40 Cumpleaños; de Capitan a aprendiz navegante.
Hoy es un día especial para mí ya que cumplo 40 años y me gustaría compartirlo con todos vosotros.
Es especial porque tengo la sensación que hasta hoy he vivido media vida y a partir de hoy si DIOS me da el honor y la salud viviré la otra media, por eso antes de que mañana se ponga el reloj a descontar días, horas y minutos creo que es un buen momento para hacer un examen de conciencia y compartir con vosotros lo que han sido para mí estos años.
Debo de reconocer que siempre fui bastante precoz y viví muy de prisa, quizás anticipándome a los momentos que me tocaba vivir por lo que siempre tuve la sensación de haberme perdido algo por el camino sin acabar de valorarlo.
Con apenas 20 años gracias a mi empeño y cabezonería aprendí a ser autosuficiente, a emprender y a decidir mi futuro por mí mismo, soñé con mi propia empresa, en formar una familia y en trabajar duro hasta llegar a los 47 años para disfrutar plácidamente de mi jubilación, tan claro lo tenía que hasta contraté un plan de pensiones. Ahora que llego a los 40 y que no creo que mi carrera profesional acabe dentro de 7 años, creo que es hora de plantearse un nuevo objetivo.
Estuvo bien aprender a vivir en los primeros veinte años, costo esfuerzo y sacrificios sobrevivir hasta los 40, pero ya es hora de aprender a saborear más esta vida que nos han regalado, de valorar más el tiempo y de disfrutar de la gente que me rodea.
Es por esto por lo que hoy me gustaría implicaros en esta idea para ayudarme a disfrutar del día a día.
Un día tuve un sueño, para llegar a él necesitaba un barco y puse en juego todo lo que tenía hasta conseguirlo. Cuando lo tuve, me di cuenta que necesitaba una tripulación que me ayudara alcanzar mi sueño, fue entonces cuando me convertí en capitán de barco.
En mar abierto el barco era muy frágil y costaba hacerse con su gobierno; la marea era variada, mi experiencia nula y a veces el viento soplaba tan fuerte que balanceaba la nave, y otras el viento apenas lo hacía mover hasta que me obligaba a variar el rumbo.
Debo de reconocer que en muchas ocasiones tuve miedo y mi tripulación también. Y aunque nunca faltaron víveres y siempre cumplí con mis obligaciones de capitán, hubo algunos marineros que se apearon de la nave cuando le surgió una oportunidad, sin embargo hubo otros que creyeron en mi sueño y permanecieron en el barco, es por eso por lo que sigo en su búsqueda.
Con el transcurso del tiempo el barco fue haciéndose más gobernable e incluso nos atrevimos a navegar por mares que nunca nos imaginaríamos gracias a mi tripulación y a la experiencia adquirida entre todos.
Mi sueño aún no lo hemos alcanzado y quizás tardemos en alcanzarlo, he incluso dudo que el paraíso que siempre soñé exista en realidad, es por eso que es hora de empezar a disfrutar de la navegación y del paisaje porque nunca sabremos si llegaremos.
Insisto soy el capitán porque fue mi elección y vosotros mi tripulación porque así lo queréis, deshacer este hecho para mi es difícil, para vosotros es tan fácil como hacerlo saber, pero me comprometo a acercaros a tierra para que probéis otra aventura y si no os gusta aquí estará vuestra casa de nuevo.
Para los que se quedan solo os puedo prometer que daré mi vida por vosotros y por este barco, lucharé contra cualquier inclemencia que se sobrevenga como lo he hecho hasta ahora y que repartiremos tantos botines y tesoros vayamos conquistando juntos, solo os pido a cambio de vuestra lealtad, compromiso y trabajo.
Como ya conocéis la mar es imprevisible y aunque mi sueño y mi timón son firmes habrá momentos donde tendremos que desplegar las velas para aprovechar el viento a favor, en otros donde las tendremos que recoger para salvaguardar el barco y cuando no sople el viento no tendremos más remedio que dejarnos llevar por la corriente y buscar nuevos rumbos.
Como capitán soy responsable de marcar el rumbo a elegir, los mares donde navegar y aunque estoy abierto a escuchar vuestras opiniones, perdonadme, cuando elijo una dirección me debo a ella y solo el tiempo sabrá si acerté. Mil disculpas si mi criterio no fue el más acertado o nos toca deshacer el trabajo realizado os aseguro que mi intención no era esa.
Al igual que vuestros errores los perdono, os pido que perdonéis los míos, os aseguro que solo castigaré la intencionalidad y si alguien pone en riesgo el rumbo y dirección, será entonces cuando me vea en la obligación de lanzarlo por la borda por el bien de todos.
Si alguien cree que puede hacerlo mejor que yo, no tendré inconveniente en salvaguardar mis pertenencias y ceder mi puesto de capitanía.
Mientras tanto solo me queda deciros que; «disfrutéis de la navegación» y daros las gracias por la confianza que depositáis diariamente en mí y por seguir compartiendo mi sueño.





