Viéndome las manos
Si tu juntas tus manos y formas con ellas un recipiente, veras que allí cabe una fracción del mundo. Y es bueno que así sea. Que apenas quepa en nuestras manos una fracción. Esto te obliga a escoger que es lo que harás de eso que has tomado. Cuando lo hagas, cuando veas tus manos juntas como un recipiente y pienses llenarlas, en hacer algo con lo que tengas en ellas y entregar ese algo después a otra persona, no olvides que todos los seres humanos podemos hacer lo mismo que tú, que lo estamos haciendo y que en este juego infinito, generalmente, vuelve a nuestras manos aquello que escogimos, transformar y dimos a los demás.
Diario de un Escribiente - Manuel José Arce











