Cuando lavas los platos.
Que guapo te ves cuando rompes en risas, cuando pueblas de caricias mis llanos y montañas.
Que guapo cuando escuchas sin juicio y sin rabia, desde el mismo lugar del que nacen tus palabras.
Que guapo mi amor, cuando callas, y respetas mi lucha y el vuelo de mis alas, y abres tu mente a mi locura y a mis poemas tu alma.
Que guapo eres mi hombre de la luna, de cuerdas, de letras y de madrugadas, que guapo cuando acompañas mi cielo y celebras mi nirvana.
Que guapo te ves cuando te pones en mis zapatos y me das duraznos en mis malos ratos, y esperas paciente y vuelves.
Que guapo cuando tus brazos sorprenden a mis espaldas, y tus labios me curan suaves como mañanas, y tu voz me acarician y ojos me bañan.
Que guapo cuando caminas de regreso a nuestra playa, después de que tu marea estremece mis entrañas y cuando lavas los platos que irresistiblemente guapo, perfil de tres cuartos.
María San Felipe















