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Que te puedo reprochar yo a vos que en un año me diste las dos máximas alegría Me diste dos super finales ganadas en chancha.. Que te puedo reprochar yo a vos si desde el 2014 venimos eliminando al invento de los periodistas Que te puedo reprochar yo vos si dejaste en lo más bajo a sus ídolos 2 como DT y uno que abrió la boca y quedó como #maradroga Que te puedo reprochar si sus hinchas festejan triunfos ajenos sentado en pija de casado, en pija ajena como amante pisoteada! Que te puedo reprochar a vos si se que en unos meses disputamos otra final internacional! Hoy brindo por vos River, Gallardo, Viskay y todos esos jugadores que dieron todo! Por toda esa enorme institución que somos #juntossomosmasgrande lo demás que la sigan chupando! #bboypunk👊📸 #riverplate #elmasgrandedelahistoria #libertadores2018 #elpaismenosalgunos #daleriver https://www.instagram.com/p/BrjWch5Hnsp/?utm_source=ig_tumblr_share&igshid=1h2exdflfpmok
Relato del 22 de mayo. Maradroga!
la noche en abu dabi: silencio de las luces, el ruido del silencio tras los ventanales; a lo lejos, un bocinazo y la risa perdida del algún genio del desierto de la costa frente a la isla. se siente la sal y se siente la sangre del dinero que fluye entre el granito y el asfalto. en el penthouse suda un muchacho: desnudo, de no ser por la bufanda roja que le cubre los hombros y los ojos. las luces titilan: no hay nadie más en el penthouse; ¿no hay nadie más? se abre la puerta que dál cuarto de baño; sale Maradona fumando un habano, va con una toalla en la cintura y un fierro en la mano derecha. el muchacho siente la puerta; se caga, literalmente se caga. maradona ríe y se abanica la cara como queriendo decir qué olor; lejos, kilómetros lejos, en el sillón de rivadavia, en la ciudad de buenos aires - se desintegra aún en los últimos calores de un abril no muy sano, lleno de palomas que ignoran la inflación y de peces ciegos que no conocen las bondades o maldades del FMI - florencia randazzo, acogotado por su corbata - ¿de qué color? ¿importa de qué color? - mira un teléfono y duda, duda, duda. el teléfono brilla, envía notificaciones, dato, imágenes, mujeres desnudas y mujeres con deliciosos pasteles de fruta, textos, palabras, letras y sonidos. eso, en buenos aires; pero en abu dabi maradona mira al muchacho cagado y tembloroso y fuma su habano: fidel castro llora desde las manchas inscritas en el cuerpo del ex-futbolista obeso, drogadicto y perdido dentro de una estructura de fantasías de dominación sexual. el muchacho se arrodilla: maradona rompe la atmósfera con su voz de metal y trompeta de fuego: levantate maricón y pasan las horas (maradona fuma fuma y fuma). faltan dos horas para que el sol salga en abu dabi. el muchacho siente un calambre en el corazón - pero esto no tiene nada que ver con lo que echeverría narró en el matadero:
déjenme explicarles:
el muchacho es un pobre muchacho de un barrio pobre de una ciudad periférica; se enamoró un día de 2016 de una prostituta que conoció laburando, ¿cómo? él es mozo en un restaurante vip; atendió una noche de febrero la mesa en que maradona, diego hortensio maradona, la invitó a cenar, a ella, una prostituta vip, una pobre prostituta de abu dabi, acaso, nacida en irán, acaso, nacida en omán; no importa, no importa, no importa.
el muchacho ahora en el penthouse de diego hortensio, ¿qué piensa con la frustración del cuerpo vendado? sufre del miedo del cervatillo ante el carnicero. pero él no lo ha visto y maradona ya no está en el cuarto. de cuatro a seis aeme desfilan por el lubrikado penthouse ciertas entidades fantasmáticas: un hombre ciego, dos caballos blancos y un cangrejo extraterrestre. pero ninguno de ellos se le manifestó a través de la palabra, y recordemos que tenía los ojos tapados.
mientras tanto, en buenos aires, florencio randazzo pela una ristra de ajo para aliviarse del estrés, llega el jefe de gabinete, le dice: señor el ague hierva; y randazzo: el agua hierva, hierva, y yo acá sentado, cascándome los mocos, ¿qué hago acá? sáquenme de esta jaula, debo irme donde beben el fresco delos ríos los kaballos. y tengo miedo, ¿de qué? le pregunta el jefe de gabinete, de vos, y de la oposición y de maradona, de maradona, ese mafioso. (hace años que maradona y ano juega al fútbol; la cocaína hizo de él un ser del espanto: piropeador y, de alguna manera, ninfómano).
el muchacho de la bufanda llora y llorando se le caen los dientes, ¡qué miedo que tiene! vuelve a entrar maradona, ahora acompañada por yalma y danina, sus hijas; corren las cortinas. el sol brilla sobre los plásticos de una ciudad que luce deshabitada. yalma y danina ríen y se besan. maradona se acerca a la mesita con forma de yegua, vacía una bolsita y pica con una navaja. refriega su nariz por el tapizado del oso albino - regalo de otro querido cocainómano: vladimir putin - y levanta su panza invicta y gloriosa; nadie nunca pentró esa panza, esa panza cerrada, bien cerrada, panza cerradita de macho fubtolista. yalma y danina se acercan al muchacho y lo suman al convite. maradona se desnuda y desempaca el viagra. ¡comienza la orgía en el penthouse tapizado con nervios de animales humillados!
fusión