Hace casi un mes estoy en contacto cero contigo, y aún así, sigues pasando por mi cabeza como si nunca te hubieras ido.
Salgo con otras, sí...
pero ninguna se queda.
Ninguna tiene tu desastre,
tu forma de arruinarme con solo mirarme.
Creí que esto me iba a curar,
que el ruido de otros cuerpos
iba a silenciar lo que me dejaste...
pero no.
Solo aprendí
que puedo sentirme vivo con cualquiera,
pero no perderme con nadie como contigo.
Reviso tus redes más de lo que debería, aunque me repita que ya no importas.
Es mentira.
Me importas más de lo que estoy dispuesto a admitir.
Y odio eso.
Odio no poder arrancarte,
odio que no vuelvas,
odio que tal vez ya estés bien sin mí.
Porque yo... todavía no termino de salir de ti.
Y lo peor de todo es que, si aparecieras mañana,
no sé si te rechazaría...
o volvería a caer
cómo la primera vez.
— Dorian A.















