Si aún seguís teniendo dudas entre ver o no a Chincheto y Tonacho, mirad este vídeo.
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Si aún seguís teniendo dudas entre ver o no a Chincheto y Tonacho, mirad este vídeo.
Para los que aún no entiendan porqué me gustan tanto estos tres señores juntos.
Presiosidá.
Tonacheto - 'Familia'
Narra Tonacho
Abrí los ojos lentamente y bostecé, levantándome.
Miré a mi lado con una leve sonrisa, aún dormía.
Fui al baño y comencé a cepillarme los dientes, tenía los ojos cerrados. Aún medio dormido, sentí unas manos en mi cintura y un aliento en mi cuello, mientras me susurraba un 'buenos días...' y después me dejaba un beso en el cuello.
Sonreí y abrí los ojos, escupiendo la pasta de dientes. Me limpié la boca con la mano y me giré hacia él, para dejar un pequeño beso sobre sus labios.
-Buenos días, Chinche. -susurré sonriendo mientras apoyaba mi espalda en la encimera del baño.
Él rodeó la parte de abajo de mi cintura con sus brazos y me volvió a besar, haciendo que yo riera levemente y me sentase sobre la encimera del baño.
Abrió la boca y yo metí la lengua, sonriendo mientras me abrazaba a su cuello.
Nos separamos lentamente y junté mi frente con la suya, sonriendo.
Y es que hoy, hacía cuatro meses desde que vivíamos juntos.
Le miré a los ojos y le volví a besar, para después separarle e ir hacia la habitación.
Me quité la camiseta y cogí una limpia, poniéndomela. Cuando me quité los pantalones e iba a ponerme los vaqueros, sentí como el capullo de Chincheto me daba una palmada en el culo, haciendo un ruido extraño con la boca.
-¡Cojona, Miguel! -me giré mirándole, intentando no reírme.
-Eres tú el que va provocando yendo en bóxer por ahí. -rió él, quitándose la camiseta.
Sonreí y me puse los vaqueros, agachando la cabeza.
-Es que eres tonto... -susurré, abrochándomelos.
-Pero me amas. -canturreó con una sonrisa, mientras se vestía también.
Reí un poco y salí de la habitación, yendo hacia la cocina. Cogí dos boles, la caja de cereales y un bote de leche.
Los preparé y después los puse en la mesa, asomándome a las escaleras.
Escuché unas risas chillonas y a Chincheto gruñendo, me imaginé que estaba con sus hijas.
Suspiré con una sonrisa, siempre igual.
Él era incapaz de despertarlas porque se ponían a jugar.
La última vez acabó la almohada de la pequeña volando por la ventana.
Y no me extrañaría que cualquier día una de las niñas acabara igual.
Suspiré y subí las escaleras, y cuando me encaminaba hacia la habitación pasó la mayor corriendo a mi lado y se escondió detrás de mí, abrazada a mi pierna.
La miré extrañado y después oí un gruñido, para seguidamente observar cómo Miguel Ángel jugaba con la pequeña sobre sus hombros, haciendo como que era un monstruo.
Lo mejor es que no sabía que yo estaba ahí.
Sonreí y me crucé de brazos, mirándole.
-¿Miguel? -intenté aguantar la risa, sin éxito.
Me miró y rió, dejando a la niña en el suelo.
-No ha sido culpa mía.
-¡Pero si te la has subido a la chepa! -reí, cogiendo a la mayor en brazos.- Venga, ya os he preparado el desayuno.
Bajamos los cuatro y nos sentamos en la mesa, ellas desayunaban alegremente mientras Chinche y yo las observábamos.
Eran tan monas las dos, tan buenas, tan... inocentes.
Ojalá siempre fueran así.
Sentí cómo Miguel me agarró la mano bajo la mesa y sonreí, girando la cabeza hacia él. Me miró y sonrió también, poniendo una mano en mi barbilla con suavidad y besándome de la misma forma.
Sonreí de nuevo apretando su mano y me separé cuando oí las risas de las niñas, que nos miraban felices.
Me alegraba el hecho de que aceptaran que ahora su papá estaba con otro hombre, y que ya no sentía lo mismo por su mujer.
Igualmente, antes de que lo supieran, como las había visto varias veces ya me tenían cariño, y me llamaban 'el Tío Tonacho'.
Reí un poco al pensar que había pasado de ser el tío Tonacho a 'papá'.
Me senté bien y comenzamos los cuatro a charlar, y entre risas e historias llegó la hora de que fuesen al colegio.
Las vestimos y las acompañamos, no estaba muy lejos así que siempre caminábamos hasta allí.
Era la rutina de siempre: llegábamos él y yo cogidos de la mano, algunos padres nos miraban mal, pero a nosotros no nos importaba. Sonaba la campana, así que entraban y volvíamos a casa tomando un paseo, aún agarrándonos la mano.
Esto fue lo que siempre soñé, formar una familia junto a la persona que amo.
Es que... es que no podía ser más perfecto.
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Un último one-shot antes de irme a dormir :'3
Buenas noches c:
'Willy vivía en el ano blanqueado de Tonacho' y otras frases que nunca pensé que diría.