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TOMAD Y COMED TODOS DE ÉL (SESIÓN 3ª)
Anteriormente:
Martes 17 de noviembre de 2020, 8:45h. Alrededores de la Plaza de España, Nueva Orleans (Luisiana)
-Ayudando a Elise.
Tras reencontrarse y hablar unos momentos acerca de lo sucedido aquella noche, todos llegaron a la conclusión de que Elise necesitaba urgentemente algo de ayuda hospitalaria. El remiendo que la gente del SAD le había hecho a las heridas de su cuello aguantaban, pero sin duda precisaba de descanso y una cura más a fondo. Sabiendo por lo que Fran le había dicho que sin duda la estarían buscando en cuanto pisara un hospital y la identificaran, Elise les dijo a sus compañeros que prefería ir a la zona de Tremé, allí había varios lugares donde podrían tratar sus dolencias sin hacer demasiadas preguntas ni hacer saltar las alarmas ante su presencia.
A regañadientes, ya que Eisenhorn seguía opinando que debería ir a un hospital sí o sí, se pusieron en marcha. Fran cogió su coche mientras que Elise iba con el artificiero en el suyo y el Padre Winchester cogía la moto de la antigua ingeniera química para llevársela con ellos.
Desde la Plaza de España a Tremé.
-En Tremé.
Si hubo un barrio que tuvo todas las de perder durante las inundaciones del Huracán Katrina en el año 2005 sin duda fue Tremé. Con una mayoría de habitantes afroamericanos y unos niveles altos de delincuencia, al menos para los estándares de la ciudad, fueron sus habitantes los que mantuvieron la llama encendida y, poco a poco, han ido volviendo a repoblar el lugar. Cuna de la música local, el Jazz, sin duda es el referente de buena parte de las tradiciones de Nueva Orleans, como el Mardi Gras.
Las calles de Tremé.
El trayecto fue de tan solo diez minutos, y Elise les indicó el lugar donde quería ir, en el número 1509 de Governor Nicholls. La zona estaba un poco más arriba de la iglesia de St. Augustine, donde fueron a buscar al enigmático Padre de Mendoza, y donde se encontró el cadáver de la bailarina exótica Chantale Deveraux, conocida de Paul Rodríguez.
Encontraron aparcamiento enfrente de la casa, una shotgun de dos plantas pintada de azul, con unas ramas colocadas sobre el dintel de la puerta, que fácilmente identificaron como un lugar donde se oficiaban ceremonias de vudú auténtico.
El número 1509 de Governor Nicholls, el destino de Elise...
Ante la peligrosidad del entorno, Eisenhorn se quedó fuera vigilando los coches y la moto de Elise, por si hubiera algún problema (o si la gente del SAD les hubiera estado siguiendo pese a supuestamente colaborar con Fran ahora...)
Los tres entraron tras abrir la puerta con mosquitera y empujar la puerta principal, que estaba sin cerrar. Estaban en una pequeña sala con un mostrador y una cortina que sin lugar a dudas llevaba al interior de la casa. Olía a canela y sándalo. Una joven afroamericana con pelo corto y amuletos colgando de su esbelto cuello les saludó amablemente.
La chica se identificó como Oona y preguntó qué podía hacer por ellos. Elise le dijo que su amigo Joseph le había indicado que allí podrían ayudarla. Oona la observó y recalcó que en su estado igual debería ir a un hospital, pero Elise le dijo que no sería buena idea... La joven cazó al vuelo la indirecta. Pidió a Dean y a Fran que esperaran allí mientras ella acompañaba a Elise al interior a ver al facultativo.
Oona, la recepcionista...
-Titus.
Oona llevó a Elise por el pasillo, iluminado con lámparas de gas típicas de la zona, que creaban cenicientas sombras a su paso. Sin duda aquel pasillo había sido creado a propósito, por la disposición de maderas cerrando lo que fueron puertas que darían a otras habitaciones.
Oona anunció en voz alta por el pasillo que iba con una paciente a Titus. La voz masculina se escuchó desde una puerta cerrada que se abrió justo cuando ellas dos llegaron.
Un hombre alto, afroamericano, con perilla, cuarentaymuchos años, y rastas canosas, vestido con ropa amplia, las recibió con un amable sonrisa. El lugar era una mezcla entre templo vudú, con su peristilo y su altar, con algún veve dibujado en el suelo que otro, y al otro lado una camilla articulada y varios armarios con puertas transparentes con utensilios médicos.
La rebotica, mitad dispensario mitad templo vudú.
Titus agradeció a Oona su ayuda. La joven se marchó de nuevo hacia afuera.
Tras preguntarle por lo que le había sucedido, comenzó a examinar sus heridas. Puso gesto de preocupación. Sabía de qué se trataba, pero aquello tenía la suficiente gravedad como para no atreverse a hacer nada por sí solo. Pero había alguien que igual...
Asomó la cabeza por la puerta y gritó a Oona si sabía si Martinique estaba aún por la zona. La chica le dijo que pensaba que sí, la había visto con su nieta hacía poco. Titus le pidió que saliera a buscarla, la necesitaba para poder tratar las heridas de Elise...
Titus, el sanador.
La joven aceptó. Pidió a Dean y a Fran que estuvieran allí, ella volvería enseguida. Y salió a la calle en busca de aquella mujer.
Titus le explicó a Elise que sus heridas habían sido producidas por el ataque de un "Frío" y él podría intentar ayudarla, pero precisaba de alguien más experto en la materia, como era Martinique N'Gombe. Elise le dijo que la conocía.
Mientras esperaban, le preguntó algunas cosas relacionadas con los asuntos que estaban investigando. Quiso saber si le sonaba algún caso de personas que únicamente hubieran sobrevivido alimentándose del "Cuerpo de Cristo" o de la carne de su Dios. Titus hizo algo de memoria, vagamente le dio un dato: Escocia hacia unos años... Elise le preguntó también por la profecía que Nemo le había dicho el día anterior acerca de la Tormenta de Fuego. Tampoco le pudo ayudar mucho con aquello...
-Las 3 monjas.
La puerta del local se abrió, Fran y Dean pensaron que se trataría de Oona que ya regresaba de buscar a la tal Martinique. Para su sorpresa, en lugar de la joven y las personas que había ido a buscar aparecieron 3 monjas católicas frente a ellos.
La que aparentaba más edad tendría unos cincuenta y algo, con grandes ojos y gesto dulce. Tras ella iba una monja más corpulenta y con gesto de pocos amigos. Cerraba la comitiva una monja que no llegaba a la treintena, de aspecto más atractivo, aunque parecía querer pasar totalmente desapercibida.
La madre Cabrini, del Antiguo Convento de las Ursulinas...
La monja mayor se dirigió ante Fran y Dean llamándoles por sus nombres, esperando que tanto Elise, como Eisenhorn o Paul estuvieran bien... Que supieran de sus nombres mosqueó un poco a los dos cazadores.
Les venían buscando desde hacía un tiempo. Principalmente por lo que vieron a la salida de la ciudad la semana anterior, cuando siguieron a cierta mujer asiática con cabellos azules hasta una mansión abandonada cerca del pantano, donde se reunió con ciertas personas, previo a la irrupción de un grupo de paramilitares... Todo aquello les sonaba a los dos, pero no sabían cómo ellas sabían de su presencia allí.
La monja siguió diciendo que los paramilitares habían rescatado a una joven novicia de aquel lugar, secuestrada y torturada por los aliados de la mujer del cabello azul. Los mercenarios se la llevaron tras ejecutar a los captores. Desean encontrarla y liberarla, la conocían desde niña y ahora estaba a punto de tomar los hábitos. Sabían dónde estaba retenida, pero necesitarían de su ayuda para lograr rescatarla...
Dean y Fran les dijeron que en ese momento estaban con otra investigación en curso, una a la que ya llegaban tarde. Pero en acabarla estarían encantados de ayudarlas. Les preguntaron quiénes eran ellas y cómo era que les habían visto en aquel lugar.
La monja más mayor hizo las presentaciones: la monja más fornida era la hermana Pauline, la joven que no decía nada era la hermana Felicity y ella era la Madre Cabrini. Sobre cómo lo sabían, tenían ojos y oídos en muchas partes, gente que era capaz de pasar muy desapercibida (y miró sutilmente a Felicity)
La hermana Pauline, siempre atenta a la Madre Cabrini.
Dean preguntó cuál podría ser el beneficio de ayudarlas, más allá de hacer un acto humanitario. La Madre Cabrini les dijo que podrían tener acceso a su archivo, uno de los más completos del país, acerca de diversos temas (incluyendo los sobrenaturales). Y si eso no fuera bastante, estaba el apoyo que su congregación en el Antiguo Convento de las Ursulinas tenía con ciertas organizaciones internacionales que se dedicaban a lo mismo que ellos, pero con muchos más medios...
Dean aprovechó la coyuntura para preguntar a la Madre Cabrini si conocía de algo la palabra "Shalim". Le comentó que era un culto nihilista, buscaban la destrucción del yo, del individuo, del todo... Estaba extendido por varias partes, aunque había una buena comunidad en Chicago, se les podía identificar por su librito negro, su medallón con la silueta del hombre con el pecho agujereado, y su frase con la que se identificaban entre ellos... (que no repitió) Se hablaba de que uno de sus líderes era un rabino llamado Michalis Basaras, pero poco más podía decirle al respecto.
Fran les comentó que la misión que tenían en marcha era relacionado con una monjas de cierta edad que estaban en un asilo, el de Our lady of Wisdom, en Algiers Point. La madre Cabrini pareció reconocer esto, 5 monjas jubiladas con cierta edad avanzada estaban en aquel lugar, antiguas Ursulinas (de su congregación). Todas ellas con cierta salud delicada, ayudando en el geriátrico mientras sus enfermedades así se lo permitieran. Dean añadió que iban a investigar porque el vicario les habia contactado diciendo que las monjas habían dejado de consumir ningún alimento que no fuera la eucaristía...
La hermana Felicity, silenciosa, observadora...
La madre Cabrini supuso que no se refería al vicario, sino a su ayudante, el padre Thomas Hornblow, vicario parroquial de la capilla de Our Lady of Wisdom. El vicario, el padre Ethienne LaBarre, estaba muy delicado de salud por un cáncer de páncreas.
Al preguntarle si habían oído algo al respecto de lo sucedido con esas monjas, les dijo que no. Pero estaría más que dispuesta a echar una mano si necesitaban su ayuda en ese asunto, al fin y al cabo eran antiguos miembros de su comunidad.
También le preguntaron si había ocurrido algo extraño allí recientemente y la madre Cabrini comentó que se suponía que el Padre LaBarre se había curado milagrosamente de ese cáncer del que habían hablado antes hacía muy poco tiempo...
-Curando a Elise.
La puerta de la calle volvió a abrirse y ahora sí que entró tanto Oona como la anciana afroamericana con cabellos plateados y gesto serio y una treintañera que la acompañaba.
La mujer miró con cierta sorpresa a las monjas allí reunidas. Oona tampoco parecía esperarse aquella visita.
-"Madre Cabrini, cuánto tiempo..." le dijo Martinique.
-"Lo mismo digo Martinique..." le respondió la monja.
Parecía que ya no habia mucho más que hablar, tan solo que en cuanto acabaran se pusieran en contacto con ellas para intentar realizar la tarea de la que les habían hablado. Le dio una tarjeta de visita con un número de teléfono a Fran y si había algún problema con las monjas ancianas, les pedía que se lo notificaran también.
Las 3 monjas se marcharon.
Martinique N'Gombe, Mambo Vudú.
Martinique y su nieta "Ge" avanzaron junto a Oona hacia donde estaba Elise y Titus.
Fran recordó algo respecto al apellido Cabrini: había una monja italiana, Francesca Javiera Cabrini que fundó hospitales y conventos en varios lugares del mundo, incluyendo Nueva York, Chicago o Nueva Orleans, a su muerte en 1917 fue beatificada y se considera la primera santa estadounidense y patrona de los inmigrantes. ¿Tendría algo que ver con esa monja?
Oona regresó a donde estaban Fran y Dean, preguntándoles por el paredero de las 3 monjas. Al decirle que se habían marchado, suspiró aliviada. Estaba claro que no le gustaba tenerlas por allí.
Martinique saludó tanto a Titus como a Elise. Su nieta, "Ge", se quedó en un segundo plano, más pendiente del bienestar de su abuela que de lo que ocurría con las heridas de la cazadora. La Mambo vudú preguntó a Titus por el estado de Elise y éste le dijo que era más que capaz de curar las heridas naturales, pero las ocasionadas por el ataque de un "Frío", como eran aquellas... Parecían evidenciar que la gravedad de dichas heridas eran mayores de lo que inicialmente la propia Elise habría sospechado.
La anciana miró detenidamente los daños ocasionados por el ataque de los enormes colmillos de la chupasangres con la que se enfrentaron en la suite presidencial del Four Seasons Hotel. Su gesto cambió a uno de preocupación. Miró a "Ge" y le dijo que haría falta que la Madre Cabrini echara un vistazo a esas heridas sin falta.
"Ge" salió hacia la entrada y preguntó a Oona por las monjas. Le dijeron que acababan de marcharse. Con una maldición que habría hecho ruborizarse a un estibador de los muelles, "Ge" salió corriendo a ver si las veía.
Gerarda "Ge" Morris, nieta de Martinique, propietaria de Marie Laveau's House of Voodoo.
Un par de minutos más tarde, regresaba con las 3 monjas. Sin más, entraron junto a "Ge".
Martinique le dijo a la Madre Cabrini que Elise, nieta de una buena amiga suya, había tenido un feo encuentro con una no-muerta y había resultado malherida. La monja no hizo ningún comentario, aunque tanto la hermana Pauline como Felicity no estaban muy de acuerdo con que la mujer interviniera, al menos por los gestos en sus rostros.
La Madre Cabrini situó sus manos justo encima de la herida del cuello de Elise y comenzó a rezar en voz muy baja. La cazadora notó un calor que parecía desprenderse de sus palmas sobre la herida, calor que fue aumentando hasta realmente ser insoportable por unos segundos.
Tras Titus limpiar de nuevo la herida a conciencia, el aspecto de la misma parecía haber mejorado. Martinique preparó un ungüento con algunas cosas que llevaba consigo y comenzó a aplicárselo en la herida a Elise.
Finalmente, Titus vendó bien la herida asegurándose de que pudiera mover bien tanto el cuello como el hombro y el brazo afectados.
Tras esto, Martinique salió fuera con "Ge" mientras Elise era ayudada a vestirse por las monjas y por Titus.
Mientras sucedía esto, Elise intercambió unas palabras con la Madre Cabrini acerca de lo que le habían dicho antes sus compañeros de fuera acerca de una posible colaboración para rescatar a la novicia que buscaba tras terminar ellos la misión que tenían en Algiers Point, y si había algún problema con las 5 monjas jubiladas le pedía que se lo dijeran.
Martinique miró a Dean fijamente al salir, como si esperara que el antiguo sacerdote le hiciera alguna pregunta...
-¿Y ahora qué?
Las 3 monjas salieron delante de Elise, que fue ayudada por el propio Titus a salir. Se despidió de ellas y de su paciente.
Las monjas vieron que tanto Martinique como su nieta se habían marchado ya. Se despidieron de nuevo de los 3 cazadores y salieron de la casa.
Oona preguntó a Elise si se sentía mejor y le dijo que la cura había costado 200$, que la cocinera de la felicidad pagó religiosamente. Comenzaba a sentirse mejor realmente.
Tras despedirse, salieron a la calle y se reunieron con Eisenhorn. Eran las 10 de la mañana.
Consideraron ir preparados a Our Lady of Wisdom: Elise iría a buscar algo de ropa con cierta protección (un mono de cuero integral estilo motorista) en una tienda que conocía.
Por su parte, Fran quería buscar algo de información sobre otros casos similares a los de esas monjas que solo se alimentaban de ostias consagradas. Elise le dijo que había oído algo de un caso parecido en Escocia, por si esa acotación podía servirle de algo.
Seguramente haría falta equipo, más armas y munición, material médico, linternas, etc.
Dean quería recuperar el vial con el polvo zombie líquido que aún les quedaba por si pudieran usarlo.
Elise cogió su moto para ir a por su caravana para prepararse.
Decidieron reunirse de nuevo a eso de las 12 horas en la Plaza de España para ir a Algiers Point en coche.
Eisenhorn prepararía unas cuantas granadas aturdidoras de luz como las que usaron la vez anterior en el pantano. Todo obtendrían la suya en cuanto se reunieran...
Continuará en la sesión 4ª...
LA TAREA DE AMÉZQUETA (SESIÓN 5ª) ó AMÉZQUETA DIJO "¡NO!"
Anteriormente:
28 de abril de 2025. 00:00 horas. Habitaciones del AirBNB en Duomo (Milán)
-Atacados.
Roger estaba inconsciente tras habérsele salido el ojo al intentar detener usando un hechizo de Mente contra aquella enigmática mujer con ojos violeta.
La extraña mujer de ojos violeta: una Fomori.
Nahia la observó y pudo determinar que la superfuerza de la que había hecho alarde esa mujer al destrozar la puerta de la habitación lanzando el cuerpo de un soldado de la Mano de San Ambrosio no era normal. Estaba claro que lo que fuera aquella persona no era humano, tan solo tendríamos qué averiguar qué era antes de que nos matara o nosotros a ella...
El pobre soldado estaba aún vivo, aunque moribundo, había aterrizado contra la barra de la cocina americana tras arrancar la puerta de entrada de sus goznes al impactar con su cuerpo contra ella. Vi que tenía un rifle de asalto, un Beretta ARX-160 de última hornada nada menos. Lo cogí mientras comenzaba un hechizo de Entropía y Vida para encontrar los puntos débiles de aquella cosa. Apreté el gatillo en modo ráfaga y mis balas impactaron contra una de sus piernas, cayendo sobre ella. Me pareció ver como chispas al impactar los proyectiles del calibre 5,56 X 45mm OTAN en su carne... ¿Quizás se trataba de algún tipo de cíborg? ¿Tecnocracia? ¿Otra Iteración-X? Mientras pensaba todo aquello, noté algo que me recordaba mucho a lo que habíamos vivido en la casa de Venecia donde buscamos Quintaesencia...
Disparando contra aquella extraña mujer...
Hoid esperó el momento adecuado para intervenir.
Damián Amézqueta preparó un hechizo con la intención de hacerse invisible, cosa que consiguió para prácticamente todos los presentes.
Aunque Martina iba a actuar en ese instante, Hoid usó sus hechizos sobre Tiempo para hacer que ella se moviera mucho más rápido de lo normal contra aquella criatura.
Martina creó un portal a los pies de aquella cosa, haciendo que cayera por él con la intención de que apareciera lejos de allí. Pero mientras caía, aquella mujer hizo crecer uno de sus brazos de manera anormal para conseguir agarrarse al borde del suelo en el límite del portal y darse impulso para salir de allí. Gracias a Hoid, Martina pudo actuar al ver lo que la mujer estaba haciendo para escapar del portal y usando su control sobre la Materia hizo que un buen trozo del techo cayera sobre ella, arrastrándola de nuevo al portal.
Pero aquella criatura parecía ser fluida, se escabulló entre los huecos de los fragmentos del techo al caer y cayó finalmente fuera del portal y de los escombros que cayeron dentro. La extraña mujer abrió la boca, diciendo algo que nos hizo caer al suelo doloridos y sin poder hacer nada. Yojimbo estaba cerca de Teresa Visconti, y el amuleto que la protegía también lo hizo con el exorcista Akáshico. Y Hoid aguantó aquel embiste por pura fuerza de voluntad. Eran las mismas palabras que Roger había usado en la casa de Venecia con iguales resultados contra nuestro grupo y que yo soporté en esa ocasión pero no pude identificar lo que significaban.
Todos los hechizos activos se anularon, incluyendo tanto el portal creado por Martina como la invisibilidad de Damián. Sufríamos atroces dolores y sangrábamos por nariz, oídos y boca (al menos de momento), estábamos mareados y nuestros cuerpos no respondían a ningún estímulo. El soldado malherido, al escuchar aquella voz, le estalló la cabeza llenando la cocina de sangre, masa cerebral y fragmentos de piel, pelo y hueso.
Pero algo curioso pasó: la Paradoja que debería haber afectado a Martina al crear tanto el portal como provocar la caída de parte del techo no se dirigió hacia ella, sino contra aquella mujer, que notó daño al recibirla.
Yojimbo desenvainó su espada de almas y tras hacer algo de memoria, llegó a la conclusión de que aquella era un Fomori, un espíritu del Wyrm encarnado, y no era un contrincante fácil... La atacó con su arma mágica, atravesándole un costado y haciéndole daño. Pero el arma quedó trabada en su cuerpo, que intentaba regenerarse, con un hedor terrible a podrido.
Al haber recibido daño su señor, un poco a regañadientes porque seguramente sabía lo que era, el daemonium de Damián se lanzó contra la Fomori con la intención de poseerla, pero no pareció conseguirlo...
La herida de bala de la pierna se le curó. Dijo algo más en su peculiar idioma, pero en esta ocasión no nos causó daño a nadie, tan solo hizo crecer unas afiladas garras en sus manos y atacó a Yojimbo, que seguía sujetando la espada trabada en la mujer. El ataque arrancó un buen trozo de la armadura del japonés, causándole una herida, pero su hechizo defensivo de Entropía funcionó en parte y le partió una de las garras.
Hoid pensó en cómo afectar a la Fomori y se fijó en la espada de almas que seguía clavada en su costado. Usó su esfera de Cardinal para cargar de Quintaesencia el arma.
Yojimbo seguía agarrado al arma de filo y parecía que ahora ésta le quemaba a la Fomori en la herida donde estaba trabada. Con un grito, su cuerpo volvió a hacerse maleable como antes, liberando la espada de almas y escapando por una rendija a gran velocidad, sin duda para curarse.
-Control de daños.
Poco a poco nos fuimos recuperando de la voz de la Fomori. Estábamos aún doloridos, pero al menos nos podíamos mover de nuevo.
Yojimbo comenzó a tratarse su herida, consiguiendo reducir su gravedad gracias a un hechizo.
Hoid hizo todo lo que estuvo en su mano para tranquilizar a Teresa que estaba al borde de un ataque de ansiedad por lo que acababa de presenciar.
Martina nos recordó que podrían haber aún más soldados de la Mano de San Ambrosio por allí. Oímos gritos y disparos antes de que la Fomori entrara, pero podrían haber aún más por la zona. Deberíamos movernos de allí cuanto antes.
Me acerqué a donde estaba Roger inconsciente con la intención de introducirle de vuelta el ojo que llevaba colgando fuera de la órbita de su nervio óptico. Utilicé mis esferas de Vida, Materia y Entropía, la verdad es que fue más fácil de lo que esperaba, su carne parecía dúctil. Enseguida me percaté que realmente Roger no estaba inconsciente, estaba llorando, y musitaba unas palabras en voz baja: "Yo no quería... no fue mi intención... no sabía que podía suceder..." Me di cuenta que el color de sus ojos era distinto, y sentí que había una pequeña señal del Wyrm en él. Me di cuenta enseguida que no era Roger quien estaba a los mandos de su cuerpo, sino el enigmático Auck. De repente, sus ojos volvieron a la normalidad y el Verbena regresó con nosotros.
Yojimbo usó un hechizo de Entropía sobre el cadáver de Estefano Visconti, nos pareció extraño que nos hubieran localizado los de la Mano de San Ambrosio con tanta rapidez. Enseguida pudimos corroborar el motivo: bajo las incisiones de la autopsia en su pecho encontró un objeto. ¿Un marcapasos, quizás? Le preguntó a Teresa y ella nos dijo que su tío no llevaba y, además, tras una autopsia ese tipo de objetos se retiraba del cadáver... Era sin duda otra cosa.
Damián se asomó a la escalera, allí vio 3 cadáveres más de soldados, uno con un escudo antidisturbios que no le sirvió de nada, otro con un boquete en el pecho y el tercero con la espalda rota. Cosa extraña, el daemonium no regresó con él de vuelta.
Aunque era inútil, volví a echarle en cara todo lo sucedido a Roger, tanto aquí como en Venecia. Él no recordaba nada ni sabía qué habría querido decir Auck con esas palabras susurradas.
El Verbena se acercó al cadáver de Estefano y usando sus hechizos de Vida extrajo el extraño objeto del cuerpo.
Martina lo cogió y empezó a analizarlo: contaba con un GPS y un micrófono (nos habrían estado escuchando) Por eso nos habían encontrado con tanta facilidad una vez escapamos de la morgue con el cadáver.
Usó un hechizo para desviar la señal del GPS y que los operativos que aún quedaran por la zona se pusieran a seguir la falsa señal, alejándoles de nosotros. Por lo menos había 3 personas siguiéndola en esos momentos.
Viendo que allí no había mucho más que hacer, decidimos ir a Bolonia para seguir buscando pistas de lo sucedido con Estefano Visconti.
Martina nos buscó billetes de tren, saldría a las 6:49 horas de la estación Centrale. También comenzó a borrar cualquier rastro sobre nuestra estancia en el AirBnB, físico y digital.
Hice un hechizo de Entropía, Espíritu y Correspondencia para introducir el cadáver de Estefano en la Tierra de las Sombras, la parte más cercana del Inframundo, atravesando el Sudario gracias a ser una Caminante de la Muerte. Allí estaría hasta que lo sacara.
Salimos del edificio.
-Haciendo tiempo.
Esperábamos que el engaño de Martina fuera lo suficientemente bueno como para mantener a los hombres de la Mano de San Ambrosio fuera de nuestra pista. Pero tampoco podíamos esperar en la estación de tren hasta que saliera el de Bolonia. ¿Qué hacer? Pues irnos de nuevo a conocer la zona nocturna de la ciudad: regresaríamos al "Killer Plastic O!" en QT8.
Llegamos a la puerta del local a eso de las 2AM. Nos recibió de nuevo el tipo del bigotazo y el pelo estropajoso vestido como un extra de Austin Powers. Nos dejó entrar, pero le dejamos claro que en principio solo queríamos estar tranquilos y tomar alguna copa, quizás bailar, o simplemente estar sentados y descansando... Nos dejó pasar sin poner ninguna pega.
Justo cuando estábamos entrando aparcó un cochazo con un tipo atractivo y dos despampanantes señoritas. Le dio las llaves a uno de los aparcacoches y entró casi al mismo tiempo que nosotros, riéndose y aparentando ser el rey del mundo...
Mientras avanzábamos en el local, no fue difícil percatarnos que había por allí otros vampiros, además de nuestras anfitrionas, que seguían en una de sus mesas. Había una puerta por donde entraban los que identificamos como no-muertos... ¿qué estarían haciendo allí?
Cada uno de nosotros se fue a lo que más le interesaba. Así, Hoid buscó un hueco tranquilo donde poder apoyar las piernas en alto y dar una cabezada.
Damián buscó a un borracho en una de las barras y se puso a su lado, dispuesto a soportar la brasa que éste le diera a modo de penitencia personal.
Yojimbo buscó un buen lugar desde donde pudiera vigilar la puerta y allí se quedó.
Roger se pidió un whisky y empezó a beberlo con tranquilidad.
Martina y Nahia se buscaron unos sillones cómodos apartados y se pusieron a dormir.
Quise averiguar alguna cosilla más y me acerqué a donde estaba la Chiquilla de Moira. Emma Milliner me recibió con simpatía, al ver que quería hablar con ella me condujo a un reservado cercano.
Le comenté que nos íbamos de la ciudad, y que habíamos tenido problemas con un Fomori ocupando el cuerpo de una mujer joven. La noticia la cogió totalmente por sorpresa: la presencia de un Fomori iba asociada normalmente a la de Lupinos, y no estábamos precisamente en Ronchetto... Me preguntó si habíamos hecho algo para atraer a una criatura así y le aseguré que no. Le pregunté por los Lupinos locales y me dijo que en aquella zona era donde a veces se avistaba alguno, pero hacía tiempo que no se veían muchos. Años atrás se camuflaron ciertos crímenes con incendios en el barrio...
Le dije que habíamos averiguado todo lo posible sobre Estefano Visconti en Milán, pero que íbamos a ir a Bolonia para proseguir con nuestra investigación. La vampira me dijo que tuviéramos cuidado y que pasara lo que pasara, nunca confiáramos en las promesas o la palabra dada por el Conde de Veccio, por muy tentadora que ésta fuera.
Le pregunté por el negocio que ella y sus dos socias llevaban en la ciudad. Ella me dijo que se dedicaban a suministrar "muñecas de sangre" a los Vástagos que pagaban por dicho servicio. Yo me había encontrado en el pasado con alguna de esas "muñecas de sangre": mortales que voluntariamente dejaban que los no-muertos se alimentaran de ellos, volviéndose adictos al acto de la alimentación. Emma conocía bien el mundillo de la moda, venía de él. Ella misma fue una muñeca de sangre antes de ser Abrazada por Moira. Y pensó que era un nicho de mercado que no estaba explotado en Milán y sus alrededores, por lo que ha invertido dinero en abundancia en buscar y entrenar a las personas adecuadas para esa tarea. No quise dar mi opinión al respecto, yo había hecho cosas mucho peores...
Tras un rato charlando le dije que necesitaba algo para relajarme, algo que me diera un buen estímulo. Ella pareció entender de qué se trataba y me condujo a una estancia aledaña con un butacón cómodo como único mueble. Trajo una pequeña copa y vertió en ella un líquido espeso rojizo oscuro, de olor dulzón. La cantidad prácticamente manchaba el fondo de la copita, pero me dijo que era más que suficiente para el efecto que yo buscaba. Me dejó sola y cerró la puerta al salir.
Le di un trago, notándolo en efecto muy dulce y aromático. No tenía ni idea de qué demonios se trataba. Al principio los minutos fueron pasando y no sentía nada en especial. Hasta que de repente me vi en otro lugar, solo que no era yo. Bueno, sí, pero no.
Experimenté recuerdos de lo que seguramente eran vidas pasadas: una mujer de piel oscura yaciendo con un hombre y clavándole una daga en el corazón en el momento del orgasmo; una mujer pelirroja en un bosque en lo que claramente era una orgía o un aquelarre de algún tipo; incluso me vi como Moira teniendo sexo con Aube y con Baine en su casa de Londres...
La sensación fue extraña, pero me desperté recuperada de mi fuerza de voluntad, y la herida que había sufrido durante el combate con la Fomori había desaparecido totalmente y me sentía genial. Había estado dormitando allí dentro varias horas, eran ya casi las 6.
Regresé con el resto y nos fuimos hacia la estación.
-Camino a Bolonia.
Llegamos a la estación Centrale y nos subimos al tren. Éste salió a la hora estimada, teníamos por delante aproximadamente una hora y media de viaje.
Durante el trayecto, Hoid usó un hechizo de Tiempo y de Mente para entretener a la gente que viajaba con nosotros en el tren, cantó e hizo que todos se sintieran bien, y que los que no hubieran descansado la noche anterior (como Damián) lo hicieran entonces.
Llegamos a la estación Bologna Centrale sobre las 9 horas. El cielo estaba algo nublado. Notamos algo extraño, al bajar del tren y poner un pie en el andén la gente comenzaba a actuar de una forma muy agresiva y despótica. Notamos todos que allí había pasado algo terrible. El comportamiento de la gente era más arisco y agresivo por momentos.
Hoid usó su Esfera de Tiempo y llegó a la conclusión que el Tiempo en la ciudad estaba "roto".
Martina nos había conseguido un AirBNB cerca de la basílica de San Petronio. Nos dirigimos desde la estación hacia allí viendo cómo la gente seguía actuando de forma muy negativa.
Nuestro AirBnB cerca de la basílica de San Petronio.
-Problemas en Bolonia.
Entramos en una zona de pórticos y al salir de repente era de noche. ¡Aquello era sin duda muy raro!
Cosas extrañas en Bolonia: los pórticos...
Nos encontramos con una mujer que parecía estar buscando algo o a alguien. Nos preguntó si habíamos visto a su hijo, y sin esperar a que le respondiéramos se marchó ignorando nuestras respuestas. Algo extraño le parecía ocurrir en el rostro...
La extraña mujer buscando a su hijo...
Otro individuo con similar aspecto extraño no nos quietaba el ojo de encima.
El otro tipo con aspecto raruno...
Vimos a varias personas que estaba pateando con saña a un tercero sin motivo aparente.
Yojimbo usó un hechizo para averiguar qué impronta mágica había en la ciudad y tan solo encontró caos.
Otros 3 tipos extraños nos miraron y comenzaron a acercarse hacia nosotros con malas maneras mientras le gritaban en italiano a Yojimbo: "Questo non è consentito qui!"
En cuanto los tuvimos más cerca nos dimos cuenta que su aspecto recordaba y mucho al del cadáver de Estefano Visconti... Allí había una mezcla de Kaos (Lo Salvaje) más un aura infernal, y además el Tiempo estaba roto como un efecto secundario.
Pero además parecía que el espacio a nuestro alrededor también cambiaba, ya que habíamos recorrido en cuestión de segundos una larga distancia: estábamos ahora en el centro de la ciudad y la estación estaba realmente a una calle de donde habíamos entrado.
Atravesando la ciudad y haciéndose de noche al momento...
Hoid hizo memoria acerca de algún otro momento o lugar donde algo así hubiera sucedido, pero a un nivel mucho más reducido, no afectando a una ciudad entera.
Sí que recordó que en Bolonia había una fábrica de Iteración-X...
Roger llevaba sintiéndose mal desde que habíamos bajado del tren.
Al ver acercarse a esas 3 personas retrocedió mientras susurraba: "Que no me toquen..."
Todo aquello era como el sueño de Hoid. Incluso le pareció ver desde un pórtico cercano a otro Hoid con la ropa raída, y la luz del sol saliendo de detrás suya.
Los 3 tipos raros (y una espontánea)
Los 3 tipos raros ya estaban a nuestro alcance, claramente pretendían atacarnos. Yojimbo y yo misma nos habíamos adelantado al resto del grupo con la intención de enfrentarnos físicamente a ellos si hiciera falta. Dos de ellos se acercaron al Akáshico y el tercero a mí.
El primero golpeó a Yojimbo pero su armadura evitó que le hiciera daño alguno. El segundo le imitó, pero igualmente no le llegó a lastimar.
Sin embargo, el tercero de ellos me dio un puñetazo en el labio, haciéndome sangrar, agradecida de que lo hubiera hecho...
Roger seguía muy asustado, usó su hoz y realizó un hechizo de Mente para evitar que pudieran avanzar contra más cercad de él, uno de los que atacaban a Yojimbo cayó al suelo mareado, sangrando por los ojos y la nariz.
Damián usó el aura de maldad que había en la ciudad para pervertir el más mínimo sentimiento de lealtad que aquellos hombres pudieran tener entre sí para darle la vuelta y que uno de ellos viera a sus compañeros como enemigos mediante un hechizo de Mente. El otro individuo que había atacado a Yojimbo se dirigió hacia el que me había golpeado antes y le empezó a dar de sopapos con un ansia enfermiza.
Usé un hechizo de Entropía para que mi siguiente ataque fuera mortal, aprovechando que me habían hecho sangrar, y usé mi cuchillo Kukri para atravesar la nuca del que me había golpeado antes. El hombre expiró allí mismo al instante.
Yojimbo esperó el momento propicio para atacar viendo que prácticamente estábamos encargándonos de ellos. Nahia y Martina esperaron igualmente.
Como en su sueño, apareció un tercer Hoid en escena. El Hoid de la ropa harapienta le miró y dijo en voz alta: "¡No!" y desapareció, igual que la luz solar del pórtico donde estaba él. El tercer Hoid también se desvaneció...
Damián hizo que el otro atacara al que estaba en el suelo, rematándolo. Tras esto, le leyó la mente y averiguó que era un individuo anodino, que tiraba cañas en un bar, pero de repente algo le hizo salir a la calle, la sensación de que todo estaba mal, que la mierda les tragaba. Comenzó a hablar con otra gente que pensaba igual que él. Y cuando vieron a aquel individuo tan extraño, un inmigrante, fueron a por él para darle una lección...
Martina intentó usar el GPS para encontrar el hotel pero estaba totalmente loco, no había forma de saber dónde estábamos.
Parecía que todo aquello había sucedido porque había un aura infernal en la ciudad y les había afectado a todos...
-La Señora de las Estrellas regresa.
Un viejo conocido apareció...
Teresa nos avisó, había visto a un niño que le hacia gestos en un soportal cercano. Lo reconocí inmediatamente, pero no pensaba que fuera a volver a ver a alguien así de nuevo... Era uno de los wraiths (espíritus sin reposo, o fantasmas) que encontró Moira (y yo cuando reviví su vida) en París en 1889, en la calle Watt, y trabajaba para una enigmática criatura que atendía al nombre de "La Señora de las Estrellas".
El callejón...
Fuimos tras el niño al interior del pórtico y aparecimos en un callejón. Nos hizo gestos para que le siguiéramos. Era bastante rápido. Miramos al cielo y vimos un bellísimo cielo nocturno estrellado.
El hermoso cielo estrellado nocturno dentro del callejón...
Allí dentro parecía que estábamos mejor, incluso Roger se sentía más tranquilo. Hizo un hechizo para que respiráramos mejor y nos recuperáramos de nuestras heridas más recientes.
La tienda...
Seguimos andando un rato hasta que nos condujo a una puerta que abrió para que pasáramos. Entramos en una tienda de cachivaches. Otro niño y una niña con una apariencia similar nos esperaban allí dentro. Y del piso de arriba, bajando por unas escaleras de madera, se nos presentó una versión más moderna de la Señora de las Estrellas.
2 niños Wraith más en la tienda...
Parecía reconocernos, nos saludó afectuosamente. Nos preguntó si veníamos a recoger lo que habíamos dejado la última vez allí. Hoid dijo que sí, si era el tiempo adecuado. Ella se volvió y buscó algo mientras nos explicaba que había ciudades con auras fuertes que eran nexos con los grandes poderes. Así, se podía acceder al callejón cuando fuera necesario... (¡claro, como si fuera tan fácil!)
Nos entregó una vieja caja, que reconocí también de París. Era una caja-puzzle y la última vez había un mensaje dentro de ella. En esa ocasión Martina y Roger se aseguraron que estaba totalmente vacía.
La señora de las estrellas...
Hoid le entregó a la Señora una de sus cajas de música, la de la Escalomancia. Y le dijo que por si alguien aparecía con un espejo, o si iba por allí cierto amigo común (refiriéndose a Don Genaro)
Nos dijo que estábamos perdidos, pero que el callejón nos llevaría ante alguien importante que nos podría explicar qué estaba sucediendo en Bolonia.
Nos permitió descansar un rato, allí no detectamos auras extrañas. Roger le preguntó si podía dejar allí a Auck... Ella se rió y le dijo que no podía almacenar allí personas.
Nos despedimos de ella y los 3 niños nos condujeron de vuelta al callejón, andando unos momentos hasta salir en lo que parecían ser las alcantarillas, que apestaban por cierto.
Aparecimos en las alcantarillas de Bolonia, y apestaban...
-Visitando cloacas pestilentes.
Roger comenzó de nuevo a sentirse mal. Y seguramente no era por el olor o la suciedad que destilaba aquel túnel hediondo.
Avanzamos entre la humedad hasta llegar a un recodo. Allí se entró en lo que claramente era una especie de refugio: había personas viviendo allí por cómo estaba todo organizado.
El refugio en las cloacas.
De improviso se nos plantó delante un hombre negro con los ojos totalmente blancos (¿ciego, tal vez?), vestido de negro y armado con una katana. Nos preguntó en italiano: "Chi sei e cosa ci fai qui?" y antes de que le pudiéramos contestar, una extraña mujer con lo que parecía ser una especie de araña que le salía de la cabeza se encaró a nosotros.
El hombre negro de la Katana...
La mujer nos preguntó en un tono inquisitivo y amenazante: "Intrusi, cosa ci fate qui?" y tras mirarnos los unos a los otros estuvimos dispuestos a contestarles...
La mujer con la araña en el ojo...
Continuará en la sesión 6ª...
Mundo do Torajo pngs mini figures pt.1 ~ ☆
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Oi, boa noite.
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