«Un anarquista coherente debe oponerse a la propiedad privada de los medios de producción. Semejante clase de propiedad es evidentemente, como dijo Proudhon en su famosa afirmación, una forma de robo. Pero un anarquista coherente también debe oponerse a “la organización de la producción por el gobierno. Ello significa el socialismo de Estado, es decir, el mando de los funcionarios del Estado en los procesos de producción, y el mando de los directores, los investigadores y los encargados de la fábrica. [...] El objetivo de los trabajadores es liberarse de la explotación. Este objetivo no se alcanza, y nunca podrá alcanzarse, si una nueva clase gobernante y directiva sustituye a la burguesía. Solo se alcanzará si son los trabajadores los que dirigen y organizan los procesos de producción mediante consejos obreros.” Esta cita es del marxista de izquierdas Anton Pannekoek. Resulta importante, en mi opinión, que el marxismo radical –lo que Lenin calificó de ultraizquierdismo infantil-converja con las corrientes anarquistas».
Noam Chomsky: El gobierno en el futuro. Editorial Anagrama, págs. 25-26. Barcelona, 2005
TGO
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