mangel, bebiendo algunas cervezas y hablando de sus vidas, pasatiempos y otras cosas para conocerse un poco mejor. También jugaron algunos videojuegos y apostaron cosas para ponerle más “salseo”.
— Si gano yo, Mangel me da un beso. Si gana él, yo se lo doy. — Dijo Alex, y luego rió un poco. Mangel estaba sonriendo también.
— No, tío, no empiecen con cosas gays. — Dijo Rubén. Daniela río un poco.
— Déjalos en paz, Rubén. — Respondió su novia. A ella le parecía divertida la situación. — No te pongas celoso. — Dijo para después soltar una carcajada.
— ¿Tú también? — Repuso el mayor con cierto fastidio. — Pues hagan lo que quieran entonces. Y deja de reírte, que no es gracioso.
— Vale, vale. — Aún estaba riendo, pero un poco más bajo. — Yo apuesto por Alex, y si el gana, me invitas a comer mañana.
— Yo confío en mi Mahe. Si él gana, entonces tú me invitas. — Respondió Rubius.
Al final, ganó Alex.
— Hala, pues me debes una cena. — Dijo Daniela con una sonrisa triunfante mientras se giraba hacia él y se acercó a besar sus labios. Rubén correspondió el beso.
Al separarse, pudo notar que la apuesta de Alex iba en serio. Mangel lo estaba besando.
¿Era normal que después de ese momento, todo se volviera incómodo para Rubén? Estaba feliz por su amigo. En verdad lo estaba. ¿Por qué de repente el ambiente se sintió pesado?
Siguieron jugando media hora más, y después Daniela y Rubén se fueron de casa de Miguel.
*
Cuatro días después, Mangel fue a casa de Rubius para jugar un poco y hablar. Jugaron varias cosas “random” en el ordenador, vieron algunos videos, rieron un rato y después hablaron de lo que había pasado estos días. El menor de ambos, comentaba con bastante entusiasmo cómo iba su relación con Alex y lo mucho que le gustaba pasar tiempo con él. Rubén estaba bastante incómodo, aunque tratara de aparentar felicidad por su amigo.
— El día que bebimos en mi casa, Alex se quedó a dormir y… —
— Cállate Mangel, no quiero escucharlo. Es demasiado gay para mis oídos. — Interrumpió su mejor amigo. Mangel soltó una risa escandalosa.
— No es lo que piensas. Me dijo que le gustaba mucho y que le gustaba pasar tiempo conmigo. En verdad me agrada ese chico, Rubius. — Respondió el menor.
— Ah. — Rubén soltó con indiferencia. — Yo fui a comer con Daniela al otro día. Me obligo a llevarla al restaurante italiano y casi me cuesta un ojo de la cara. Gracias a que tú — Señaló con su dedo índice a Miguel. — Perdiste. Pero después se vio recompensado. En la noche.
Tal parecía que el mayor quería molestar a Miguel con su comentario bastante fuera de lugar. Ni siquiera estaban hablando de él. Estaban hablando de Alex.
— Perdón, Rubiuh. Es que Alex es muy bueno. Tal vez si hubiéramos jugado alguna otra cosa, podría haber ganado. — Comentó Mangel.
*
La siguiente vez que Ruben y Alex se vieron, estaban de fiesta con unos amigos, en un bar cercano a la casa de Valeria. Todos la estaban pasando muy bien, hasta que el de ojos claros se acercó a su mejor amigo para pedirle bailar un rato, a lo cuál el menor se negó. No quería dejar a Alex sólo.
Esto ya no le estaba gustando para nada. ¿Quería decir que prefería a Alex que a su supuesto mejor amigo? Ya casi no se veían ahora, porque Miguel salía mucho con su nuevo “amigo”, ¿y ahora le estaba negando pasar un simple rato con él, por no dejar solo al otro? No podía ser cierto.
— Ya, Mangel. Sólo una canción, tío.
— No, Rubiuh, tú conoces a todos aquí. No puedo dejarlo sólo, viene conmigo. — Respondió el de cabello oscuro. Su amigo le dedico una mirada fulminante. — Y no te enojes conmigo, sabes que tengo razón.
Decir que estaba enojado era poco, pero no podía hacer nada más, así que se dio la media vuelta, se dirigió hacia su novia y la besó, como si nunca antes lo hubiera hecho.
*
Para el mayor, esto se le había ido de la manos a Mangel. Habían pasado dos días y Miguel ni siquiera se había pasado por su casa para saludarlo. ¿No sé supone que eran mejores amigos? Hablar por el móvil no era lo mismo que cuando se veían en persona.
Ahora se encontraba en casa de Valeria, con la que veía una película de comedia porque no había nada más que hacer. Daniela había ido a comprar ropa con sus amigas y Miguel estaba con Alex, obviamente. Ese hijo de…
— Deberíamos salir con los chicos este fin de semana, ¿no crees? Tal vez ir al cine, no sé. — Dijo la chica cuando terminó la película.
— Si, pero que no vaya más gente. Sólo los amigos cercanos, ya sabes. No invitemos a nadie más. — Contestó él. Y si, se refería a Alex. La chica lo miró con el rostro confuso.
— A ver, que no te estoy siguiendo. ¿A qué te refieres con “no invitemos a nadie más”?
— Pues si, tía. Que sea una salida de viejos amigos. Mangel, Fernando, Laura, Rodrigo, tú y yo. Nadie más. No parejas, sólo nosotros. — Respondió.
— Ah. — Valeria estaba flipando. — Entonces ¿no piensas invitar a Daniela?
— No.
— Como quieras entonces. — ¿Qué le pasaba a su amigo?
*
El fin de semana llegó y con ello, el cine. El grupo de amigos había quedado de verse en una plaza cercana. Todos llegaron puntuales y se dirigieron a comprar las entradas. Rubius y Mangel se habían visto el día anterior y parecía nada haber cambiado. El de cabello claro estaba claramente exagerando, pero no permitiría que nadie le robara a su mejor amigo.
Cuando se acercaron a la dulcería del establecimiento para comprar palomitas y refrescos, Laura se acercó a los chicos con bastante entusiasmo.
— Mira Mangel, ¿no es Alex? — Preguntó, señalando a un chico bajito con el dedo.
— Mira, tío, si que es. Voy a saludarlo. Ahora vuelvo. — Respondió Mangel con una amplia sonrisa en el rostro.
— No, Mangel, no vayas. Luego pueden quedar. Ahorita estás conmigo. Con nosotros. ¿Nos piensas dejar tirados? ¿Por ese tío? — Agregó Rubén con un tono de voz bastante hostil. La sonrisa en el rostro de su amigo desapareció.
— Pero Rubiuh, sólo lo voy a saludar. No me voy a quedar con el. Ahora regreso. — El tono de voz del menor era desconcertado. No es como si pensara abandonarlos. Solo quería acercarse. Se dio la media vuelta y se dirigió hacía Alex.
Era increíble. Rubén sólo quería pasar un buen rato con su amigo, y de repente aparece este enano a arruinarlo todo. ¿No los podía dejar en paz? Cuando Mangel se acercó y plantó un beso -bastante breve- en los labios del más bajito, Rubén sintió calor en la boca del estómago. ¿Por qué no podía estar feliz por él? Miguel estaba bastante contento con Alex, y su trabajo como mejor amigo era ese: Apoyarlo. Pero no podía y no sabía por qué. Alex no le caía bien, de eso estaba seguro, pero no entendía. El primer día parecían haberse llevado bastante bien, el tío era majo, tenían muchos temas en común y hacía feliz a Mangel. No le daba buena espina. ¿Y si le hacía algo a su mejor amigo? ¿Y si sólo estaba jugando con él? Debía ser eso. Un sexto sentido que le decía que ese Alex no era bueno para Mangel.
Cuando el menor regresó, todo en la cabeza de Rubén se relajó. Lo último que hizo antes de entrar a la sala, fue dedicarle una mirada fulminante a Alex.
*
— Alex no me cae bien. — Necesitaba desahogarse con alguien, y ¿quién mejor que Daniela? Era su novia, podía confiarle todo.
— ¿Por qué? El chico es buena gente, guapo, divertido y hace feliz a Mangel. No te entiendo. — Y tenía razón. No tenía excusas. Simplemente le caía mal.
— No lo sé. No me gusta. Para Mangel, quiero decir. — La mirada de su novia reflejaba confusión.
— De verdad que no te entiendo.
El tampoco se entendía a sí mismo, así que estaban en las mismas condiciones.
*
Cuando Rubén y Miguel se vieron al día siguiente, el mayor fue a casa de su amigo para tontear un rato, ver algunos videos en YouTube y hablar.
— ¿Qué se siente besar a un hombre? — Preguntó Rubén. Siempre había tenido curiosidad y nunca le había preguntado, a pesar de la confianza infinita que existía entre ambos.
— No entiendo tu pregunta. ¿Habría que sentirse diferente? — Respondió Mangel con una sonrisa burlesca en el rostro.
— Pues no lo sé, tío. Nunca he besado a uno. — Contestó el mayor. — Tengo curiosidad.
— ¿Quieres intentarlo conmigo? — Preguntó Mangel. Estaba bromeando y era evidente.
— Si. Pero promete que esto no cambiará nada. — ¿Qué? ¿Se estaba escuchando a si mismo? Por poco y a Miguel se le cae la mandíbula al suelo.
— Ya, Rubius, déjate de bromas. — Agregó el menor.
— No es una broma. Es en serio. Quiero saber que se siente. — Dijo el de ojos verdes.
No dejó responder a su mejor amigo cuando lo tomó por la sudadera y le plantó un beso en los labios. Era un beso torpe. Estaba nervioso. Cuando logró controlar el sentimiento de ansiedad, intensificó un poco el beso. ¿Esto era normal? Ni con Daniela había sentido esto nunca. Sentía que en cualquier momento su cabeza y su estómago iban a estallar. Sentía calor en el pecho y un hormigueo en los labios. No duró mucho. Quince segundos como máximo. Se sentía bien.
— No. — Si. Todo era diferente. Nunca había experimentado nada parecido. Aún sentía el pecho arder.
*
Habían pasado unos cuantos meses, y Rubén aún salía con Daniela, aunque para él ya no era lo mismo. No podía evitar comparar la sensación del beso con su mejor amigo, con la ausencia de éstas cuando besaba a su novia.
También Miguel aún estaba en una relación con Alex, y Rubén evitaba salir con ellos a toda costa. Ahora no lo soportaba. No quería verlo con su mejor amigo.
— Has estado raro estos días. — Dijo Valeria a Rubén.
— No. — Respondió él.
— Sabes que puedes confiar en mi, ¿verdad? — Y claro que podía. Después de Miguel, ella era la persona con la que más hablaba.
— Lo sé. — Respondió. Ella lo miró con una expresión de ¿Entonces qué esperas? Dímelo todo. — Promete que no vas a malinterpretar todo esto, y mucho menos te vas a burlar.
— Claro que no, nunca lo he hecho. No sé porque tanta desconfianza, macho. — Agrego la castaña.
— No soporto a Alex y besé a Mangel hace tres meses. — Dejó salir, como si ya no aguantara callarlo más.
— ¿Qué? Si te estás burlando de mi, no es gracioso. — Amenazó Valeria. Y no lo era, no era gracioso. Él no era capaz de hacerlo ¿o si?
— Que no me estoy burlando, coño. Esto es en serio. — Dijo él, empleando la mayor seriedad posible.
— Pero ¿no ya salías con Daniela, y él con Alex en ese entonces? ¿Y por qué no te cae bien, Rubén? No entiendo nada. — Era difícil de creer.
Y le contó todo. Todo lo que había pasado. Que había besado a Mangel por simple curiosidad -omitiendo lo qué sintió al hacerlo-, que le molestaba la presencia de Alex a sobremanera y que no sabía porque. Que detestaba que su mejor amigo pasara más tiempo con él ahora, y que había evitado a toda costa salir con ellos porque no quería ver al más pequeño con Miguel.
— Vaya. — A la chica le estaba costando asimilar las palabras de su amigo. — Necesito preguntarte algo antes de continuar y quiero que seas completamente sincero conmigo. — Él asintió. — ¿Sentiste algo al besar a Mangel? Cualquier cosa, necesito que me lo digas.
— No. — Se apresuró a responder.
— ¿Estás seguro? Por que te conozco y sé que me estás mintiendo. Si sientes algo por Mangel, tienes que decírselo. Tienes que ser sincero con él, con Daniela y contigo mismo. No puedes fingir para siempre, y el día que accidentalmente dejes de hacerlo, vas a perder todo. A tu mejor amigo y a tu novia, y sé que no quieres eso.
— Que no sentí nada, Valeria. Deja de insistir. — Declaró él, claramente ofendido con las palabras de ella.
Si supiera.
*
Así pasaron varias semanas más, y la relación con Daniela se iba deteriorando con el paso de los días. Valeria tenía razón. Su mentira no podía durar para siempre.
— Pero Rubén, ¿por qué no quieres ir con Mangel? De verdad no entiendo porque eres tan infantil a veces. — Dijo enfurecida Daniela. — Necesitas madurar alguna vez ¿sabes? Ya estás mayorcito para andar con niñerías.
— Porque no quiero Daniela, no me estés jodiendo. Si tantas ganas tienes de ir, ve tú y no me molestes. — Respondió él, con el mismo tono que ella.
— Es por Alex ¿verdad? No quieres ir por que él va a ir. — Claro, era obvio, ¿como no se dio cuenta antes? Sólo Rubén haría era clase de cosas.
— Bueno, ¿qué más da? Ya te dije que vayas tú. — Parecía que la mujer no entendía el significado de las palabras “No quiero” .
— Claro que sí, es por Alex. Ya sabía yo. ¿Qué es lo que tiene que no te cae bien? ¿Estás celoso? — Preguntó ella. — Estás celoso. Es obvio. Te gusta Mangel ¿no es así?
¿Cómo se atrevía a decir semejante cosa? No le gustaba Mangel. Era su mejor amigo y era un hombre. No podía gustarle.
— ¿Estás tonta? No, no me gusta Mangel. — Respondió él. Estaba enojado, y mucho. — Ya mejor vete a tu casa, Daniela. No voy a soportar más tiempo tus estupideces.
— Ahora todo encaja. ¿Cómo no me di cuenta antes? — Dijo ella, tratando de entender. — Siempre has estado enamorado de Mangel, pero eres un puto cobarde. Te da miedo. ¿Y sabes qué? Yo no voy a ser tu tapadera más tiempo. Se acabó, Rubén.
Y se fue.
*
Los días posteriores, Mangel estuvo ahí para apoyar a su amigo. Una ruptura nunca era fácil, pero la verdad es que a Rubén no le afectaba tanto. Compartir tantos momentos con una persona, para después perderlo todo y sólo quedarte con recuerdos siempre era difícil, pero su felicidad nunca había dependido de una pareja, y esta no era la excepción. Quería a la chica, si, pero no estaría lamentándose siempre por una ruptura amorosa.
El de cabello oscuro no había llevado a Alex en ninguna ocasión, y su mejor amigo lo agradecía en verdad. Lo último que quería, era tener que soportar a ese arruina amistades.
Conversaron un largo rato, hablando de banalidades y tonterías (típico de ellos) y después cambiaron a un tema más serio. Rubius quería saber de su relación con Alejandro. Tenía curiosidad.
— ¿Y cómo vas con Alex? — Preguntó el mayor. La incertidumbre lo carcomía.
— Normal. Es buena gente. — ¿Y esa respuesta qué significaba?
— ¿”Es buena gente”? Es lo peor que puedes decirme de tu novio, tío. Que seco, madre mía. — Tu novio. Que mal se escuchaba.
— No es mi novio, Rubiuh. Nunca lo ha sido. Somos amigos. — ¿Qué? La cara de Rubén era para una fotografía.
— ¿Nunca? ¿Cómo que nunca? ¿Y todas esas veces que…? — No sabía si su amigo estaba bromeando o hablando en serio.
— Siempre hemos sido amigos, Rubius.
Cuando Rubén se dio cuenta que este hecho lo hizo enloquecer de felicidad, como ninguna otra noticia lo había hecho, se dio cuenta que efectivamente,estaba enamorado de Mangel. Siempre había estado enamorado de él. Todo el tiempo lo estuvo.
Mangel no tuvo tiempo a decir nada más, respecto al silencio repentino de su amigo cuando éste lo tomó por la camiseta y lo besó. Como aquella vez en que le preguntó que se sentía besar a un hombre y lo comprobó por sí mismo. Rubén sentía que su cabeza iba a explotar por el cúmulo de sensaciones en ella. Sentía mariposas en el estómago y sensación de calor en los labios. La mejor sensación del mundo.
— ¿Qué haces? — Preguntó Miguel cuando se separaron de aquél beso.
— Cállate y déjame besarte, coño. — Respondió Rubén.
Y volvió a hacerlo. Volvió a besarlo.
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Espero te haya gustado. Hice un AU porque no sé plasmar bien las personalidades de Rubius y Mangel. :c