DEL RECURSO AL PRODUCTO. LA GESTIÓN TURÍSTICA DEL TURISMO DEL VINO
El día amanece lluvioso y realizamos cambios urgentes de agenda. Jaume Salvat comenta que nos ocurre como al turista y es bueno saber que hay posibilidades para variar lo previsto, porque indica que hay productos distintos donde escoger.
Parque tecnológico del vino (VITEC)/ Falset
Un centro donde investigar alrededor del vino en una comarca que vive de ello. La ubicación no podía ser más acertada. Las investigaciones que están actualmente desarrollando giran alrededor del riego, del equilibrio de la planta, de las levaduras y del corcho. Se priorizan en colaboración con las DO del territorio y la universidad también para conseguir una aplicación práctica. Están abiertos a todas las peticiones que puedan llegar de particulares (bodegas) e instituciones y las que no pueden gestionar por capacidad o temática son derivadas al organismo competente. El trabajo en pro de la viticultura tiene sentido en colaboración con el IRTA, el INCAVI, la URV y el Instituto Catalán del Corcho.
En el mismo parque tecnológico, descubrimos la Escuela de Enología “Jaume Ciurana”, el origen de muchas de las cosas que han sucedido en los últimos tiempos en el Priorat. “La viticultura de precisión la hace cada agricultor, cepa a cepa, racimo a racimo, parcela a parcela” es la respuesta de Gerard Fonts, su responsable, a una pregunta sobre la tecnología que se plantea a VITEC, pero ya define cuál es la filosofía del centro: “Nuestros alumnos están más horas que nadie palpando viñedos y hojas”. La escuela nace en un momento crítico para la viticultura en el Priorat, con la dirección de José Luis Pérez (biólogo) que reproduce modelos suizos de aprendizaje y filosofía de Piaget. Así llega a los 80 la revolución del Priorat, con los Clos, y la escuela después, primero dependiente de la UB.
Y el resultado son más de 20 años de historia, con una relación muy estrecha con el sector (90% de colocación de los alumnos), un alto grado de responsabilidad social corporativa, puesto que participan en las ferias del vino de Falset i Móra, y el reto de ser más conocidos y aumentar el número de alumnos. La comarca solo tiene 10.000 habitantes.
La revolución del Priorat tampoco se entendería sin la DOQ. Toni Alcover, recién nombrado presidente, nos explica la apuesta por identificar la finca, partida y “vila” (el municipio) en cada botella. Está claro que el terroir es su sello, ya decía Josep Iglésies (Reus) que “la comarca del Priorat es un anfiteatro atravesado por el río Siurana”. La licorella, los costers (terrazas) algunos con pendientes del 60%, las variedades de garnacha y cariñena son el paisaje característico de una DOQ que quiere seguir investigando, conociendo y resaltando su potencial. “Conociéndonos a nosotros mismos es cuando podemos explicar lo que somos”, remata Toni. El de la DOQ Priorat es un paisaje de viñedos (2000 ha) que comparte biodiversidad con los almendros y los olivos. La evolución de la producción es creciente y también las bodegas, situándose ahora en 5,2 millores y 95, respectivamente. El precio medio de la uva es de 1,6 euros por quilo.
Para completar el círculo, el responsable de la Oficina de Turismo del CC del Priorat David Esteller nos detalla la amplia oferta de recursos que han articulado en los últimos tiempos pero lamenta la falta de implicación de algunas bodegas, que no pueden asumir todos los roles que se les pide, desde estar en el campo a comunicar y promocionar su actividad. En el Priorat se distinguen tres tiempos en la vertebración de la oferta, la eclosión surge en 2006 con planes de dinamización turística y mucho trabajo de campo hecho antes. También con la puerta de entrada en el Castell del Vi, museo interpretativo que visitaremos por la tarde y que sin singularizar en DO, presenta los activos de la comarca y presenta de forma moderna el valor del vino y las caras del vino. Los protagonistas. “Nosotros tratamos de articular recursos, servicios y oferta, un producto turístico integral, vincular agentes” resume David, quién está acostumbrado a decir que “en el Priorat se encuentran experiencias únicas y segmentadas para distintos tipos de público”. Aún arañan poco de la Costa Daurada, pero cada vez más, y más internacional (EUA y Canadá principalmente) por el reconocimiento exterior de los caldos de la DOQ Priorat y DO Montsant. Desde la oficina han diseñado actividades distintas para dar a conocer las rutas del vino, del aceite, el paisaje y la cultura. Quedan retos como una empresa enoturística que gestione desde Falset las ofertas, o una mayor implicación de bodegas o más pernoctaciones en la comarca, aunque las plazas son limitadas para grupos amplios. Sólo existe 1 hotel. Hay terreno para recorrer todavía, y un trabajo pendiente de comunicación, también en las redes sociales. Y hay más, “un enorme interés turístico de lugares no turísticos” de estos que no están alojados en ninguna web pero que descubriremos más tarde con Sara Pérez.
Celler de l’Aspic/ Falset
Restaurante de Km. 0 en el centro de Falset. Abrir la puerta es participar activamente del slow food, productos autóctonos y de la zona que se compran directamente al productor. Sin intermediarios, dando protagonismo al primer escalón de la cadena. El menú no puede ser más sugerente, en paladar resulta sublime: Aceite de oliva arbequina y “rojala” de Vinebre y Cabacés. Berenjena con queso de oveja de la región. Sopa de patata de Prades con aceite de oliva y butifarra. Pollo ecológico del Penedés, guisado con especies. Menjar blanc. Y para maridar, vino genérico la DO Montsant y el Pins Vers de la bodega de Montse Nadal. Placeres. El propietario, Toni Brull, es un defensor a ultranza del producto de calidad y lo practica. Además participa activamente en la introducción de la gastronomía local en las rutas enoturísticas del Priorat y más allá.
El valor del paisaje con Sara Pérez
Comparte con nosotros mucho más que tiempo. Hasta una ruta con pick up a lo más alto de la montaña y una conversación tan agradable como apasionada. Ella hace comprensible ese misterioso enlace entre vino y, con proyectos en las dos DO. Difícil saber cuál le apasiona más. Seduce, como el buen vino, entre los viñedos dónde crecen Venus y Dido, en la bodega donde decide coupages previa discusión con su socio y marido, en el suelo donde practica tenazmente la biodinámica para recoger en botella su complejidad. Nos demuestra que vale más de lo que cuesta, su vino. Con ella no tomé notas, pero lo tengo todo o casi todo gravado. En la memoria. Porque comunica y transmite. Con José Luis Pérez y sus hermanos tiene proyectos en la DOQ Priorat (Mas Martinet, Escurçons…) y con René su compañero y algunos amigos en la DO Montsant (Venus, Dido…). En Montsant empieza tras un horror, el que le produce hace unos años, en Costa Rica, el no poder distinguir el origen de un vino en una cata. Vinos que no hablan del paisaje. Y su proyecto consiste justo en eso, en la búsqueda del paisaje, en conectar, en viajar con una copa de vino. “Abres una botella y viajas, es emocionante, yo he llorado” reconoce Sara. Y aquí está ella para conseguirlo. Para dar todos los matices de la tierra a sus vinos. Porque “el clima y la diversidad del suelo del Montsant es único”. Es una experta del enoturismo y creo que lo practica inconscientemente cuando nos lleva a la bodega de La Universal para catar unos caldos –y decirnos que se saltó con nosotros todas sus reglas: visitas sólo para 6, por la mañana y durante la vendimia-, y a los viñedos para degustar otros. La experiencia es única por el paisaje que inunda los sentidos que al mismo tiempo se distraen en el aroma y gusto del vino. Con la pick up subimos hasta la cima dónde nace el Escurçons. Y es un regalo que le agredecemos. Volveremos para ver ese paisaje que luego nos bebemos. Y anochece y la niebla amenaza dejarnos en blanco, pero seguimos presos de la emoción, ante una de las grandes de la comarca que entiende que “mi vino no es perfecto, claro que tiene imperfecciones, pero yo lo quiero así y tengo la suerte de tener un público que lo aprecia”.
Sabe lo que quiere: “Claro que los demás hacen cosas mejores, pero yo hago cosas distintas, quiero entender y me pregunto el por qué y analizo los terruños de la DO Montsant. En la DOQ Priorat casi no hacen falta enólogos, el terroir ya lo da todo”. Sin más palabras.
El Castell del Vi/ Falset
Es la puerta de entrada del turismo en la comarca del Priorat, situado en lo alto de una colina, en el Castell dels Comtes de Prades. Un museo interpretativo donde se emplaza la oficina de turismo y se da cuenta de manera clara, directa y didática la historia de la viticultura en este “pequeño país de grandes vinos” como a sus protagonistas les gusta llamar. Un repaso por los distintos elementos expositivos, que utilizan las más innovadoras tecnologías para informar de manera amena, nos adentra en la ideosincracia del Priorat y su dura historia que terminó con éxito: Tempestuoso, esfuerzo, “costers”, viñedos viejos, “no se regala nada”, trabajo manual, tesoro, vino como obstinado acto de fe, terruño pequeño doméstico, identidad, espiritualidad, cartujanos, espectáculo, grandes vinos, miseria, sarmientos, vino mesa/granel, cambio de mentalidad, copas de éxito, prensa y repercusión internacional y zona reputada. Son algunas de las palabras más usadas que en imágenes, textos y voces se repiten. Unidas dan una clara imagen de lo que ha sido y es el Priorat.