Campamento nacional: Mayores. Meztitla 2014- Día 4
Martes 15 de Julio de 2014
Nuestra última fresca mañana en Meztitla nos recibió con unos cálidos rayos solares. Nos despertamos con algo de melancolía por saber que serían nuestras últimas horas juntas, pero con todo el ánimo nos fuimos a la ceremonia de colores como todas las mañanas.
Desayunamos y nos fuimos directo a un área que está justo a un lado de la alberca para que cada quien recibiera 2 nuevos amigos árboles. Después nos fuimos al área de fogata para tomar fotos y recibir instrucciones de cómo plantaríamos a los árboles.
Subimos a otra parte de Meztitla que no habíamos recorrido y nos formamos para plantar los árboles que llevábamos cargando. Pasamos y terminamos de hacer bien el hoyo, metimos uno de los árboles y lo cubrimos con la tierra que se había sacado para hacer el hoyo; y así sucesivamente.
Regresamos a nuestro campo para ponernos el uniforme y desmontar nuestro campamento. Resultó que nuestra tienda de campaña atraía a los peores insectos, ya que al quitar la tienda, había un insecto muy grande en el toldo y una araña también de gran tamaño entre el toldo y el mosquitero, además de nuestro pequeño invitado de la primera mañana.
Nos fuimos al área de la fogata para la ceremonia de clausura. En cuanto fuimos llegando nos acomodamos por campos, y empezamos una guerra de porras; obviamente el campo morado ganó. Después nos tomaron una foto grupal antes de empezar la ceremonia.
Como siempre, nos dirigieron unas bonitas palabras, nos agradecieron por asistir al campamento y nos fueron nombrando para pasar por nuestro diplomas. Luego pasaron a los agradecimientos de las mismas organizadoras y después siguieron los premios. Mi patrulla no ganó nada, pero nos divertimos mucho durante todo el campamento, así que al final, no importó tanto.
Y los puntos. Los parches que nos estuvieron dando durante TOODOOOOO el campamento. Los puntos que nos tomamos la molestia de contar para saber si recibiríamos algún premio. Esos puntos, no contaron para nada.
Después pasaron las banderas y luego volvieron a poner la pista de la canción Read all about it, la cual cantamos al unísono; esta vez nos salió mucho mejor porque ya nos sabíamos la melodía. Yo, estaba concentradísima en no soltar lágrimas, ya que me conozco y sé soy muy chillona en este tipo de despedidas; así que ahí estaba, manteniéndome fuerte según yo, hasta que vi que Ana Lynn, una de las que organizó el campamento y guiadora con la que he convivido por años, empezó a llorar. Entonces mi patrulla y yo empezamos a llorar, y medio mundo empezó a llorar. Y así, llorosas terminamos de cantar y dieron por clausurado el campamento. Nos abrazamos, tomamos fotos y fuimos por nuestras cosas para dejarlas afuera del camión que nos regresaría a Ticalli.
Nos despedimos de las que ya no irían de regreso al D.F., incluidas las extranjeras. Fuimos al comedor por nuestro lunch y caminamos a donde estaba el camión. Nos sentamos afuera, justo donde habíamos dejado nuestras mochilas, tiendas, etc. y ahí nos pusimos a comer. En cuanto acabamos, subimos todo y nos fuimos, bastante cansadas, de regreso a Ticalli. Llegamos al D.F. y, las tapatías que veníamos despiertas nos pusimos a discutir con las de Coyoacán sobre cómo la ciudad estaba demasiado plana, a comparación de Guadalajara y otras ciudades.
Llegamos a Ticalli y empezó a llover, salimos todas con nuestras chamarras del campamento e hicimos una cadena para sacar rápido todas las cosas del camión. Nos fuimos despidiendo de las locales en cuanto se fueron, dejamos nuestras mochilas del campamento en una bodega y sacamos nuestras mochilas para el D.F..
Subimos a nuestro cuarto, dejamos nuestras cosas y salimos en grupo a un restaurante cercano a comer pizzas de 1 metro. Comimos 2 metros de pizza y platicamos durante todo ese rato. Regresamos a Ticalli a bañarnos y quitarnos toda la mugre de varios días que no nos habíamos bañado. Nos pusimos pijama, algunas hablamos con amigos y familiares, y nos dormimos.
Campamento nacional: Mayores. Meztitla 2014- Día 3
Lunes 14 de Julio de 2014
Llegó la mañana, afortunadamente sin sorpresas en la tienda. Por mi parte, me levanté en cuanto sonó el silbatazo y fui al baño. Había unas dos o tres chicas de Canadá afuera y yo, cordialmente, les dirigí un “Good morning” acompañado de una sonrisa. Fue mi sorpresa al ver que una de ellas (sí recuerdo su nombre, pero no lo diré) me respondió: “No. Just morning. No good”, e hizo énfasis en que aquella mañana no tenía nada de buena. Un poco desconcertada, regresé mientras escuchaba como, fácil, unas 5 guías no paraban de gritar “Buenos días solecito”, llené mi botella de agua y nos dirigimos al área de banderas para colores.
Desayunamos y junto con mi campo nos fuimos al área de fogata por nuestro refrigerio y esperamos un rato a que nos dijeran que ya podíamos continuar nuestro camino hacia el pueblo mágico de Tepoztlán.
Después de un rato salimos de Meztitla y caminamos hasta Tepoztlán. La subida estuvo pesada pero valió la pena. La mayoría de nosotras ya conocía el pueblo gracias a Nuestra Cabaña, así que ya teníamos planeado lo que haríamos.
En cuanto llegamos nos dirigimos al mercado para comer tacos y/o quesadillas, no comimos muchas porque no tenía mucho que habíamos desayunado. Después fuimos a al templo de Nuestra Señora de la Natividad y salimos a comprar recuerdos y chucherías al mercado artesanal.
Mientras estábamos comprando, sentí cómo algo me cayó en el brazo desde el toldo de uno de los puestos, y resultó ser una lagartija. Les dije a Blanca y Jutzy, quienes estaban a mi lado, y Jutzy, por un lado me tomó una foto, pero en cuanto levanté un poco más el brazo, la lagartija se metió entre mi manga
hasta llegar a mi espalda. Las tres empezamos a gritar como locas desesperadas, y yo me empecé a quitar todas las cosas que llevaba colgadas y se las estaba pasando a mis amigas. Renée, quien estaba preguntando por precios, se dio cuenta de nuestro escándalo y nos dijo que no estuviéramos gritando, pero nosotras seguíamos tratando de sacar al pequeño animal de mi cuerpo. Finalmente me sacudí bruscamente y salió volando hacia el suelo y corrió por su vida, fue entonces cuando agitadas y muertas de risa le explicamos a Renée lo que había pasado.
Fuimos por una Tepoznieve (siguen siendo las más ricas del país para mí) y huimos en cuanto pudimos de un tipo sospechoso que nos observaba de una manera muy vulgar. Conseguimos un baño porque teníamos una gran necesidad y pasamos varias. Después empezamos a caminar sin rumbo mientras buscábamos la locación en la que se había grabado el final de la película “Te presento a Laura”, de la cual llevábamos varios días hablando y haciendo referencias de ella. Preguntamos a los locales, pero nadie nos supo decir en dónde fue exactamente. Se nos hizo tarde y nos tuvimos que regresar casi corriendo para que el grupo no nos dejara. Regresamos a Meztitla un poco deshidratadas justo para llegar a comer.
Después de comer hubo actividades de los temas de la AMGS en forma de rally. A nuestro campo nos tocó ir primero a una parte de Meztitla en la que hay un “Amate amarillo”. Llegamos ahí y nos pidieron que nos pusiéramos en un círculo y que nos dirían una frase respecto a los temas; si creíamos que era falso teníamos que dar un paso hacia atrás, y si creíamos lo contrario, que era verdadero daríamos un paso hacia enfrente. Nos dijeron si estábamos o no en lo correcto, y al final nos dieron un papel con el dibujo de una flor, en el cual, en cada pétalo, teníamos que escribir una reflexión o algo que podríamos hacer para erradicar la violencia hacia la mujer.
En cuanto acabamos y sonó el silbatazo nos dirigimos al comedor a la siguiente actividad. Nos dieron un rompecabezas de madera, típico del estado de Puebla y lo pintamos. Antes de que acabara de secarse, tuvimos que pasar a la última actividad.
Llegamos a la actividad de libre de ser yo. Primero compartimos lo que nos gustaba y lo que no nos gustaba de cada una de nosotras. Después hicimos un rally en el que teníamos que dibujar a la mujer perfecta por patrullas. Nos pusimos en fila y nos tiramos al suelo, la última tenía que pasar por arriba de nosotras y correr hasta donde estaba la cartulina y dibujar una facción que, según nosotras, debería de tener la mujer perfecta. Nuestra “mujer perfecta” quedó tan mal dibujada que se reflejó en nuestras caras al llegar a verla. (En la última de las siguientes fotos, la primera cartulina que se ve, ése horrible dibujo de mujer fue nuestro intento de la mujer perfecta).
Mostramos todos los dibujos, y después de reírnos un rato tuvimos una reflexión sobre los estándares de belleza femeninos que nos han inculcado,y sobre el “mito” de la mujer perfecta, ya que no existe y todas tenemos algo de perfección a nuestra manera. Y por último, escribimos un mensaje para todas aquellas niñas que no se sienten seguras de sí mismas.
Concluimos las actividades y nos dirigimos a cenar pozole. Después fuimos por nuestras cosas mexicanas (dulces, recuerdos, etc.) para poner nuestro puesto tapatío en la fiesta mexicana.
Las de Canadá nos presentaron una canción y las de escocia nos enseñaron un baile típico de las fiestas de allá, después de que nosotras les enseñáramos el payaso del rodeo. Bailamos, reímos y comimos dulces toda la noche. También cantamos la canción de despedidad (Auld lang syne) al unísono y en nuestros respectivos idiomas, de una manera diferente a como lo hacemos aquí. Sin duda fue una noche cansada pero de las mejores que he tenido y que sin duda nunca olvidaré. Fuimos de las últimas en irnos, regresamos a nuestra tienda y caímos rendidas.
Campamento nacional: Mayores. Meztitla 2014- Día 2
Domingo 13 de Julio de 2014
Escuchar el silbatazo temprano en la mañana, salir y respirar el aire fresco del campo, ver los primeros rayos del sol asomándose a través del cerro del Tepozteco. Es algo que hubiéramos disfrutado en nuestra primera mañana en Meztitla, y así estaba pasando, hasta que nos dimos cuenta de que habíamos dormido con un pequeño toda la noche: un alacrán.
Sigo sin entender cómo es que Jutzy lo vio, ya que era el alacrán más pequeño y güero que he visto en mi vida; también sigo sin entender cómo es que no lo aplastamos en toda la noche. Total, lo sacamos y matamos al pequeño ser para que no nos hiciera ningún daño durante los siguientes días. Fuimos al baño, y nos preparamos para ir a la ceremonia de colores y empezar con las actividades del día.
Después de desayunar y de dividirnos por campos, pasamos por nuestro refrigerio que debíamos guardar para más tarde, el cual consistía en un jugo y una barrita de granola con chispas de chocolate de la que nos enamoramos. Subimos a nuestro camión que nos llevó a las cuevas en las que nos darían un recorrido de espeleología. Al principio todas íbamos platicando, pero después de un rato empezamos a cantar canciones populares, al principio sólo en español y luego en inglés para que se integraran al canto las chicas de los otros países.
Llegamos hasta donde nos podía dejar el camión y caminamos unos 10 min. más hasta llegar al lugar susodicho. Llegamos y nos dividieron en 2, el primer grupo en el que estaban todas las chicas extranjeras y algunas del país, y el otro en el que estábamos sólo mexicanas.
El primer grupo entró a la cueva y al resto nos pusieron varias actividades con aros, palos y nuestros paliacates. La última actividad consistía en amarrarnos un cinturón en un pie, que a su vez estaba amarrado a un extremo de mecahilo, el cual estaba enredado con otros pedazos de mecahilo que también estaban amarrados a un árbol; el punto era desenredar todos los pedazos sin usar las manos.
Acabamos las actividades y el primer grupo aún no había salido de la cueva, así que nos sentamos a platicar de experiencias en otros campamentos nacionales que la mayoría habíamos vivido juntas, mientras comíamos nuestro refrigerio.
Finalmente salieron las del otro grupo, nos dieron sus cascos y linternas, nos dijeron que no había necesidad de usar los paliacates, ya que nos los habían pedido en caso de que la cueva estuviera llena de guano, pero aquel día no había.
Entramos y nos escabullíamos entre las rocas, a veces íbamos paradas y teníamos que caminar de lado, otras veces teníamos que arrastrarnos en el suelo y algunas otras veces sólo íbamos caminando de manera normal. En muchas ocasiones nos deteníamos a tomar agua que caía desde las estalactitas. Llegamos al punto más bajo de la cueva y ahí nos dieron una explicación sobre cómo se había formado: por burbujas de lava volcánica. Cuando regresábamos nos detuvimos un momento y nos pidieron que apagáramos todas las luces de nuestras lámparas, y ahí nos quedamos, reflexionando en la total oscuridad.
Cuando salimos el otro grupo aún seguía tratando de desenredarse. Dejaron esa actividad inconclusa y nos regresamos a Meztitla. Cuando regresamos llegamos directo a comer y después, con todo mi campo, nos dirigimos al cerro.
En cuanto empezamos a subirlo, a mí me parecía que todas iban demasiado rápido, y yo, por mis problemas de presión sanguínea iba muy lento, pero finalmente llegué, casi desmayándome, pero llegué. Al principio sólo las que ya lo habían hecho empezaron a subir emocionadas para empezar con el rappel. Algunas bajaban con una rapidez impresionante, y otras tardaban mucho tiempo.
Yo no lo pensé dos veces, estaba segura de que lo haría por más miedo que me diera, porque si no lo hacía, después me arrepentiría profundamente. Así que nos llegó el turno a las de Guadalajara, subimos y definitivamente la vista era impresionante. Se podía ver tanto nuestro campamento y el de otros scouts en Meztitla, como casi todo Tepoztlán. Nunca supe a cuántos metros estábamos, pero yo, que le tengo pánico a las alturas, sentía que eran bastantes.
Los scouts que nos estaban apoyando y ayudando a bajar, empezaron a decirnos chistes para tranquilizarnos porque estábamos muuy nerviosas. Me puse el equipo necesario temblando de miedo, me explicaron cómo acomodar mis manos para bajar apropiadamente y sobre todo me repitieron muchas veces que era imposible que me cayera, ya que, quien me iría guiando, podría detenerlo también. Así que me empecé a acomodar y me puse en posisión horizontal. Iba muy nerviosa y apenas llevaba un tramo cuando me dijeron que volteara a la cámara para que me tomaran una foto; así que intenté saludar, pero estaba muy tensa y mi brazo no se separó de mi cuerpo. Poco a poco fui bajando y justo cuando ya empezaba a disfrutarlo, llegué al suelo.
Esperamos a que pasaran las que aún no habían subido, que ya eran pocas, y nos fuimos a la pista comando.
Pasamos por cuerdas, palos, pecho tierra y llegamos a unas llantas colgantes. Muchas pasaron sin problema, pero yo, después de cantar Wrecking ball y columpiarme un rato, me caía y me caía y me volvía a caer. Cuando ya me estaba desesperando y a mis compañeras se les habían acabado las porras, me dijeron que la dejara inconclusa para dejarlas libres para otras patrullas. Acabando la pista nos fuimos al comedor a disfrutar de una rica cenay recuperar todas las calorías que perdimos durante todo el día.
Mientras cenábamos empezó a llover muy fuerte. La mayoría de las jefas de patrulla se fueron a ver que las tiendas no se mojaran. Cuando regresaron estaban en shock porque casi les cae un rayo cuando venían de regreso. Después de apoyarlas, agradecerles y tranquilizarlas, dejó de llover así como así y no volvió a llover en ningún otro momento de todo el campamento.
Al acabar de cenar regresamos a nuestras tiendas y toda mi patrulla, incluyéndome, nos fuimos directo a bañarnos. A pesar de que había varias regaderas, tuvimos que esperar un rato para meternos porque estaban llenas. Por lo menos todo nuestro campo entero se bañó, ya que tuvimos las actividades en las que nos ensuciaríamos más.
Cuando acabamos y regresamos a nuestra tienda, nos dimos cuenta de que había una actividad por campos. Fuimos a ver de qué se trataba, pero cuando llegamos ya estaba finalizando y las pocas que se bañaron temprano y si alcanzaron a estar en la actividad, ya estaban apagando sus velas. Así que nos fuimos a nuestra tienda, platicamos un rato y nos quedamos dormidas.
Campamento nacional: Mayores. Meztitla 2014- Día 1
Sábado 12 de Julio 2014
Después de una de las últimas fiestas con mis amigos de la prepa el jueves, en casa de uno de mis mejores amigos, regresé a mi casa a dormir. Al día siguiente me levanté a terminar de hacer mis mochilas: una para el campamento, y otra para los siguientes días que pasaríamos en el D.F.
La verdad no recuerdo a qué hora exactamente me fui con mi mamá de Poza Rica al D.F., pero llegamos alrededor de las 8 o 9 p.m. directo a Ticalli, la casa guía nacional. Nos bañamos y nos acostamos. Aproximadamente a las 12 0 1 a.m. llegaron otras guías haciendo un poco de ruido por lo que nos despertaron.
Al día siguiente despertamos, yo me uniformé, fuimos a desayunar y descubrimos que las chicas que habían llegado en la madrugada eran de Ciudad Juárez, y que también ese mismo día era cumpleaños de una de ellas.
Después de desayunar empezaron a llegar guías de todo el país. Fue entonces cuando llegaron mis compañeras de Guadalajara del distrito XV Olave. Todo estaba organizado para irnos en camiones desde Ticalli hasta el campo scout Meztitla, ubicado a una vuelta del pueblo mágico Tepoztlán en el estado de Morelos. Subimos las mochilas, palos, tiendas de campaña y toldos a los camiones; yo me despedí de mi mamá, ya que seguía ahí esperando a ver que me fuera contenta; y todas las guías mayores, intermedias en actividad puente, guiadoras y staff, partimos rumbo a uno de los campamentos que nos traería los mejores recuerdos.
Varias se quedaron dormidas en el camino, otras ya tenían la energía para seguir todo el día y no podían parar de hablar, y yo, simplemente iba contemplando el paisaje desde la ventana.
Llegamos a Tepoztlán y las guías de Cuernavaca y las de los otros países que venían desde Nuestra Cabaña se integraron con las que veníamos desde el D.F., ya que a ellas les queda mucho más cerca. Nos fuimos directo a Meztitla. Bajamos las cosas y nos registramos. El campamento se dividió en 3 campos, con nombres en inglés para que las extranjeras entendieran absolutamente todo: 1. Spirit, de color morado. En el que mi patrulla quedó, o sea que era el mejor campo de todos. 2. Hope, de color verde. 3. Faith, de color azul.
En el registro nos dieron una pulsera de papel (la cual no nos podíamos quitar durante todo el campamento), una chamarra o rompevientos azul (para el staff, la chamarra era roja), una botella de agua roja, un pin que indicaba el campo de nuestra patrulla y un mini-manual del campamento en el que indicaba el horario, un mapa de Meztitla, un mapa de tepoztlán, una canción y números de emergencias.
Justo después de registrarnos, a varias patrullas nos asignaron a una o dos chicas extranjeras, ya sea de Canadá, E.U.A. o Escocia. En nuestra patrulla, linces o wildcats (Sí, por High School Musical), al principio sólo nos habían asignado a Karla, pero poco después Bethany se integró; ambas de Escocia. Junto a ellas estábamos Blanca, la jefa de patrulla; Renée, la subjefa; Jutzy y yo.
El resto de las chicas de Guadalajara, quedó en el campo azul. Sin embargo todas teníamos la misma sudadera con nuestros nombres atrás, y cada quien llevaba un pin con su nombre en diferentes tipografías.
Agarramos nuestras respectivas mochilas, y entre todas cargamos el equipo de la patrulla. Nos dirigimos a nuestro campo y escogimos un lugar para empezar a montar campamento. Armamos la tienda rápido y pusimos el toldo, lo cual fue algo complicado ya que todas las personas que se subían al árbol para amarrarlo, o se atoraban, o no podían. Finalmente me subí yo, y lo amarré pero después ya no podía bajarme; traté de bajar con cuidado y al final lo logré, no sin antes dejar uno de mis tenis atorado entre las ramas. Después cavamos una zanja por si llovía e hicimos nuestras construcciones. A Karla le llamó la atención el tejido triangular, ya que allá no se acostumbra hacerlo.
Después de montar el campamento fuimos al comedor para disfrutar de nuestras primera comida. Resulta que ahí nos iban a dar la comida ya lista y los platos y cubiertos que necesitáramos, así que quienes llevamos platos, vaso y cubiertos los llevamos en vano. Pero no importó, ya que la comida estuvo muy buena.
Al terminar de comer nos dirigimos a el área de la que se encuentran las banderas para la inauguración. Nos dieron la bienvenida a Meztitla; la presidenta nacional, Paloma, nos dirigió unas palabras; escogieron a las mejores uniformadas para escoltar las banderas de los países participantes, el trébol nacional y el trébol mundial. Al acabar la ceremonia llegó la hora de tomarnos la foto grupal.
Poco después nos dividieron por campos, y alrededor de las banderas realizamos diversos juegos. No recuerdo muy bien lo que jugamos en mi campo, pero lo que sí recuerdo fue que empezamos a jugar Bulldog y justo cuando ya nos estábamos divirtiendo, una chica se tropezó y resultó ser un esguince del tobillo, por lo que tuvimos que cambiar a actividades menos bruscas.
Después de las actividades, y de perder mi navaja, fuimos a cenar al comedor, para después ir por nuestras lámparas, nuestros mini-manuales y nuestras chamarras para ir a la fogata.
“Que las llamas se levanten hasta el cielo. Y con ella el corazón de los mortales. Y que el crepitar de sus ardientes brazas, llenen al mundo de amor, paz y alegría.”
Al encender la fogata y decir la típica oración con el brazo derecho extendido en dirección hacia la fogata, las que íbamos de Guadalajara estábamos esperando cantar “yupiyaya yupi yupi ya”, ya que por lo general es la primera canción en todas nuestras fogatas. Sin embargo, el resto de las guías empezaron a cantar otras canciones y nos tuvimos que conformar.
Más adentrada la noche, después de bailar como pingüinos, ciempiés, y alacranes, ponernos aceite de iguana y hacer que una masa crezca, nos dieron un pedazo de papel y una pluma. Nos pidieron escribir nuestros sueños en el papel y después pasar a quemarlos a la fogata. Sonó muy triste y drástico incinerar nuestros mayores deseos, mas después nos dieron un recipiente de plástico circular y nos explicaron que a la mañana siguiente podíamos pasar con nuestro recipiente a llenarlo de las cenizas de la fogata, para así llevar nuestros sueños y los de todas en un sólo lugar.
Justo después, para finalizar la velada,todas nos sentamos y pusieron la pista de la canción que venía en nuestro mini-manual: Read all about it -Emeli Sande; así que compartimos las luces de nuestras lámparas para alumbrar la letra y cantar todas juntas. Se acabó la fogata y nos fuimos a nuestras tiendas a descansar para el siguiente día.