ㅤㅤ ㅤㅤ ㅤㅤ ㅤ ㅤㅤ ㅤ KIM JISOO, 1995.
Tan fuerte a los ojos de quienes la rodean y tan frágil por dentro, como un pétalo de rosa que se desprende de la flor ante la primera ventisca otoñal.
Extrovertida, ambiciosa e independiente.
Si quería conseguir algo, no había obstáculo que lograra interponerse en su camino. Nada lograba detener sus pasos, ningún monstruo era lo suficientemente grande como para asustarla.
Desde niña lo supo, había nacido para brillar y no había nadie que pudiera arrebatarle eso. Era la estrella de cualquier reunión familiar, desde navidad a una corta visita de sus familiares, Jisoo hacía de esos momentos un espectáculo al demostrar sus habilidades para el canto, sus pasos de baile o interpretar una escena de algún drama que su mamá veía, llevándose como premio las risas y aplausos de sus cercanos.
Por eso mismo, al entrar a su adolescencia, decidió audicionar para una de las compañías de entretenimiento más grandes del país, acompañada de su hermana y una estrofa de su canción favorita. No fue sorpresa que lo consiguiera y así mismo, comenzara una larga carrera hasta subir al escenario.
Insegura, sensible y vulnerable.
Como todos, existe un lado oculto que no dejamos ver en frente de cualquier persona, y el caso de Jisoo no es la excepción. Intentaba mostrarse fuerte y segura de sí misma, pero al encontrarse en la intimidad de su dormitorio, escondida bajo las mantas, Jisoo en ocasiones solía sentirse como una niña indefensa, cada día luego de las prácticas, su mente le atormentaba con los errores que había cometido y tendía a compararse a sí misma con las habilidades de otras personas, sintiéndose inferior y llegando a dudar de si realmente lograría cumplir su sueño o era solo una mala decisión.














