Juan Carlos González, como lo conocían en su casa, llegó a la música a través del dibujo. La obsesión infantil por dibujar los trazos geométricos urbanos lo llevó a su primera gran influencia en la adolescencia: Kraftwerk. Apenas en abril de este año murió Florian Schneider, uno de los fundadores del grupo alemán que surgió en la intersección de la música experimental y el arte visual. Para Mateo Lafontaine, quien cultivó ambas disciplinas, el parteaguas de la música electrónica se dio precisamente con ellos. Antes la electrónica era considerada culta, virtuosa y muy cara; a partir de Kraftwerk, su concepto y estética, se popularizó como una música para bailar. La electrónica conectó muy bien con el punk de Suicide, el pop The Human League y OMD, y el postpunk de Joy Division/New Order, la segunda gran influencia de Lafontaine.
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