Y aunque llore todo no se va. Para mí mar interior no es suficiente. Porque lo sigo sintiendo es mis huesos, en mi pecho, en mi cabeza. La angustia. Ahí lo siento. Esperando por mi error para derrumbarme. Para poder sacar un pedazo de mi… Qué tal vez vuelva mejorado o tal vez nunca vuelva. La angustia me atrapo pero fue más rápida la esperanza.
La chica de los labios rotos.










