Algo más sobre LA MEMORIA CELULAR..
Nuestro cuerpo energético archiva tres tipos de memoria en sus células y ellas son: la de la impronta enérgica, que es la ancestral, compuesta por todas las generaciones que nos preceden; la genética o del ADN, que es la más importante, ya que el 95 por ciento del tiempo estamos utilizando la memoria de aquello que vivimos en el vientre materno y por último, la memoria adquirida, es decir, nuestra idiosincrasia, lo que vamos aprendiendo a lo largo de la vida.
Si nos comparamos con un ordenador, podríamos decir que somos como un disco rígido, la memoria celular es la base de datos de ese disco y los archivos dentro de la base de datos son las memorias celulares. Todas las cosas que alguna vez nos han pasado están grabadas en las células de nuestro cuerpo como los archivos que fueron guardados en un ordenador. De esta manera, eso que está archivado influencia y afecta la forma en que nos relacionamos, enfrentamos las situaciones, el modo en que reaccionamos al estrés y cómo manejamos los desafíos emocionales en nuestro día a día.
Con la ayuda de un buen terapeuta y la terapia indicada, lo que hacemos es liberar la energía que está “atrapada” y que muchas veces ni siquiera somos conscientes de que es así, sintiéndonos estresados, pesimistas, recurrente con pensamientos negativos, estancados, angustiados y hasta desorientados. Con una buena terapia vamos a tomar acciones para sentirnos mejor, más relajados y libres en relación a eso que antes nos preocupaba.
Liberar la energía y que vuelva a fluir se traduce en cosas muy concretas y cotidianas, por ejemplo:
– Bajar el “ruido mental”, los diálogos torturantes e improductivos que sentimos que no podemos parar aunque queramos;
– Liberar emociones como tristeza, lágrimas que no nos permitíamos soltar, angustias, preocupaciones;
– Desactivar los mecanismos de defensa y cambiar los patrones de comportamiento que ya no nos sirven;
– Acompañar nuestra voluntad de abandonar hábitos nocivos;
– Relajarnos y soltar el control;
– Hacernos responsables de nuestras acciones;
– Sentir que tenemos el poder de cambiar y resolver nuestros problemas (¡SENTIRLO! No solo “saberlo”. Esto es hacer “carne” aquello que pensamos pero nos cuesta llevar a cabo);
La característica principal de trabajar con la inteligencia innata de nuestras células y seguir su sabiduría (que es lo que llamamos MEMORIA CELULAR), es que siempre vamos a hacer lo que sea seguro y apropiado para la persona, respetando sus tiempos, su capacidad de procesar cambios en ese momento, y siempre va a haber cambios positivos… a veces más sutiles, y otras veces más evidentes.
Mediante unas sesiones de REIKI, se descodifica en qué áreas y situaciones hay estrés, bloqueos energéticos y se los muestra al Consultante, para que empiece a tomar conciencia de ellos.
Los bloqueos pueden estar en cualquier momento de la vida, por lo que muchas veces podríamos ir a momentos precisos del pasado, como la adolescencia, la infancia e inclusive al período de gestación.
No vamos a revivir las experiencias, pero sí veremos cuál es la información clave para comprender los mecanismos, hábitos y creencias subconscientes que hoy mantiene vigentes la persona y que le generan estrés. Esto es lo que llamamos ver las “causas de los bloqueos”.
Dado que la Memoria Celular tiene tanto la información sobre un bloqueo como su potencial para liberarlo, después de encontrar el estrés, el terapeuta ayuda al Consultante a liberarlo a través de la herramienta que el testeo indique, es decir, la más segura y apropiada para la persona en ese momento: Reiki, terapia de sonido, visualización, esencias florales, magnetoterapia, lecturas, cristaloterapia, etc. Esta liberación del estrés reconecta al Consultante con los propios recursos positivos que tenía latentes pero que no podía ver, es decir, los reactiva.
Como en cada sesión se producen desbloqueos energéticos y la energía vuelve a fluir allí donde estaba “trabada”, el Consultante siempre finaliza la sesión habiendo liberado una importante cantidad de estrés, produciéndole una gran relajación. Esto es fundamental, porque el trabajo terapéutico no queda a medias, ni en un plano exclusivamente intelectual, sino que estamos trabajando a nivel subconsciente y energético. Esto quiere decir que la persona podrá tomar plena CONCIENCIA de lo que está ocurriendo y recuperar su poder de SANACIÓN.