VILLANUEVA DEL RÍO Y MINAS
GEOLOGÍA
La cuenca de carbón de Villanueva del Río y Minas es un yacimiento de rocas del tipo energéticas o industriales, que fue recubierta en gran parte por el Terciario de la depresión del Guadalquivir. Se encuentra en el límite de los terrenos antiguos que constituyen el gran sinclinal de Sierra Morena. En la parte sur se encuentran varias fallas escalonadas que vienen a formar parte de la gran falla del Guadalquivir.
Los sedimentos carboníferos están clasificados en tres grupos: las brechas de la base, el horizonte productivo y las pudingas del techo. El tramo productivo está formado por cuatro capas de carbón, -Banco superior o capa del techo, Banco principal, Banco inferior o cajón y el Banquillo- de unos 60 m. en total, siendo la capa principal la más potente y regular; y la inferior de donde se obtiene el carbón más duro. Por último, en el techo, los conglomerados y las areniscas forman un estrato de unos 200 m.
a cuenca propiamente dicha, forman un sinclinal o fondo de barco y tiene además en sus capas una pendiente muy variable, pues en sus bordes llega a alcanzar hasta 65º disminuyendo con gran rapidez hasta los 30º o 35º y a continuación sigue disminuyendo aunque lentamente hasta el fondo del sinclinal en la que alcanza la horizontalidad.
FLORA Y FAUNA
Este municipio está rodeado por el río Guadalquivir, la ribera del Huéznar, el arroyo Tamohoso y el arroyo Galapagar, ello nos da la dimensión de su riqueza en vegetación y variedad de animales, propios de este entorno.
Ofrece dos tipos de paisaje: la sierra de abundante vegetación de olivos, dehesas, encinas y rica en fauna, al norte; y la vega al sur, que es una inmensa planicie que se extiende hasta las proximidades del ferrocarril de Córdoba a Sevilla y cuya altura sobre el nivel del río es de unos diez metros.
La capa superior es de color gris cerca del lecho menor del río y en la más distante, rojiza y de naturaleza arcillosa. Algo propio de esta sierra, es precisamente, su color “verde moreno”, efecto de la vegetación esclerófila que cubre estos terrenos; es el caso de las encinas y alcornocales propios de las abundantes dehesas, de los quejigos, del olivar -sólo presente en las áreas más bajas- y de un monte bajo que con frecuencia acoge actividades cinegéticas (caza).
La formación del actual lago de San Fernando o del Mirador, y la masiva plantación de pinos piñoneros o eucaliptos en la cuenca minera para la desecación de esas superficies ha suavizado de un modo importante el impacto visual de las minas, reduciendo el aire minero del lugar, pero potenciando las piezas más reseñables del patrimonio industrial.
AGUA
Villanueva del Río y Minas por su pasado industrial y sus edificaciones con una funcionalidad distinta a las tradicionales en la forma de adaptarse al medio, vio que su asentamiento partía de formas arquitectónicas distintas.
No fue el consumo de agua un problema decisivo ya que la nueva población radicaba en la margen izquierda de la ribera del Huéznar. Aunque el agua gozara aquí de mayores garantías para el consumo, para la explotación minera la contrariedad fundamental era precisamente el exceso de agua en las capas freáticas a no demasiados metros de profundidad, lo que producía además de inundaciones y posibles desprendimientos interiores, etc.











