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Se observĂł una vez más al espejo, detallando con sus ojos el par de coletas que se habĂa hecho en el cabello. ÂżSon acaso demasiado infantiles? PensĂł por un momento, para luego deshacerlas al instante. - Eish. – SoltĂł irritada, no podĂa encontrar el peinado perfecto. No querĂa llevar el cabello suelto porque no querĂa parecer “desalineada”. Hasta ahora ya habĂa probado con una cola, trenzas, pero nada le convencĂa. De todas formas ÂżPor quĂ© le importaba tanto eso? Solo habĂa quedado de verse con un compañero de clase, no era una cita. Porque claro, ninguno de los dos habĂa mencionado en especifico esa palabra, pero de alguna forma se sentĂa como tal.
Para vacaciones de semana santa, Sophia logrĂł convencer a su madre y al señor Cloud de viajar a AmĂ©rica, claro que habĂan dudado de hacerlo. El tema del papá de Sophie era algo de lo que nunca hablaban, y aunque tampoco hablaron de ello esta vez, era más que obvio que se negaban de ir a Estados Unidos por esa razĂłn. Al final decidieron viajar a Miami. Lugar que, aunque no se encontraba cerca de Salem, se encontraba del otro lado del “charco” y eso era suficiente. Claro que Sophia tenĂa un plan, inclusive ya tenĂa los boletos comprado, irĂa a Salem. TenĂa tantas ganas de ver a su papá que no le importaba tener que escaparse. Pero, sus prioridades cambiaron en el momento en que cruzĂł palabras con Newt Cavanaugh, su compañero de curso y casa, al parecer su familia habĂa elegido el mismo destino para vacacionar que ellos. (Y como para no hacerlo, Miami era fabuloso.)  - Sophie ÂżPor quĂ© hoy no se te ve bien nada? - Se dijo a sĂ misma en el espejo, molesta, decidiendo dejar su cabello suelto con la esperanza de cubriera su rostro lo suficiente. TomĂł sus cosas y saliĂł de la habitaciĂłn del hotel, llevando el boleto de aviĂłn consigo, si su madre lo encontraba, estarĂa arruinada la huida y estarĂa tambiĂ©n en serios problemas. Lo guardĂł en la mochila que llevaba como bolso y, despuĂ©s de despedirse de sus padres, saliĂł al lugar de encuentro con Newt. Quedaron de verse a las 10 de la mañana, para asĂ ir juntos al Miami Seaquarium. Era el parque marino más grande de todo AmĂ©rica, por lo que era normal que siempre estuviera lleno. Sophia nunca habĂa tenido oportunidad de asistir antes, por lo que la idea le habĂa llenado de aĂşn más ilusiĂłn. Ya que habĂa llegado temprano, tomĂł asiento en uno de los sofás del lobby y tomĂł una revista para matar el tiempo. Aunque no podĂa evitar mirar el reloj de vez en cuando, más le valĂa no dejarla plantada.
#TheFeatheredGirl #Privado —ᴀɴɢᴇʟ ғᴀᴄᴇ. #NewtCavanaugh
         ❀ ; ⌠Santa Tell Me。271216 10 a.m
    Sophia habĂa vuelto al castillo antes de lo que habĂa planeado. Su “cena” navideña no habĂa terminado de la mejor manera, y al haber terminado por encapricharse en pleno evento, su madre la habĂa mandado lo antes posible a Hogwarts, evitando de esta forma que pasara el año nuevo con ella. Ni siquiera habĂa podido despedirse de Emily, eso en definitiva era lo que más lamentaba. Quizá su siguiente oportunidad para verla serĂan las vacaciones de verano.
Al llegar lo primero que hizo fue alimentar a su gato, Sombra. El glotĂłn habĂa terminado por completo su comida, que hubiera sido de Ă©l si hubiera llegado por la noche tal y como se suponĂa. Sophie tratĂł de mantener la compostura y olvidarse del tema. Se mantuvo recostada sobre su cama tratando de conseguir calma durante … Âż15 minutos? Pero el ruido en su cabeza terminĂł por hacer que saliera del castillo, necesitaba sacar todo aquello de ella. Fue por eso que en plena mañana saliĂł a los terrenos de Hogwarts.
El suelo estaba cubierto por una gruesa capa de nieve, tenĂa dĂas desde que habĂa comenzado a nevar y cada dĂa parecĂa ser más helado que el anterior. AcomodĂł la bufanda azul de su casa y se dirigiĂł al lago negro. QuerĂa estar lo más apartada del resto de alumnos como fuera posible. No era como si hubiera demasiados ya que se encontraban en la semana que les daba el colegio para las festividades, seguro todos estarĂan con sus familias pasándola genial, pero aun asĂ querĂa asegurarse al dirigirse al lugar más alejado que los podĂan alumnos visitar. CaminĂł por la horilla del lago hasta encontrar un lugar “seguro”, y entonces tomĂł una roca del suelo. Segundos más tarde la habĂa arrojado con fuerza al congelado lago. - EstĂşpida Katherine. - Maldijo a su madre con fuerza mientras observaba como la roca que habĂa lanzado no hacĂa daño alguno al cristal. - EstĂşpidos Puristas. - SoltĂł tras lanzar otra roca con el doble de fuerza, pero nada habĂa sucedido. - EstĂşpida Familia. – Continuo con su rabieta mientras buscaba más rocas que lanzar, pero el resto se encontraban congeladas y no tenĂa la fuerza suficiente para despegarlas del suelo. Cosa que solo terminĂł por enojarla más. - EstĂşpida navidad. - Grito por ultimo antes de comenzar a recoger nieve del suelo y lanzarla en repetidas ocasiones al tronco de un árbol.
Newt
No podĂa creer que finalmente se encontraba otra vez en aquel lugar. No hacĂa ni una semana que se habĂa ido de aquel lugar y ahĂ estaba de vuelta, sin duda odiaba a su madre por hacerlo volver antes de tiempo. Era verdad que habĂa decidido quedarse ahĂ el tiempo que durara pero la idea de no haber tenido más vacaciones despertĂł su deseo por largarse de allĂ, era inĂştil, lo sabĂa, pero no por ello iba a dejar que se quedara en un "CĂłmo lo habrĂa hecho" y fuera un "CĂłmo lo harĂa". Era aĂşn pronto, o al menos eso era lo que el oscurecido cielo de una mañana de invierno decĂa, por esa razĂłn sabĂa que habrĂa silencio y podrĂa investigar la zona externa al castillo, al menos eso le permitirĂa conocer rutas de escape para sus futuras travesuras en las que aĂşn no habĂa pensado detenidamente, además el hecho de que todo estuviera nevado aumento sus ganas de salir, siempre habĂa amado la nieve.
No se preocupĂł mucho por lo que se pondrĂa ya que esto irĂa cubierto por su enorme Parka, un hermoso abrigo con la capucha peluda de color azul oscuro. RecorriĂł los pasillos en silencio ya que Ă©l no solĂa ser muy ruidoso, para hacer trastadas sin que te descubran debes ser sigiloso cual gato. Un gato, eso es lo que deberĂa tener de mascota no aquel conejo mutante al que esperaba no volver a ver. No tardĂł mucho en llegar a la salida que le conducĂa a donde habĂa estado en su primer dĂa allĂ, sin embargo esta vez decidiĂł ir más allá direcciĂłn a lo que parecĂa ser un gran lago. Camino a aquella superficie, ahora helada por el frĂo, sin imaginar que habrĂa allĂ alguien más molesto que Ă©l, es cierto que estaba enfadado pero Ă©l siempre habĂa sido calmado y no como esa rabiosa niña que ahora lo pagaba con un pobre árbol a...ÂżBolazos de nieve? Toma ya, seguro que lo mata al pobre.
—Pero por favor, jajajaja ¿qué te ha hecho ese árbol? Seguro no tiene la culpa de lo que te pasó niña rabiosa.
Mencionó mofándose de su acto más que infantil, iba a divertirse desde bien temprano.
Sophie
FormĂł, con sus manos desnudas, otra bola de nieve. Para aquel momento ya habĂa dejado de sentir sus extremidades superiores, por lo que su lanzamiento se volviĂł más torpe que los anteriores. NotĂł entonces que sus falanges se encontraban de color rojizo, y casi pareciera que al prestar atenciĂłn en ellas, comenzaron a doler.
Sin embargo no aquella atenciĂłn durĂł poco por quĂ© entonces escuchĂł una extraña voz masculina. Por un momento no parecĂa percatarse de que se dirigĂa a ella, pero no tardĂł demasiado tiempo a encontrar al joven dueño de aquellas palabras.
— Metete en tus propios asuntos. — Le soltĂł de mala gana antes de inclinarse a recoger otra bola de nieve del suelo. Se detuvo por un momento mientras se reincorporaba, y entonces cayĂł en cuanto de que era verdad que lo que hacĂa era ridĂcula, pero que más daba, de alguna forma le servĂa para sacar aquella ira.
— Y no me llames niña rabiosa.— DejĂł salir y sin pensarlo, lanzĂł la bola de nieve en direcciĂłn al chico que se habĂa cruzado con ella, habiĂ©ndolo tomado desprevenido por el repentino ataque.
Newt
ObservĂł a la opuesta con curiosidad pero sin quitar la diversiĂłn en su rostro, siempre habĂa sido divertido para Ă©l ver a la gente rabiar, sobre todo porque Ă©l mismo nunca habĂa llegado a ese punto, si habĂa algo que le molestaba simplemente lo ignoraba. Siempre pensĂł que una rabieta no solucionarĂa nada y menos si terminabas hiriĂ©ndote a ti mismo haciĂ©ndolo sin pensar en las consecuencias y por lo que habĂa visto ella no estaba razonando mucho.
Era por la mañana y hacĂa casi tanto frĂo como lo hace por las noches, sus manos comenzaban a quejarse por las bajas temperaturas, no se habĂa puesto los guantes que llevaba en el bolsillo, quizás ese era el momento perfecto para hacer eso, o al menos meter las manos en los bolsillos, quizás con eso bastaba, tampoco tenĂa las manos congeladas. Sin tener en verdad una razĂłn ni darse cuenta de cuando pasĂł dirigiĂł la mirada a las manos de la opuesta, debĂan estar congeladas, solo de verlas notaba eso, eso seguro que no era muy sano. Es cierto que disfrutaba haciendo sufrir a las personas pero psicolĂłgicamente producto de alguna broma muy pesada pero no podrĂa permitir que alguien se dañara fĂsicamente en su presencia: Bueno, al fin y al cabo Ă©l no necesitaba sus guantes.
Iba a acercarse a ella para ofrecerle los guantes cuando sucediĂł algo que Ă©l no esperaba para nada. Una pequeña bola de nieve le dio justo en la mejilla haciĂ©ndole sentir la frĂa nieve en prácticamente todo su rostro. ÂżQuĂ© por quĂ©? Y Ă©l queriendo ayudarla con el frĂo, bueno, ya que importaba, notĂł que no era bien recibido pero tampoco por eso iba a dejarla congelarse los dedos por un berrinche.
—Yo solo digo lo que vĂ, una niña rabiosa con las manos heladas por hacer tonterĂas.
Se acercĂł a ella y sin pedirle permiso tomĂł sus frias manos para colocarle los guantes uno a uno en cada mano correspondiente y la observĂł con una mirada seria, no le habĂa gustado nada aquella bola de nieve en su mejilla que aĂşn le ardĂa.
—Pero antes de hacerlas al menos abrĂgate bien, no creo que la cosa esa por la que estás asĂ valga tus manos. Y por cierto, la prĂłxima vez que me tires una bola de nieve sin razĂłn te tiro al lago.
Tras esas Ăşltimas palabras girĂł sobre sus talones para regresar al castillo, preferĂa no seguir más tiempo fuera, ya habĂa tenido suficiente.
Sophie
No se habĂa percatado del momento en que el extraño se comenzĂł a acercar a ella. Tampoco midiĂł demasiado la fuerza con la que la bola de nieve habĂa salido de su mano, por lo que cuando golpeĂł la mejilla ajena se asustĂł un poco Âżle habĂa hecho daño? ParecĂa que no, realmente esperaba que no. No necesitaba otro problema más.
— Nadie te ha pedido que digas lo obvio porque ... — Espetaba pero se detuvo de hablar en el momento en que sintiĂł como habĂa tomado sus manos. Por un momento se quedo en blanco Âżque estaba haciendo? Sin comprender, buscĂł su mirada en espera de respuestas que obtuvo poco tiempo despuĂ©s, al volver a escuchar la voz ajena. ÂżNo acababa ella de golpearlo? Sophie de habĂa quedado sin palabras, por un momento solo parecĂa haberse perdido mientras memorizaba sus rasgos fáciles. No tenĂa una apariencia que fuera fácil de olvidar, pero por alguna razĂłn se tomĂł tiempo en ello.
Para cuando se dio cuenta, Ă©l se habĂa dado la vuelta y ya se encontraba a varios pasos de ella, marchándose.
— Espera ... tus guantes.— ComenzĂł a hablar en voz alta dirigiĂ©ndose hacia Ă©l. EngreĂdo, fue lo que pensĂł. Era un engreĂdo, y como tal seguro continuarĂa con su camino, ignorándola. — ÂżComo te llamas? ¡Voy a devolverlos! ... Soy Sophie Cloud, los enviarĂ© a ti.
Newt
No esperaba una respuesta inmediata de la contraria, era esperable que se sorprendiera por su acto, ni Ă©l mismo sabĂa muy bien por que lo habĂa hecho. Solo habĂa visto a una niña rabiosa con las manos congeladas y quiso evitar que esta terminara con grietas en los dedos y menos en unas manos tan bonitas como las que ella tenĂa bajo esa baja temperatura y esos restos de nieve en pequeñas gotitas de agua. SIn embargo lo que no esperaba era no recibir respuesta hasta disponerse a irse, ella era la que le habĂa tirado una bola de nieve y bueno... ÂżNo podĂa darle al menos las gracias? Sin duda no era muy agradecida aquella niña rabiosa.
Lo Ăşnico que pudo decirlo fue "Tus guantes", obviamente si se los habĂa puesto era para que los usara no para que los probara un segundo, enserio no comprendĂa a esa chica. Aquello le disgustĂł un poco más, no solo la ausencia de agradecimiento si no su comportamiento. Sin embargo no tardĂł mucho en nuevamente escuchar sus palabras preguntándole por su nombre, ella se llamaba Sophie. No podĂa negar que era un bonito nombre para una chica muy bonita pero eso no le quitaba lo desagradecida.
—Newt, me llamo Newt.
Eso fue lo Ăşltimo que dijo antes de perderse entre los árboles que rodeaban el lago dirigiĂ©ndose al castillo,el tiempo no era muy desagradable pero deseaba adentrarse en la calidez del castillo. Ahora que lo pensaba no habĂa tomado un desayuno en condiciones aĂşn, creo que era momento de hacerlo antes de que de hiciera más tarde, y pensar que tendrĂa que aguantar más tiempo allĂ sin hacer nada en su soledad.
❀ ;⌠Cerrado。
#TheFeatheredGirl #Privado; Newt Cavanaugh #NewtCavanaugh                             ; ⌠Be my Valentine。                    Sophie nunca habĂa sido demasiada buena socializando. Su selecto grupo de amistades siempre estaba conformado por dos o tres personas como máximo, cosa que para nada le incomodaba. Si bien, estaba al tanto de que siempre resultaba ser la oveja negra en todas partes, tambiĂ©n era el tipo de persona que buscaba exprimir lo mejor de lo que tenĂa, ver los beneficios, sacar provecho. Con esa mentalidad estaba feliz de que al menos no tenĂa que gastar demasiado dinero en regalos para cumpleaños o chocolates para el 14 de febrero. San ValentĂn no era un dĂa que festejara demasiado, años anteriores solĂa hacer algĂşn intercambio con sus amigas e inclusive recibir algĂşn presente anĂłnimo, pero de ahĂ en fuera era un dĂa comĂşn. En realidad, hasta hacĂa una semana atrás pensaba que este año serĂa igual que los anteriores.
La Cloud no podĂa dejar de encontrar ventajas a que su hermano mayor se encontrara en la prefectura, ya que gracias a ello descubriĂł que aquel chico, ese que le causaba molestia e interĂ©s a la misma vez, cumplĂa años el 14 de ese mes. ÂżFestejarĂa de alguna forma en especial? Para desilusiĂłn de Sophie no habĂa tenido demasiadas oportunidades de hablar con Ă©l, no entendĂa por quĂ© le era tan difĂcil entablar una conversaciĂłn con Newt. Primero pensĂł en felicitarle de manera “normal”, quizás un presente y listo, pero cuando recordĂł que tenĂa relativamente poco tiempo desde que habĂa llegado quizá le era difĂcil hacer amigos, quizá pasarĂa el dĂa solo … o tal vez tenĂa un montĂłn de amigos y fans que lo tendrĂan ocupado todo el dĂa, despuĂ©s de todo era San ValentĂn. La segunda idea habĂa logrado enojarla sin tener razĂłn aparente. Al final optĂł por intentar algo “casual” por si ya tenĂa planes, pero igualmente tener un plan como reserva por si no. Sophia solĂa intentar pensar en todo.
HabĂa estado mirándola de reojo toda la ultima clase, no habĂa prestado atenciĂłn en lo absoluto. Cuando por fin terminĂł, se dirigiĂł hacia el asiento del contrario lo más rápido que pudo, buscando interceptarlo antes de que se pusiera en pie. DejĂł sobre el pupitre un pequeño sobre para carta, el cual habĂa dejado abierto apropĂłsito para que se observaran los dos boletos que se encontraban en su interior. – Yo… me entere que es tu cumpleaños– MostrĂł una pequeña sonrisa tratando de ocultar el nerviosismo que sentĂa al esperar su reacciĂłn. –Se canjean por varios dulces en Honeydukes.- SeñalĂł con respecto al contenido del sobre. – Me dijeron en la tienda que si vas hoy podrás llevarte el doble de dulces debido a la festividad…supongo que ya habrás ido a Hogsmeade, deberĂas darte una vuelta...si no tienes quien te acompañe yo podrĂa…- ComenzĂł hablando de forma rápida y algo atropellada, bajando la voz al mencionar lo Ăşltimo. De repente se sentĂa como si estuviera confesándose a Ă©l o algo parecido… pero solo estaba intentando ser buena compañera Âżcierto? Quizá era la fecha lo que la ponĂa tan nerviosa, podrĂa prestarse a otra interpretaciĂłn su acto, pero no estaba del todo segura si eso le desagradaba la idea o no.
Newt
La primera y Ăşnica clase del dĂa, Encantamientos, habĂa concluido y con aquello concluĂa su dĂa, no tenĂa nada especial para hacer. HabĂa oĂdo por ahĂ que hoy era el cumpleaños de una alumna de Slytherin, la prefecta de Slytherin. Seguro le hacĂan una fiesta o algo, alomejor lo invitaban a Ă©l, era cierto que no conocĂa a mucha gente y alomejor nadie se daba cuenta de invitarlo pero bueno, de todas formas esas cosas nunca le habĂan importado solo que una buena fiesta nunca viene mal. Ahora que lo pensaba llevaba demasiado tiempo ahĂ como para no haber hecho ninguna travesura aĂşn. Ya llegarĂa su momento sin duda, solo debĂa buscar algo interesante.
Aquellos pensamientos cruzados ralentizaron al joven el cual tardĂł en levantarse de la mesa un poco más de lo normal, al parecer lo suficiente para que alguien le dijera algo. Pudo ver como unas bonitas piernas se acercaban hacia Ă©l ya que justo recogĂa su mochila del suelo para dejar sus cosas ahĂ. Fue entonces cuando elevĂł la mirada y se encontrĂł con un rostro conocido, era aquella niña rabiosa. HabĂa dejado algo encima de su mesa, un sobre, ÂżQuĂ© serĂan esos dos boletos que habĂa dentro? No le dio tiempo ni a comprobarlo cuando la opuesta ya le habĂa respondido. Bonos para dulces, que rico pero... espera ÂżAcababa de decir que hoy era su cumpleaños? No, ÂżQuĂ© dĂa era hoy? ObservĂł a su alrededor, más de una caja roja con bombones o regalos se entregaban entre sĂ los alumnos. Hoy era San ValentĂn y por lo tanto su cumpleaños, sin duda se habĂa olvidado por completo.
La chica habĂa dicho algo más pero no habĂa entendido muy bien nada salvo lo Ăşltimo "...si no tienes quiĂ©n te acompañe yo podrĂa..." La verdad aĂşn estaba confuso, ni Ă©l recordĂł ese dĂa y en cambio la opuesta si lo hizo o al menos alguien se lo recordĂł. Ella le habĂa hecho un lindo regalo, la comida y sobre todo la dulce le gustaba mucho. Le encantarĂa ir con ella, podrĂa pasar ese dĂa con alguien. Sinceramente nunca se habĂa comportado tan agradecido con alguien pero la verdad ella sin duda habĂa conseguido sorprenderlo y gratificarlo.
ă…ˇOh, vaya, gracias Sophie, es un bonito detalle. La verdad habĂa olvidado que hoy era mi cumpleaños y no habĂa pensado en nada, a si que si no tienes otros planes podrĂamos ir a este lugar. AĂşn no he ido a Hogsmeade, la verdad no tuve la oportunidad.
Sin duda ya no serĂa el dĂa monĂłtono que imaginaba, al menos ahora tenĂa algo para hacer y en muy buena compañĂa, nunca se habrĂa imaginado que darĂa ese giro el dĂa, ÂżcĂłmo habĂa sido capaz de olvidar su propio cumpleaños? La verdad para Ă©l lo Ăşnico especial del dĂa era que recibĂa chocolate gratis pero nada más. Hoy tambiĂ©n tendrĂa chocolates pero tambiĂ©n darĂa una vuelta con ella.
Sophie
En los segundos que esperaba su respuesta, pudo notar el rostro confundido del chico, era bastante obvio que no se lo esperaba, menos viniendo de ella. MordiĂł su labio inferior, manĂa que habĂa adquirido desde pequeña y que realizaba sin darse cuenta al sentirse nerviosa.
No pudo evitar soltar el aire, aliviada cuando por fin escuchĂł la respuesta afirmativa, sonriendo a este de forma suave, sin mostrar los dientes al hacerlo.
— Parece que hoy estás de suerte, por ser tu cumpleaños accederĂ© a darte un tour por el pueblo.— MencionĂł bromeando un poco al hablar.— Aunque me parece increĂble que olvidaras tu cumpleaños ... más cuando cae en una festividad tan ... esperada por la mayorĂa. — MencionĂł al Ăşltimo, estando confusa al recordar que lo habĂa mencionado, quedándose en silencio despuĂ©s, al no saber que más decir y esperando no haberlo incomodado con el comentario. — Entonces ... te verĂ© en la entrada principal en ... Âż30 minutos? Tenemos la tarde libre y no planeo andar por ahĂ con el uniforme. —
Ya que pertenecĂan a la misma casa, bien podĂan haber camino juntos hasta los dormitorios, pero la idea de Sophie era adelantarse y asĂ poder poner en práctica su "plan".
SOPHIE:
        #TheFeatheredGirl #Privado #MeangirlsMGC          ❀ ; ⌠Mean Girls。251216; 5 p.m En el mundo muggle las clases sociales se encontraban bien establecidas, sobre todo en las escuelas. Lugares en donde las asignaturas de rico y pobre ya no bastaban. De alguna forma u otra, Sophia siempre habĂa pertenecido al grupo de chicos populares, ya fuera su apariencia fĂsica o su astucia, por supuesto que no serĂa diferente en las escuelas mágicas. DespuĂ©s de todo, eran escuelas. - ÂżCĂłmo fue terminĂ© por aceptar usar esto? – Se preguntĂł sin ocultar el tono de fastidio al observarse en el espejo. El vestuario navideño que usaba estaba conformado con una minifalda y un top que dejaba ver parte de su estĂłmago, todo estarĂa bien si no hiciera alusiĂłn para la Ă©poca que tanto le disgustaba. La Cloud se habĂa rehusado, pero al recibir dos votos a favor y solo uno en contra, Sophia tuvo que hacerlo. Por si fuera poco, debĂa actuar como si el mismo fuera de su completo agrado. TerminĂł de subir el cierre de la bota alta restante y entonces saliĂł de su habitaciĂłn. PodĂa sentir como algunas (muchas) personas dentro del castillo la observan mientras caminaba por los corredores, y no era para menos, el traje de ayudante de Santa sĂ que era llamativo. Aunque tratara de negarlo, le agradaba la idea de ser el centro de atenciĂłn. Se contoneaba de un lado al otro al caminar, moviendo su cadera. Era domingo 25 de diciembre, ningĂşn maestro podrĂa regañarle por vestirse de tal manera. Para cuando llegĂł al punto de encuentro, Zurie y Myranda, ya se entraban en Ă©l. - Ni me lo digan, sĂ© que vengo con retraso. No terminaba por acoplarme, pero lo reconsidere y tienen razĂłn… es tan “fetch”.
ZURIE:
No sabĂa muy bien como sentirse respecto a lo que veĂa en el reflejo en el espejo. ÂżLa ropa estaba cubriendo muy poco? Si. ÂżEstaba resaltando zonas de su cuerpo que tal vez no deberĂa resaltar de esa forma? Por supuesto. ÂżEra demasiado ajustado? Demasiado. Una pequeña parte de ella le decĂa que se tapar a un poco, que con el frĂo que hacĂa ya en esa Ă©poca lo Ăşnico que conseguirĂa era una neumonia, pero habĂa otra parte de ella, mucho más grande, que posaba frente al espejo y, de estar en el mundo muggle, estarĂa sacándose cientos de selfies. Comenzaba a sentirse fuera de su comportamiento habitual...tenĂa que echarle un vistazo al calendario lunar pronto.
Despues de una desastrosa cena familiar y mañana incomoda de regalos dados con mucha prisa, Zurie se sentĂa tranquila de volver al castillo, donde su madre no estaria ahi para juzgarla y criticar cada cosa que hacia, asi que saliĂł de su casa con su traje puesto y camino con paso seguro por los pasillos, con su cabello negro ondeando a cada paso que daba bajo el gorro a juego con su ropa. HabĂa quedado con Sophie y Myranda, las cuales llevarĂan esos mismos trajes de Santa, pero sĂłlo estaba su antigua compañera de Beauxbâtons allĂ en un primer lugar. Pasaron unos pocos minutos antes de que una tercera persona se uniera a ellas.
—No te preocupes, yo he llegado hace sĂłlo un rato. No fue fácil colocarme esto, me queda algo justo en lo que es la delantera. Es soportable. —Le dijo a Sophie mientras se arreglaba su propio cabello, intentando ondular con su dedo Ăndice uno de los mechones de este. —¿DĂłnde deberĂamos ir, Myr?
MYRANDA:
Myranda estaba encantada con la idea, despuĂ©s de todo ser el centro de atenciĂłn era lo que más le gustaba; era como volver a Beauxbatons donde hacĂa cientos de locuras sin que nadie la juzgara y hasta le seguĂan con tal de participar. Y en ese momento, volvĂa a sentirse la abeja reina del lugar. TardĂł en convencerlas, pero la idea era tan buena y quitaba el ambiente aburrido del castillo que fue imposible que las otras dos chicas se negaran.
Se acomodĂł mejor el gorro de navidad y avanzĂł a paso apresurado en su traje de ayudante de santa, tan llamativo y hasta cierto punto, provocador ante cualquier ojo. Le quedaba ajustado y mostraba su abdomen y que decir de sus piernas que eran cubiertas mejor por las botas altas que por la minifalda color rojo. El sonido de los tacones corriendo apresurado llegĂł a su fin cuando llegĂł al punto de encuentro, al que luego llegĂł Zurie y finalmente, Sophia. La joven de cabellos celestes les sonriĂł muy emocionada. —¡Oh, será divertido! HacĂamos esto todo el tiempo en Beauxbatons. —Bueno, eso era más mentira que verdad, pero no iba a permitir que se negaran a Ăşltimo momento. —Al Gran Comedor, Zurie. ¡Duh! —Luego, tomĂł a ambas chicas de las manos y las llevĂł sin más hasta la entrada del Gran Comedor. Las mesas vacĂas eran perfectas. —DĂ©jenmelo a mi chicas, yo les dirĂ© cuando entrar.
        #TheFeatheredGirl #Privado #MGCChristmas          ❀ ; ⌠Christmas Dinner 。251216       Navidad era un tema del que siquiera se habĂa hablado en su familia desde hacĂa años. Sin embargo, esta vez Sophie habĂa sido obligada a festejar dicha fecha. “Será nuestra primera Navidad juntos” habĂa escuchado decir a su madre. Los Cloud habĂan dejado Hogwarts para celebrar, por primera vez, la navidad con los nuevos integrantes de la familia. La idea no habĂa sido del agrado de Sophie, no solo porque sentĂa desprecio hacia la Ă©poca, sino que ese año se llevarĂa a cabo una enorme reuniĂłn familiar por parte de la familia de Frederick. Si bien la relaciĂłn con su ahora hermano, Jerome, habĂa terminado por mejorar para el final del semestre, Sophia aĂşn no terminaba por acepar al padre de los Cloud. TambiĂ©n, la relaciĂłn con su madre solo parecĂa haber empeorado con la distancia. A la Ăşnica persona que Sophie estaba contenta de ver, era a Emily. Como habĂa echado de menos a su “pitufa”. Al llegar, la mestiza se asombrĂł de verdad. ÂżEra eso una casa? Âżuna mansiĂłn? Âżun castillo? Él lugar era enorme. AlisĂł el vestido verde que habĂa seleccionado para la ocasiĂłn, serĂa una cena elegante. TragĂł saliva cuando la puerta se abriĂł. Tras escuchar a Jerome mencionar el peculiar desagrado de su familia a hacĂa los Muggles, sabĂa que no serĂa una noche tranquila. El mayordomo abriĂł la puerta y la familia fue recibida de forma cálida, aunque no pudo evitar notar un deje de hipocresĂa cuando fueron saludadas por parte de sus nuevos tĂos. Era más que obvio que sabĂan que el padre de las hermanas Maddox era un no mag. Sophie tuvo mucho autocontrol cuando los escuchĂł mencionarlo. Frederick terminĂł por ordenar a Jerome, cuando se dio cuenta de la incomodidad, que presentara a sus primos a las nuevas integrantes de la familia Cloud. Sophia tomĂł la mano de su hermana menor, y sin esperar a su hermanastro, caminĂł sin alguna direcciĂłn dentro del lugar, solo querĂa alejarse de la puerta y de cualquiera de esas personas que juzgaban a su padre. Tan solo habĂan pasado unos minutos, pero ya no tenĂa ganas de conocer a nadie mas.
ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ ❀ ; ⌠She's the grinch 。┋ #Cerrado ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ Sophia saliĂł de la sala comĂşn de Ravenclaw, sacando humo por la nariz. Por fin parecĂa haber encontrado algo de “paz”, lejos de toda esa mierda navideña. Pero a los pocos minutos del perfecto silencio, llegaron un par de sus compañeros de casa hablando de lo que harĂan la noche del 24 de diciembre. La Cloud, intentaba con todas sus fuerzas ignorar, pero tras aquellas personan comenzar a cantar un villancico, perdiĂł la poca paciencia que le quedaba. - ¡Cantan horrible! – Fue lo que dijo al cerrar fuertemente el libro que tenĂa entre sus manos, una enciclopedia sobre plantas acuáticas que habĂa sacado de la biblioteca aquella mañana. Tras salir del lugar, comenzĂł a darse cuenta del error que habĂa cometido. Decoraciones navideñas; pinos, estrellas, esferas y listones. ¡Estaba por todas partes! RespirĂł de forma profunda y cerrĂł los ojos, como si con ello pudiera lograr que su “sensibilidad” disminuyera. - Solo es un dĂa cualquiera, solo es un dĂa cualquiera. – Se repetĂa a sĂ misma una y otra vez cuando por fin comenzĂł a avanzar por el pasillo del quinto piso, manteniendo la mirada baja. Quizá podĂa parecer que Sophie solo estaba queriendo llamar la atenciĂłn, pero era verdad que aquella fecha le traĂa muy malos recuerdos, por lo que en algĂşn punto simplemente comenzĂł a sentir, no solo dolor, sino; asco. Y su familia … bueno, al menos su madre y Evelyn, parecĂan compartir el mismo disgusto por la navidad. HabĂan intentado celebrarla juntas un año despuĂ©s del incidente, pero resultĂł ser algo completamente fatal por lo que se habĂan abstenido de ello hasta la fecha. Detuvo su andar en seco, por un momento habĂa olvidado hacĂa donde se estaba dirigiendo. Al levantar la mirada del suelo y observar en todas las direcciones, se percatĂł como un par de elfos domĂ©sticos terminaban de decorar un árbol navideño. Al verdadero padre de Sophie le encantaba decorar el árbol… Los elfos aun utilizando una escalera, no alcanzaban la punta del enorme árbol donde colocarĂan una estrella. TorciĂł la boca intentando no reĂr, eran tan bajitos. Por un momento su mal humor parecĂa haberse ido. ObservĂł cĂłmo uno de los elfos terminaba por hacer uso de sus habilidades mágicas y hacĂa flotar la estrella hasta la punta del árbol. Por un momento se preguntĂł si su padre aĂşn seguirĂa manteniendo aquella estrella dorada que todos los años, desde que Sophia tenĂa memoria, habĂan colocado sobre el árbol. Una lagrima rodĂł por su mejilla.ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ - ¡De verdad odio la navidad! - ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ Fue lo que murmurĂł antes de acercase hasta quedar a realmente poca distancia del pino, logrando ver su reflejo en una de las esferas, para despuĂ©s empujarlo con fuerza y hacerlo caer. Tras escuchar aquel gran estruendo, buscĂł observar nuevamente su rostro en aquella esfera; estaba rota, al igual que ella.
- ÂżPuedes creerlo? Eso fue lo que me dijo, pero entonces yo le dije que … - ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ El dĂa parecĂa un poco más frĂo de lo normal. Aunque no era muy temprano, Sophia saliĂł del castillo abrazándose a si mientras intentaba no temblar. No habĂa calidez alguna en los rayos solares y si pudiera definir con un estado de ánimo al aire ese serĂa; enojado. Realmente parecĂa estarse desquitando. DetenĂa su negra cabellera con las manos, para evitar que esta se enredara. CaminĂł a paso rápido junto a una de sus compañeros de casa que tomarĂan la misma clase que ella, con quien habĂa venido platicando todo el camino al haberse encontrado con Ă©l en la torre de Ravenclaw. ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ - Creo que morirĂ© congelada aquĂ mismo, Christopher. – Se quejĂł encogiendo su cuerpo a la vez exageraba una voz que tartamudeaba. Quizá uno de los defectos que tenĂa Sophie eran sus constantes quejas, era difĂcil tenerla feliz con algo. Hace tan solo un par de dĂas habĂa estado haciendo una escena en el campo de quidditch porque supuestamente estaba por sufrir una insolaciĂłn. Al final fue el sonido que marcaba la hora, proveniente del enorme reloj de la entrada, lo que hizo que apresurara su paso. Eran las once en punto, y si no corrĂan no llegarĂan a la primera clase HerbologĂa. HabĂan sido citados a las afueras de los invernaderos, por lo que cuando llegaron al lugar ya habĂa un buen nĂşmero de estudiantes ahĂ. Sophia se mantuvo cerca de su compañero mientras buscaba con la vista a alguna otra cara conocida entre el alumnado presente. ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ El murmullo proveniente de los estudiantes cesĂł en el momento en que aquel que serĂa su nuevo profesor se dispuso a hablar. A simple vista parecĂa alguien bastante serio. TenĂa ese tipo de aura que imponĂa respeto, aun que estaba segura de que no era mucho mayor de ellos. La más joven de los Cloud, se mantuvo en silencio durante toda la explicaciĂłn, eso hasta que sintiĂł como algo subĂa por una de sus piernas. Un grito saliĂł de su boca y pronto comenzĂł a asustarse. Observo la planta justo en el momento en que el profesor dijo “lazo del diablo”. Bingo. Sophie ya habĂa leĂdo al respecto. Debido a los gritos de sus demás compañeros era casi imposible escuchar las instrucciones, pero gracias a su gran aburrimiento durante las Ăşltimas vacaciones, Sophie sabĂa cĂłmo podĂa contrario. CerrĂł sus ojos, intentando normalizar su respiraciĂłn. Era verdad que se habĂa asustado en primera instancia, era la primera vez que se topaba cara a cara con una de aquellas plantas y por supuesto que le habrĂa costado reconocerla si no fuera por el responsable de la clase lo hubiera dicho. Poco a poco, notĂł la rama alrededor de su cuello se iba aligerando hasta el punto en que dejĂł sentir presiĂłn sobre su cuerpo. Aun pudiendo escuchar alaridos, saliĂł del alcancĂ© del lazo del diablo sin hacer escandalo alguno por su logro. En su lugar se preguntĂł si debĂa ayudar a sus compañeros utilizando su varita. Luego de observar al profesor junto a uno de sus compañeros, y lo que parecĂa ser un gato, optĂł por no entrometerse demasiado en los asuntos ajenos. Sin embargo, comenzĂł a compartir las instrucciones al resto de sus compañeros que aĂşn se encontraban atrapados. - Solo deben guardar la calma, mantĂ©nganse tranquilos y podrán salir. Calma chicos, calma.-
ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ ❀ ; ⌠Left foot。┋ #Privado ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ ㅤㅤㅤㅤ La clase de AstronomĂa era quizá una de las materias que Sophia menos disfrutaba. Sin embargo, por la misma razĂłn era que trataba de esforzarse lo más que podĂa en ella. PreferĂa el tipo de asignaturas donde le mostraran cosas desconocidas para ella, y no era como si el firmamento lo conociera de lado a lado, pero a menos que se tratara de vida alienĂgena; no veĂa nada interesante ni nuevo por descubrir en Ă©l, mucho menos cuando de aprender figuras con estrellas se trataba. La clase habĂa transcurrido de forma normal. En general era una clase bastante calmada y con un numero de personas reducido. Sin embargo, en los Ăşltimos 15 minutos faltantes para que la clase finalizara, el profesor dejĂł una pequeña labor donde el primero en clasificar algunas constelaciones que se mostraban en el cielo nocturno, recibirĂa puntos extra para su casa. Tras escuchar la orden de inicio, Sophia fue la primera de la clase en salir corriendo para tomar uno de los pequeños telescopios que el colegio les prestaba para realizar las practicas diarias. - ¡omo! – Se sorprendiĂł cuando notĂł como una pequeña mano se aferraba a la misma que vez que ella a uno de los aparatos. Sophia hubiera optado por tomar otro si no hubiera sido por que en cuestiĂłn de segundos el resto de la clase ya se habĂa adueñado de los telescopios faltantes. LevantĂł su mirada solo para observar a una joven de baja estatura. Pero lo que llamĂł su atenciĂłn en ella fue su cabello color azulado, aĂşn le resultaban extrañas ese tipo de cosas ÂżserĂa que lo tenĂa de verdad de ese color? - ¡Yo lo tomĂ© primero! – ObjetĂł con voz fuerte al tirar de Ă©l, esperando que la contrarĂa terminara por cederlo. Sophie siempre habĂa sido una persona muy competitiva, le gustaba ganar. Tal vez no a toda costa, pero le gustaba esforzarse. No se quedarĂa sin hacer el intento de sacar los puntos que se habĂan ofrecido, por lo que continuĂł tirando del telescopio hacia sĂ misma.
DejĂł salir un largo suspirĂł mientras, a paso lento, subĂa por las escaleras. Se terminĂł por mover a unos de los lados tras escuchar veloces pisadas y risas dirigirse hacia ella, dejando pasar de esta forma a un par de chicos que parecĂan ir jugando. Lejos de molestarse, aquello solo logrĂł que Sophie se abrumara más de lo que ya se encontraba. Pronto se cumplirĂan dos semanas desde su llegada a Hogwarts, sin embargo aĂşn caminaba sola por los corredores. Sophia pasaba mayor la parte de su tiempo libre en la biblioteca ya que deambular por ella misma no era cosa de su agrado, más cuando se habĂa perdido la Ăşltima vez que lo habĂa hecho. El tamaño de Hogwarts aĂşn tenĂa sorprendida a la bruja, claro que la Academia de Salem tambiĂ©n era grande, pero es que Hogwarts lo era aĂşn más. ContinuĂł subiendo por las escaleras sin detenerse, su mente no dejaba de vagar entre todo aquello que añoraba. Quizá no era el lugar más grande, pero al menos no tenĂa que subir tantas escaleras, pensĂł. Allá tenĂa a sus mejores amigas, Elouis y Catherine, con quienes aĂşn intercambiaba cartas. Pero sobre todo aquello, extrañaba a su padre. Dejar Salem habĂa significado dejar todos los recuerdos que tenĂa con Ă©l, dejarlo todo completamente atrás y eso era algo que Sophia no querĂa permitir. DejĂł de subir escaleras cuando se encontrĂł por fin en el sĂ©ptimo piso, lugar donde yacĂa la entrada a la sala comĂşn de Ravenclaw. La idea era tomar sus pertenencias para despuĂ©s dirigirse a su clase estudios muggles que serĂa en una hora despuĂ©s. Sin embargo, sin darse cuenta, fueron todos aquellos recuerdos los que hicieron aparecer aquella misteriosa puerta que nunca antes habĂa visto. FrunciĂł un poco el ceño al verla, realmente no recordaba que estuviera ahĂ dĂas anteriores. Se encogiĂł de hombros al decidir no prestar demasiada atenciĂłn a ella, seguramente habĂa caminado por ahĂ de forma despistada y era por eso que antes no se habĂa percatado de ella. Pero al dar un paso al querer seguir con su camino, su oĂdo se agudizĂł y alcanzĂł a escuchar de esa manera una tenue melodĂa que parecĂa venir del interior. - ÂżMĂşsica? ÂżOtro musical?- PensĂł en voz alta, pero no parecĂa ser aquello puesto que no habĂa nadie cantando, ni siquiera ella habĂa comenzado a cantar. Pensar que de un musical se trataba fue lo que le hizo abrir la puerta de la sala de menesteres, siempre se divertĂa observando a sus compañeros bailar cada vez que ocurrĂa, asĂ que solo podrĂa alegrarse su mañana con ello Âżverdad? CerrĂł la puerta tras de si sin hacer el menor ruido al entrar. Sus redondos ojos pronto encontraron aquella figura sobre el piano que tocaba. Por un momento Sophie se sintiĂł hipnotizada por la melodĂa, por lo que despuĂ©s de unos segundos de permanecer en silencio, camino sin prestar atenciĂłn en donde pisaba, lo que por supuesto terminĂł por provocar que tropezará. CayĂł sobre las palmas de sus manos, soltando un pequeño grito, pero lo suficientemente audible para llamar la atenciĂłn del mĂşsico. -Lo siento.- Se disculpĂł aĂşn en el suelo, alzando su rostro y sonriendo a este de forma avergonzada.- Por favor… siga tocando.- Le alentĂł sintiĂ©ndose culpable por interrumpir pero además queriendo escuchar más de aquello que tocaba. Tras unos segundos decidiĂł acomodarse, sentándose con las piernas cruzadas en el mismo lugar donde habĂa caĂdo.
ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ❀ ; ⌠Suicide’s map #cerrado ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ ㅤㅤㅤㅤㅤㅤSoltĂł un enorme suspiro al salir de la Sala ComĂşn. Una sonrisa se dibujĂł en su rostro, habĂa conseguido evadir completamente a los prefectos de Ravenclaw. Claro que eso no se trataba de una labor difĂcil ya que solo habĂa que cuidarse de EllyanĂ©. Ella acababa de ser promovida por lo que aĂşn mantenĂa aquel espĂritu de querer mantener el orden en la casa, o al menos eso querĂa creer Shopie; situaciĂłn completamente contraria a la de Basile, que como prefecto; era muy buen jugador de quidditch. La luz de su varita se apagĂł al comenzar a caminar por los pasillos, no querĂa que nadie se llegará a dar cuenta de su escapada nocturna. AcomodĂł la capucha negra que llevaba de tal forma que esta cubriera sus ojos para despuĂ©s afirmar la pequeña bolsa marrĂłn que llevaba colgada del hombro. Su andar en Hogwarts consistĂa en evitar despertar a los cuadros y esconderse si es que llegaba a escuchar algo. En realidad, todo era bastante tranquilo, y estaba segura de que no tendrĂa que por quĂ© preocuparse por Filch; durante la cena se habĂan asegurado de verter un somnĂfero potente en su bebida. De cualquier forma, Sophie habĂa sacado un par de hechizos desmemorizantes por si eran pilladas. Con suavidad se bajĂł hasta llegar al primer pisĂł por la escalera principal, sentándose en uno de los primeros escalones en espera de su acompañante. SĂ bien Hogwarts era un lugar lleno de vida por el dĂa, durante la noche era todo lo contrario. Sin embargo, agallas era aquello que le sobraba a Sophia. No tenĂa miedo a otra cosa más a que ser descubierta, sabĂa que el verdadero peligro comenzarĂa en el momento en que pusieran un pie dentro del bosque. Él bosque prohibido era algo que habĂa obsesionado a la más joven de los Cloud durante las Ăşltimas semanas. SabĂa que se encontraba completamente prohibido para los estudiantes y tambiĂ©n habĂa leĂdo sobre las criaturas que en Ă©l se encontraban, pero su hambre de saber iba masa allá de eso. ÂżCĂłmo era? ÂżHabĂa rĂos? ÂżLas criaturas estaban distribuidas de quĂ© forma? ÂżCĂłmo era el funcionamiento de la cadena alimenticia dentro Ă©l siendo que en su mayorĂa eran depredadores? Muchas preguntas inundaban su mente cuando a este lugar se referĂa. DespuĂ©s de meditarlo y prepararse para ello, habĂan decidido a aclararlas. TerminĂł por apoyar su cabeza sobre las manos en espera de la Ăşnica persona que quizá hubiera aceptado ir con ella en todo Hogwarts; Zurie. Se habĂan conocido un dĂa cualquiera en la biblioteca donde platicaron un par de cosas sobre los Trolls. A pesar de pertenecer a diferentes casas se llevaron bastante bien y al poco tiempo Zurie pudo notar el especial interĂ©s de Sophia en las criaturas que posiblemente habitaran el bosque cercano a Hogwarts y asĂ fue como terminĂł envuelta en sus planes de investigaciĂłn. InvestigaciĂłn por la que habĂan decidido reunirse a las 4:00 a.m en la escalera principal junto a salida del colegio.
Zurie:
En cualquier otra situaciĂłn, Zurie no se habrĂa pensado en hacer lo que estaba apunto de hacer. Nunca fue una persona buscando emociones fuertes pero su llegada a Hogwarts era un poco como un cambio, ÂżdebĂa de seguir siendo cuidadosa con absolutamente todo lo que hacia? No, mientras no la descubrieran. No habĂa dormido esa noche pues sabĂa que si lo hacĂa pasarĂa de largo la hora, asĂ que solo durmiĂł por la tarde y asĂ estar despejada. Espero con paciencia el momento de salir de su cama, ya vestida, y escabullirse. Estaba metida en una pelĂcula de espĂas muggles, pues iba completamente vestida de negro, solo le faltaba el pasamontañas pero decidiĂł que eso no iba con el estilo y solo le desordenaba el pelo.
Con una pequeña mochila en su espalda con algunos hechizos apuntados y alguna que otra cosa que puede que no sirvieran de nada, camino con cuidado de no despertar a nadie. En algĂşn momento de su travesĂa tuvo que tirarse al suelo por miedo a que, el retrato que parecĂa vigilante, no la viera. MentirĂa si no admitiera que se lo estaba pasando bien. Una simple salida nocturna del colegio se estaba convirtiendo en algo emocionante para la mitad veela. Vio a su compañera de expediciĂłn esperándola a la hora acordada en el lugar. Desde la otra punta de las escaleras, un poco mas arriba, podĂa ver como un fantasma de a saber que casa, bajaba hacia ellas. Seguramente no las podĂa ver pero si se seguĂa acercando lo iba hacer, por lo que Zurie corriĂł escaleras abajo y tomo del brazo a Sophie, llevándosela consigo fuera del castillo.
—Ha faltado poco... —Murmuro con la respiraciĂłn entrecortada despuĂ©s de detenerse a descansar una vez ya estaban dentro del bosque prohibido. HabĂan corrido y corrido sin mirar atrás por miedo a que las pillara, aunque por suerte eso no habĂa sido asĂ. —¡Genial! Ya estamos aquĂ...este lugar da escalofrĂos. —ComentĂł comenzando a reir, Âżde pánico? Âżo por la emociĂłn? Sea lo que sea, Zurie comenzĂł a caminar para adentrarse mas en la frondosidad de este, con la varita en mano para poder iluminar el camino. —Sophie, Âżpor donde empezamos? Âżo que quieres buscar primero? ÂżCrees que hayan hombres lobo por aquĂ?
❀ ; ⌠#MGCMusicPlay。┋ Free (Ravenclaw) ㅤㅤ ❀ ; HSM: Todos juntos : https://www.youtube.com/watch?v=uupwWJn0iFI ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ ㅤㅤ ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ El dĂa habĂa comenzado de la mejor manera, y habĂa ido bien hasta que recibiĂł aquella carta proveniente del señor Cloud, donde le informaba que Jerome, su hermano, la estarĂa esperando en el campo de quidditch despuĂ©s del entrenamiento del equipo de Ravenclaw. Por supuesto que Sophia habĂa planeado ignorar aquello hasta que, como si madre supiera lo que pensaba, le mandĂł una carta amenazadora sobre el por quĂ© debĂa pasar tiempo de calidad con su nuevo hermano mayor. Sophia habĂa llegado unos minutos antes de que se terminará el entrenamiento, por lo que alcanzĂł a ver algunos rostros conocidos de los dormitorios. Pronto se acercĂł hasta donde se encontraba Jerome, y despuĂ©s de algunas palabras “cordiales” aquel comenzĂł a explicarle un poco acerca del juego. - Entonces, si capturando la snitch dorada se gana automáticamente el juego… ÂżPor quĂ© no todos simplemente la persiguen? – PreguntĂł en voz alta, interrumpiendo por completo la explicaciĂłn del mayor hacia ella. Sophie conocĂa de la existencia del quidditch desde hacĂa tres años, sin embargo debido a que el deporte no tenĂa la suficiente difusiĂłn en Salem (Seguramente porque era una escuela de mujeres) nunca se habĂa interesado en Ă©l, menos ahora que su hermanastro le repetĂa de forma mal humorada las reglas. – De verdad no entiendo que le ven de divertido, solo es bolar en la escoba.- SoltĂł sin pensar cruzándose brazos, ganándose un par de malas miradas de las personas que estaban alrededor suyo y que la habĂan escuchado decir aquello Ăşltimo. SĂ que habĂa sido mala idea hacer ese comentario en el campo de quidditch. - – No pienses que lo digo porque sea mala en los deportes, solo digo la verdad. – Se defendiĂł enseguida dejando caer la escoba que hasta el momento habĂa estado sosteniendo. – ÂżPor quĂ© papá te pidiĂł que me enseñarás? Si quiere que pasĂ©monos tiempo juntos, mejor deberĂa yo enseñarte a jugar futbol soccer. – La pelirroja se moviĂł hasta inclinarse junto a la pequeña caja donde se encontraban los balones utilizados para jugar al quidditch, tomando entre sus manos la Quaffle. – Este servirá. – Se apresurĂł a decir al sentir la piel suave de la pelota, dejándola caer sobre el empalme de su pie y golpeándola un par de veces hacĂa arriba con Ă©l. – yeah… futbol… ajá- se escuchĂł cantar cantar asĂ misma sin pensar en hacerlo. HabĂa escuchado sobre aquello que estaba a punto de pasar Âżun hechizo? Lo que faltaba. – Yeah.-RepitiĂł aun golpeteando el balĂłn con sus pies, mostrando sumo control sobre este, una habilidad que no sabĂa que tenĂa tan desarrollada. En realidad solo habĂa jugado soccer en los recesos en su escuela elemental, antes de saberse bruja. Un momento despuĂ©s pudo escuchar como algunas personas decĂan al mismo tiempo “futbol” y tras aquello volviĂł a decir – Ajá.- en voz alta. “¿Eso que oigo es mĂşsica?” se preguntĂł al darse cuenta de la mĂşsica de fondo que habĂa comenzado a sonar. En ese momento dejo caer el balĂłn al suelo, para comenzar a repetir “futbol, futbol, futbol, futbol” mientras golpeaba con velocidad la planta de sus pies contra el cĂ©sped de la cancha en que se encontraba. – Futbol, futbol, siempre futbol.- CantĂł comenzando a realizar una coreografĂa de la que no estaba muy segura de por quĂ© sabia.- A mĂ no me gusta cantar ni bailar. – CantĂł tratando de comunizarse para defenderse por lo que estaba haciendo en ese preciso momento, en definitiva no le gustaba cantar ni bailar en frente de todos.- Solo quiero jugar futbol.- ComenzĂł a moverse de un lado a otro mientras seguĂa repitiendo “Futbol, futbol, siempre futbol” escuchando otras voces que le acompañaban. – A mĂ no me gusta cantar ni bailar… solo quiero jugar futbol.- link: https://www.facebook.com/groups/1155166057844272/permalink/1399667746727434/
ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ ❀ ; ⌠Roomate?。┋ Privado. ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ Sophia fue de las primeras personas en retirarse aquel dĂa del gran comedor. A decir verdad la falta de apetito de la peliroja era de extrañar, puesto que siempre habĂa sido alguien de gran comer. Inclusive ella misma se daba cuenta de ello, pero suponĂa que se debĂa a todo el estrĂ©s del cambio de escuela. Maldijo en voz alta mientras subĂa aquellas escaleras para llegar a la torre de Ravenclaw. Que la sala comĂşn de su casa estuviera en uno de los puntos más altos de Hgwarts tenĂa sus pros: excelente vista de todo el castillo, el cielo estrellado, y sus contras; las escaleras, esas largas escaleras. Tras conseguir acertar rápidamente el acertijo, entro a esta y sin prestar demasiada atenciĂłn a las personas que habĂa en la sala, se dirigiĂł rápidamente a su habitaciĂłn queriendo descansar. - Sombra- LlamĂł a su felino al entrar, observando el peludo bulto negro moverse por la habitaciĂłn hasta ella. DoblĂł sus rodillas, inclinando su cuerpo para poder cargar al gato. AcariciĂł su lomo y caminĂł por la solitaria habitaciĂłn con una sonrisa, la cual pronto se desvaneciĂł cuando notĂł las cortinas, que cubrĂan la cama de su compañera de cuarto, y las sabanas, estaban casi completamente rasgadas. -¡Sombra!- GritĂł lanzándolo a su propia cama. Lo que faltaba. Sin pensarlo demasiado Sophie comenzĂł a querer hacer algo con ellas, pero fue en aquel momento cuando escuchĂł la puerta del cuarto abrirse, topándose con los ojos Elysian. Desde la llegada de Sophie a aquella habitaciĂłn poco se habĂan frecuentado, inclusive su presentaciĂłn habĂa sido por medio de cartas por lo que Sophia desconocĂa por completo el carácter de la contrarĂa, y en aquel momento le pedĂa a MerlĂn que no fuera uno malo. -No es nada ¡Puedo arreglarlo! – GritĂł enseguida mientras buscaba su varita en la tĂpica tĂşnica que todos llevaban como parte del uniforme. ApuntĂł al lugar y se tomĂł algunos minutos para pensar algĂşn encantamiento pero terminĂł haciendo una mueca y encogiĂ©ndose de hombros al no venir a su mente alguno que pudiera hacerlo. - ÂżQuieres que te dĂ© las mĂas? –Propuso al final señalando sus propias cortinas y sabanas. ———————- Trago saliva al escuchar las frĂas palabras de la contrarĂa. Con un poco menos de luz seguramente bien podrĂa haberla confundido con un espectro. No solo porque Elysian poseĂa la piel más pálida y blanca que habĂa visto, sino tambiĂ©n porque aquel extraño aura un tanto oscuro que emanaba de ella. – Es… un gato… y un gato tonto además, no puede dormir a fuera.- ComenzĂł hablando con cautela pero terminĂł la oraciĂłn con aquella confianza que tanto le caracterizaba. Por instinto, se abrazĂł un poco más al animal haciendo que el fenilo se removiera entre sus brazos en busca de ser liberado. - Su nombre es Sombra.- comenzĂł a explicar tratando de controlarle.- Es un poco inquieto, y gruñón … pero, es muy fácil encariñase con Ă©l.- SonrĂo de forma amplia, mostrando la mayor parte de sus dientes y entre cerrando sus ojos al hacer dos medias lunas con ellos. Enseguida se inclinĂł para dejar al gato sobre el suelo y se alejĂł un poco de las camas, caminando en la direcciĂłn de su compañera de cuarto, pero terminando por darle la espalda. – ¡Reparo! – SoltĂł enseguida tras haber alzado su varita en direcciĂłn de las cortinas, entonando aquel encantamiento que podĂa reparar cualquier cosa rota. Enseguida pudo notar como las cortinas y sabanas volvĂan a coserse, volviendo a su estado original. – Teniendo una mascota, realmente es muy Ăştil. – HablĂł refiriĂ©ndose al hechizo, dándose vuelta para encontrarse con Elysian a unos cuantos pasos.- Yo soy Sophia, tu compañera de cuarto.- ExtendiĂł su brazo hacia ella, tendiendo su mano al presentarse como era debido. ———————- -Gracias, solo he leĂdo unos cuantos libros.- Se sonrĂo nuevamente, pero esta vez de forma tĂmida tras escuchar el alago. Pero aquella sonrisa terminĂł por hacerse una mueca y llevar su mano, que habĂa sido rechazada por la contarĂa, hasta la manija de la puerta, cerrándola enseguida y tratando de actuar como si aquello no la hubiera herido un poco. Enseguida escucho su pregunta referente a su lugar de origen a lo que contesto con ánimo: - Vengo de Salem, me acabo de cambiar de escuela.- Le contĂł con suma normalidad, habiendo olvidado a los pocos segundos lo que habĂa sucedido con el apretĂłn de manos, cruzando la habitaciĂłn y dirigiĂ©ndose hacia su propia cama, sentándose frente a la mayor. - Âży tĂş? ÂżDĂłnde eres? Tu nombre es muy extraño, realmente no lo habĂa escuchado nunca ÂżDe dĂłnde es?- ComenzĂł a atacar con preguntas, mirándola con aquellos ojos, grandes y bien abiertos que Sophie poseĂa, llenos de curiosidad por saber un poco más sobre la persona que estarĂa viendo todos los dĂas. De ahora en más prácticamente vivirĂan juntas y lo mejor serĂa tratar de llevarse lo mejor que pudiera con ella. DejĂł sus zapatos a un lado y sin esperar las respuestas, se puso de pie, comenzando a hurgar entre sus baĂşl. —————– Escuchaba con atenciĂłn en el explicar de su compañera de cuarto, asintiendo con su cabeza con cada cosa nueva que agregaba. Sin embargo, al mismo tiempo se mantenĂa removiendo una pequeña caja rosa que tenĂa muy guardada dentro de su cofre. Esa pequeña caja rosa era lo que Sophie llamaba “Municiones”, o mejor dicho los dulces que tenĂa guardados en su habitaciĂłn. Era casi sorprendente que sus dientes no se hubieran picado con la cantidad de azĂşcar que consumĂa. - ÂżNewYork? ¡Yo soy de Salem! ÂżAlguna vez estudiaste en la escuela mágica de ahĂ? Yo fui transferida hace poco. Le hablaba de forma enĂ©rgica mientras aĂşn mantenĂa su vista pegada a los dulces. Muchas personas solĂan sentirse incomodos por esa mala costumbre que tenĂa de hacer varias cosas mientras hablaba con alguien, pero es que la Cloud no podĂa mantenerse quieta. Su hiperactividad no le dejaba hacer una sola cosa a la vez. Sin embargo, se detuvo de ello al escuchar lo Ăşltimo que la contrarĂa pronuncio. -ÂżEnserio?- PreguntĂł observándola mientras alzaba una de sus cejas a la contrarĂa. Era la primera persona que le decĂa que no le gustaba el chocolate. - Bueno, quizá no te gusta el de…. ComenzĂł a leer la etiqueta, dándose cuenta que chocolate con almendras. -Almendras, pero tengo todo tipo de sabores… excepto el amargo, es el que menos me gusta. Pero si a ti te gusta me asegurare de tener la prĂłxima vez.
ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ ❀ ; ⌠Happy Birthday。┋ Privadoㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤComenzĂł a escuchar pasos dirigirse hacia el aula de clases que habĂa seleccionado, debĂa ser ella. Con rapidez encantĂł las velas del pastel que habĂa preparado hacĂa unas horas tras sobornar a los duendes para dejarla utilizar la cocina. ApagĂł las luces y se escondiĂł tras una de las mesas que habĂa en la clase de estudios Muggles. Era 14 de Noviembre, cumpleaños de Zurie, una de sus nuevas amigas. En realidad se reprochaba a si misma por haberlo recordado durante el dĂa y tener que haber hecho todo a prisa en Ăşltima instancia. Esperaba que Zurie pudiera perdonarla por ser, seguramente, la Ăşltima persona en felicitarla. Por alguna razĂłn se puso nerviosa mientras esperaba a que por fin la tejona llegará. Estaba completamente segura de que se trataba de ella porque ÂżQuiĂ©n anidarĂa al salĂłn de estudios muggle sin haber horas de clase? Quizá era el aula más aburrida de Hogwarts ya que solo contenĂa artĂculos no mágicos. Contuvo el aire al escucharla abrir la puerta. 5, 4, 3, 2,… Entonces las velas se encendieron y la dejaron ver la tarta de cumpleaños que yacĂa sobre una mesa acomodada justo al frente de la pizarra llena de garabatos, con un “Feliz cumpleaños” escrito en ella. Se mantuvo unos minutos escondida, espiando su reacciĂłn. Al menos debĂa parecer que haber olvidado su fecha de cumpleaños habĂa sido “apropĂłsito” y esforzarse un poco mas en la sorpresa, mejor tarde que nunca. ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ -Nacido en el invierno, hermoso, limpio como la nieve, tĂş me perteneces. Nacido en el invierno, mi amor claro como la nieve tĂş me perteneces. Sin importar si es primavera, verano, otoño o invierno simple claro y puro. -ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ ComenzĂł a cantar aquella canciĂłn, la cual su madre le cantaba en los cumpleaños, desde su escondite mientras poco a poco asomada su cabeza, recargándola en sus manos y contoneando con las palmas su rostro, tratando de parecer “adorable” , riendo justo despuĂ©s que se encontrasen por fin los ojos ajenos con los propios, pero sin dejar de cantar en algĂşn momento. -Pero la primavera, el verano, el otoño y el invierno, Siempre claros y limpios son Nacido en el invierno hermoso, Feliz cumpleaños a ti. - https://www.youtube.com/watch?v=CdubNGpfKXo https://s-media-cache-ak0.pinimg.com/…/b27e375f36688e478143…
Zurie:
DespuĂ©s de que la nota de Sophie llegara a sus manos, Zurie no dudo en salir de su habitaciĂłn con prisa. Intentaba no pensar en que podrida llevarla a enviar una nota de urgencia…¿y si le habĂa pasado algo malo? No, no tenĂa que ponerse a pensar demasiado o su lado mas dramático saldrĂa a flote y en ese dĂa ya serĂa lo ultimo que le faltara. El problema estaba en que no conocĂa muy bien donde estaba el aula por lo que demorĂł mas de lo que ella misma querĂa por tener que preguntar a los demás, entre los que estaban otros chicos de otras casas, fantasmas y retratos. DebĂa de reconocer que el fantasma de Gryffindor le daba algo de grima, pero no lo dijo en voz alta, de todas formas habĂa sido amable con ella. —¿Sophie?— PreguntĂł tocando la puerta del aula para despuĂ©s abrirla con cuidado tal vez con demasiada lentitud. Se quedĂł unos segundos mirando el interior del lugar, algo desconcertada pues lo que esperaba encontrar allĂ era su amiga y no un lugar vaciĂł. TardĂł muy poco en darse cuenta que lo que brillaba eran las velas de un pastel. Se acercĂł al postre solitario, preguntándose en donde se encontrarĂa su amiga aunque el leer lo escrito en la pizarra solo la hizo soltar una carcajada. Iba a pedirle que saliera de su escondite si es que estaba escondida y no solo le habia dejado el detalle ahĂ, pero no hizo falta, ella misma salio cantando una suave melodĂa. Si bien ella no sabĂa como reaccionar a la canciĂłn de cumpleaños, aquello solo la hizo querer ocultar su rostro dentro de su tĂşnica. NegĂł con la cabeza mientras se lanzaba a abrazarla con fuerza, casi quedando colgada de ella por la diferencia de altura.