En 2016, Deadpool llegaba a los cines para hacer lo que lleva haciendo décadas en los cómics: repartir golpes y humor negro.
La cinta, que contaba con un humilde presupuesto de 58 millones de dólares y con una calificación "R", destrozó todo tipo de expectativas al conseguir una recaudación mundial de 780 millones de dólares, además del beneplácito de fans ,y no tan fans, del personaje.
Con lo que una secuela de las aventuras del mercenario sin boca, Wade Wilson, se convirtió en algo obligatorio.
Y... ¡aquí estamos!... Dos años despúes de su debut, y con un presupuesto de 110 millones, Ryan Reynolds ha vuelvo a enfundarse esas mallas rojas tan sexys, para dar vida a Deadpool pero en esta ocasión, a mi humilde entender, no ha dado de pleno en la diana.
TROPEZAR POR HACER LO MISMO
Si la primera entrega sorprendió por su desarrollo (una historia de orígenes mezclando pasado y presente, con historia de amor incluída), humor mordaz sin tapujos, referencias cinematográficas bestiales y sets de acción brillantes (los únicos dos que existían en la primera parte resultaron ser prodigiosos), en ésta han querido amarrar tanto para no caer, que repiten estructuras,detalles y chistes, con lo que el factor sorpresa se resiente demasiado.
Así ocurre en toda la cinta. Es como si el mejor chef del planeta, seleccionara los mejores ingredientes de la Tierra, se encerrara en la mejor cocina del mundo para preparar...pues... una sencilla tortilla francesa. Que sí, que está rica y todo eso, pero es que con esa base, debería de haber creado algo superior.
Aquí, en Deadpool 2, tenemos una base sólida cimentada en la primera parte (bar de mercenarios, la casa de la ciega Al, casa de Wade Wilson, buenos personajes secundarios, ...) a la que le sumaremos dos fichajazos: Domino y Cable.
Cable (Josh Brolin) es un soldado del futuro con la capacidad de viajar en el tiempo. Armado con un fusil con mil trucos, regresa para cumplir una peligrosa misión.
Y, sencillamente, merece una película para él solo. Es un personaje del que vislumbramos tantas cosas, tantos detalles y matices, que lo único que quieres es verlo en acción, insultando a Deadpool mientras arrasa con hordas de enemigos de la forma más salvaje.
Domino (Zazie Beetz), simplemente, tiene suerte. Ése es su super poder. Y para ella son las mejores y más espectaculares escenas de acción. Sus interacciones con el resto del equipo, sus caras de sorpresa y sus diálogos, son geniales, y al igual que ocurre con Cable, quieres verla más en pantalla.
Pero en esta ocasión, los espectadores nos quedamos con las ganas de que nos hagan casito.
En una cinta en la que tienes a tres personajes tan increíbles como son Deadpool, Cable y Domino, es una lástima que su guión malgaste tanto metraje en NADA, en lugar de sacar mayor partido de ellos, en beneficio de la historia. Lo dicho, solo son capaces de ofrecernos una triste tortilla francesa, cuando merecíamos, por lo menos, un pollo asado con patatas y cerveza.
Y hablando de problemas con personajes, hay que citar a Morena Baccarin (Vanessa).
Si en la primera parte, su personaje y relación con Wade Wilson, enriquecía la trama, aquí, para lo único que sirve, es para frenar, de forma horrible, la narración. Todas sus apariciones castran un ritmo, ya de por sí algo irregular, y total, ¿para qué? Pues para nada, porque no aporta nada al desarrollo de la historia. Totalmente prescindible.
La idea que da origen al guión, podría funcionar mejor de lo que lo hace. El problema es que tarda tanto tiempo en mostrar su "girito" que para cuando llega, le queda tan poco tiempo para brillar que te deja a medias.
La historia arranca de forma correcta para perderse estrepitósamente en la tierra de la nada, y luego se sienta a esperar a que llegue su tardío "girito" argumental para poner toda la carne en el asador y, así, salvar los muebles.
(¡Caramba! otra metáfora de comida. Es la última vez que me pongo a escribir en ayunas... )
Lo peor de que la película pierda tantos minutos sin tener claro el rumbo, es que parece que no quiere ni mirar el GPS para centrarse, y que prefiere mantenerse ocupada lanzando seis mil chistes y referencias cinematográficas por segundo, a ver si alguno de ellos hace gracia.
Han grabado un borrador, un buen borrador, pero que no llega a cuajar del todo por falta de valor para arriesgar, como sucedía en la primera parte.
Para terminar, me gustaría dedicar la última colleja de la reseña a su director...
No has hecho ni una escena de acción que supere a la sencilla y divertida escena de la autopista en la primera parte. NI UNA.
Y no me vengas con tonterías, que venías de grabar la burrada esa de "John Wick". Las peleas son sencillas, los tiroteos flojetes y salvo las apariciones de Domino, todo tiene un aire de "no se lo ha currado casi nada".
Muy mal, Sr Leitch.
Atentamente,
YO
Lo mejor: Los tres personajes principales, la escena de la X-Force y los 25 minutos finales.
Lo Peor: La sensación constante de que han querido seguir el caminito de la primera parte para no liarse y, al final..., pues eso, que se han liado.
Morena Baccarin, TJ Miller y el director, muy flojos.
Jose Incoherente @the_morwen