Una siguiente primera ves.
De seguro no es algo nuevo para el mundo, pero eso no importa, por que ahora el mundo somos nosotros. Un pequeño globo en medio de millones, abriéndonos camino al cielo en medio de robustas nubes. tormentas y colores, que brindan señales de estar cada vez más lejos, y a la vez, más cerca.
Emprendimos un viaje, motivados con tan solo imágenes de una vida que nunca la veríamos existir sin haberla transitado primero. Creyendo de corazón que lo importante sería llegar, aunque no tengamos la claridad de lo que pasaría en el camino.
Nos embarcamos en los últimos vagones y tomados de la mano, caminamos por el tiempo; dando saltos largos y también parando a mirar; haciendo uso de todas las bondades, sin dejar nada para después. Apostando todo al presente, confiados que el amor pueda derribar cualquier obstáculo.
La confianza no nos defraudo, llegamos a buen puerto, haciendo desde aquel entonces, una carrera por la vida; llena de decisiones inciertas, que nos obligaban a renunciar a cálidas corrientes para navegar por otras, regalándonos lecciones que solo después entenderíamos.
Las horas pasaron como gotas de lluvia, abundantes e irreconocibles, mezclando cada una en el rió del tiempo que nos ve transcurrir; mientras nos sumergíamos en una rutina desconocida, mirando solo el mañana, adaptándonos al unísono del nuevo cielo que nos cubría desde entonces.
Descubriendo nuevas formas, nuevos tonos, nuevas rutas; fuimos encontrando a las personas, las razones y recuerdos que hacían de este camino un ser viviente, con mente propia; decidiendo nuestro destino, sin respetar el plan, pero sin perderle de vista.
Tan solo tres años bastaron para recoger aquellas imágenes que motivaron nuestra primera vez, y materializarlo en experiencias que se encarnarían en nuestro cuerpo. Tan solo mil días para cruzar el cielo y darnos cuenta que detrás de el, solo hay mas cielo, y que es el camino el que cambia.
El mismo camino que nos trajo aquí y ahora, con el mejor cierre que podríamos imaginar, rodeados de corazones puros y valientes que nos muestran con su presencia, las últimas lecciones para iniciar el siguiente viaje.
Nuestras Madres, aventuradas han venido a compartir con nosotros la mejor de las noticias; el mejor regalo de la vida, esperándonos al final de una etapa lleno de sueños cumplidos y muchos más sueños por cumplir.
Ahora todos juntos, recibimos al integrante más nuevo en la tripulación, quien en adelante acompañará nuestro camino; el que elijamos juntos. Con el tiempo tomará su lugar al frente, y con luz propia alumbrará nuestro destino.
Una oportunidad más que la muerte nos ha dado, para avanzar, como nuestro corazón sabe hacerlo, a pie, disfrutando cada experiencia y resistiendo las cumbres, de este nuevo camino que Gaby, Matilda y Yo, estamos por recorrer.
Con todo lo que soy y represento, gracias por los buenos y malos momentos, que hacen de esta historia la más viva y real primera ves de todas las primeras veces que espero vivirlas a su lado.