Recuérdame
II
Muchas cosas nos unieron, pero tú y yo
somos gente difícil de acompañar, aun entre
nosotros mismos. Somos, más bien, solitarios,
y por ellos en ocasiones sentimos una
lejanía que en realidad no existe.
No quisiera que nos perdiéramos el uno al otro
simplemente por la mala costumbre
de quedarnos mirando hacia otro lado.
También siento esto: que debemos luchar juntos
por todo lo que nos es querido.
He de pedirte, con el tiempo en la mano,
que de la misma manera que te recuerdo
cuando nos alejamos, me recuerdes. Con ternura:
solamente si nos encontramos a salvo
el uno en el otro, estaremos a salvo.
Piensa en mí con amor, recuérdame amorosamente,
que sea el amor quien dirija tus pensamientos
hacia mí, como conduce los míos a tu lado.
Y así nos libraremos de la muerte,
aunque haya de venir. Y aunque no exista.
Miguel Guardia















