¡Buenos días mis amados hermanos! La gracia del Señor sea siempre en sus corazones. Paso hoy por aquí a inquietarlos un poquito en este hermoso día… Les invito a hacer un pequeño viaje dentro de nuestros corazones.
Imagínense por un momentito que van caminando detrás de Jesús y Él, al ver que lo están siguiendo, se detiene, voltea hacia ustedes, los mira a los ojos y con suave, dulce y tierna voz les dice: «¿Qué buscáis?» (cf. Jn 1, 38a)
Llega su dulce voz a lo más profundo de nuestro ser, y conmovidos sin saber la causa, solo podemos decirle: «Maestro, ¿Dónde vives?» (cf. Jn 1, 38b) …
Y vuelve a resonar en nuestros corazones esa ternura que nos susurra al corazón: «Venid y lo veréis.» (cf. Jn 1, 39) … ¡y llenos de emoción empezamos a seguirle!, y en el camino nos va diciendo: Mi hogar no es un físico lugar, no es estar aquí o allá, sino contigo…. Mi hogar no está en la orilla del mar, sino en la inmensidad de tu corazón al vaivén de tus olas…
¿Ya sabes el por qué «las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza»? (Mt 8, 20 / Lc 9, 58). ¡Porque tú eres su hogar, tú corazón es su hogar!, y ahora te pregunto, ¿Cuál es tu hogar mi amado hermano del corazón?
Me despido con este hermoso canto, deseando con todas las fuerzas de mi ser que le abras de par en par las puertas de tu corazón a Jesús que te dice: «Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo.» (Ap. 3, 20)
¡Bendito seas por siempre Jesús! ¡Tú eres mi hogar!
Por: Ricardo Sánchez Martínez – Agente para la Evangelización, Arquidiócesis de Barranquilla / Ministerio de Música Parroquia Inmaculado Corazón de María, Barranquilla, Colombia.