ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ ❀ ; ⌠Roomate?。┋ Privado. ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ Sophia fue de las primeras personas en retirarse aquel día del gran comedor. A decir verdad la falta de apetito de la peliroja era de extrañar, puesto que siempre había sido alguien de gran comer. Inclusive ella misma se daba cuenta de ello, pero suponía que se debía a todo el estrés del cambio de escuela. Maldijo en voz alta mientras subía aquellas escaleras para llegar a la torre de Ravenclaw. Que la sala común de su casa estuviera en uno de los puntos más altos de Hgwarts tenía sus pros: excelente vista de todo el castillo, el cielo estrellado, y sus contras; las escaleras, esas largas escaleras. Tras conseguir acertar rápidamente el acertijo, entro a esta y sin prestar demasiada atención a las personas que había en la sala, se dirigió rápidamente a su habitación queriendo descansar. - Sombra- Llamó a su felino al entrar, observando el peludo bulto negro moverse por la habitación hasta ella. Dobló sus rodillas, inclinando su cuerpo para poder cargar al gato. Acarició su lomo y caminó por la solitaria habitación con una sonrisa, la cual pronto se desvaneció cuando notó las cortinas, que cubrían la cama de su compañera de cuarto, y las sabanas, estaban casi completamente rasgadas. -¡Sombra!- Gritó lanzándolo a su propia cama. Lo que faltaba. Sin pensarlo demasiado Sophie comenzó a querer hacer algo con ellas, pero fue en aquel momento cuando escuchó la puerta del cuarto abrirse, topándose con los ojos Elysian. Desde la llegada de Sophie a aquella habitación poco se habían frecuentado, inclusive su presentación había sido por medio de cartas por lo que Sophia desconocía por completo el carácter de la contraría, y en aquel momento le pedía a Merlín que no fuera uno malo. -No es nada ¡Puedo arreglarlo! – Gritó enseguida mientras buscaba su varita en la típica túnica que todos llevaban como parte del uniforme. Apuntó al lugar y se tomó algunos minutos para pensar algún encantamiento pero terminó haciendo una mueca y encogiéndose de hombros al no venir a su mente alguno que pudiera hacerlo. - ¿Quieres que te dé las mías? –Propuso al final señalando sus propias cortinas y sabanas. ———————- Trago saliva al escuchar las frías palabras de la contraría. Con un poco menos de luz seguramente bien podría haberla confundido con un espectro. No solo porque Elysian poseía la piel más pálida y blanca que había visto, sino también porque aquel extraño aura un tanto oscuro que emanaba de ella. – Es… un gato… y un gato tonto además, no puede dormir a fuera.- Comenzó hablando con cautela pero terminó la oración con aquella confianza que tanto le caracterizaba. Por instinto, se abrazó un poco más al animal haciendo que el fenilo se removiera entre sus brazos en busca de ser liberado. - Su nombre es Sombra.- comenzó a explicar tratando de controlarle.- Es un poco inquieto, y gruñón … pero, es muy fácil encariñase con él.- Sonrío de forma amplia, mostrando la mayor parte de sus dientes y entre cerrando sus ojos al hacer dos medias lunas con ellos. Enseguida se inclinó para dejar al gato sobre el suelo y se alejó un poco de las camas, caminando en la dirección de su compañera de cuarto, pero terminando por darle la espalda. – ¡Reparo! – Soltó enseguida tras haber alzado su varita en dirección de las cortinas, entonando aquel encantamiento que podía reparar cualquier cosa rota. Enseguida pudo notar como las cortinas y sabanas volvían a coserse, volviendo a su estado original. – Teniendo una mascota, realmente es muy útil. – Habló refiriéndose al hechizo, dándose vuelta para encontrarse con Elysian a unos cuantos pasos.- Yo soy Sophia, tu compañera de cuarto.- Extendió su brazo hacia ella, tendiendo su mano al presentarse como era debido. ———————- -Gracias, solo he leído unos cuantos libros.- Se sonrío nuevamente, pero esta vez de forma tímida tras escuchar el alago. Pero aquella sonrisa terminó por hacerse una mueca y llevar su mano, que había sido rechazada por la contaría, hasta la manija de la puerta, cerrándola enseguida y tratando de actuar como si aquello no la hubiera herido un poco. Enseguida escucho su pregunta referente a su lugar de origen a lo que contesto con ánimo: - Vengo de Salem, me acabo de cambiar de escuela.- Le contó con suma normalidad, habiendo olvidado a los pocos segundos lo que había sucedido con el apretón de manos, cruzando la habitación y dirigiéndose hacia su propia cama, sentándose frente a la mayor. - ¿y tú? ¿Dónde eres? Tu nombre es muy extraño, realmente no lo había escuchado nunca ¿De dónde es?- Comenzó a atacar con preguntas, mirándola con aquellos ojos, grandes y bien abiertos que Sophie poseía, llenos de curiosidad por saber un poco más sobre la persona que estaría viendo todos los días. De ahora en más prácticamente vivirían juntas y lo mejor sería tratar de llevarse lo mejor que pudiera con ella. Dejó sus zapatos a un lado y sin esperar las respuestas, se puso de pie, comenzando a hurgar entre sus baúl. —————– Escuchaba con atención en el explicar de su compañera de cuarto, asintiendo con su cabeza con cada cosa nueva que agregaba. Sin embargo, al mismo tiempo se mantenía removiendo una pequeña caja rosa que tenía muy guardada dentro de su cofre. Esa pequeña caja rosa era lo que Sophie llamaba “Municiones”, o mejor dicho los dulces que tenía guardados en su habitación. Era casi sorprendente que sus dientes no se hubieran picado con la cantidad de azúcar que consumía. - ¿NewYork? ¡Yo soy de Salem! ¿Alguna vez estudiaste en la escuela mágica de ahí? Yo fui transferida hace poco. Le hablaba de forma enérgica mientras aún mantenía su vista pegada a los dulces. Muchas personas solían sentirse incomodos por esa mala costumbre que tenía de hacer varias cosas mientras hablaba con alguien, pero es que la Cloud no podía mantenerse quieta. Su hiperactividad no le dejaba hacer una sola cosa a la vez. Sin embargo, se detuvo de ello al escuchar lo último que la contraría pronuncio. -¿Enserio?- Preguntó observándola mientras alzaba una de sus cejas a la contraría. Era la primera persona que le decía que no le gustaba el chocolate. - Bueno, quizá no te gusta el de…. Comenzó a leer la etiqueta, dándose cuenta que chocolate con almendras. -Almendras, pero tengo todo tipo de sabores… excepto el amargo, es el que menos me gusta. Pero si a ti te gusta me asegurare de tener la próxima vez.














