¿Qué es para mí la música?
Cuando me hicieron esa pregunta lo primero que pasó por mi mente fue “es algo que escucho todos los días”. Pero en realidad, es más complejo que eso, si buscamos su definición en el buscador de Google nos dice que “Se conoce como música a la combinación ordenada de ritmo, melodía y armonía que resulta agradable a los oídos”
Esa definición no es algo satisfactorio pues no se trata de saber tocar y acomodar notas musicales para que a la gente guste, es acerca de sentir cada canción cada beat y cada letra, la música cumple diversas funciones, nos ayuda a soñar, nos hace compañía, alivia nuestras preocupaciones, nos alegra el espíritu, nos permite sentirnos parte de un grupo social más amplio, nos libera.
El arte siempre ha sido un medio para desahogarnos, para sacar todo lo que tenemos dentro, para comprendernos a nosotros mismos; nos tiene presente que todos somos iguales, nos recuerda nuestra humanidad, nuestra fragilidad.
El arte también nos puede ayudar a sobrevivir, es curioso cómo entre más personal sea el arte es más ecuménico, los sentimientos son universales por lo tanto al ser la música un sentimiento es para todos, es de humano y para humanos.
La música nos dice aquí dolió, aquí sanó, es un empuje para salir adelante al ver que no solo tú eres el ser aprisionado por ese sentir destruyéndote. De esta forma la música es un hospital, un lugar al cual acudir cuando estoy enfermo.
La música no significa para mí solo un conjunto de efectos sonoros que salen por una bocina hacia tu oído, ni tampoco los premios hacia los artistas que la hacen o sus millones de reproducciones, ni los espectáculos para entretener o su número de discos vendidos.
Más que definir ¿qué es para mí la música? la verdadera pregunta sería ¿qué sería de mí sin la música? ¿Cómo podría enfrentar cada situación o sentimiento sin ella? cuando siento algo es a la música con quién acudo, es necesaria, es refugio, es escape, es una terapia.