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MIS ABUELOS
Las historias felices no siempre son lo que aparentan. Eso lo aprendí desde muy joven, cuando apenas me estaba abriendo paso por el intrincado camino de ser mujer. Tendría quizás unos quince años cuando me quedé en la casa de mis abuelos, lo cual no era raro, salvo que en esa ocasión el objetivo no era pasar ahí la noche, sino escabullirme cuando ellos durmieran e irme de fiesta con mis amigas del colegio. Todo lo tenía muy bien pensado y contaba con que ellos ni se enterarían de nada, pero antes de que pudiera escapar por la ventana, mi abuela me descubrió.
–¿A dónde crees que vas? –inquirió con un rostro muy serio.
–Pero… ¿qué haces despierta? –le respondí entre balbuceos.
–Mi vejiga ya no es lo que antes era, pero ¿tú? ¿A dónde vas vestida de esa manera? –volvió a preguntar.
Entonces supe que estaba derrotada y antes de que aquel diálogo despertara a mi abuelo, le conté todo a ella. Mi abuela siempre había sido muy comprensiva conmigo, e incluso un poco solapadora, pero esta vez se sentó a la orilla de la cama y me pidió que me sentara a su lado.
–Sé que tienes una edad difícil. Yo también la tuve y la volví a vivir con tu madre. Por lo que te pido que no hagas este tipo de cosas. Tus padres confían en nosotros y en ti, ¿no querrás que esa confianza se vea dañada por una noche de diversión, o sí? Sé que estás experimentando muchos cambios y es inevitable sentir cosas que tal vez no puedas explicarte. Poco a poco te interesarán menos las muñecas o estar con tus viejos, y te llamarán más la atención los muchachos, quienes sin duda también se verán atraídos hacia ti –me dijo y la verdad es que me molestó un poco la forma como lo hizo.
–¿Tú qué sabes abuela? Las cosas no son como en tus tiempos. Antes vivían con los ojos vendados, llenos de temores y moralinas que la verdad es que no van conmigo. Esta es mi vida y yo sé qué hago con ella –le respondí severa, pero con cuidado para no alzar la voz.
Ella me miró, bajó la cabeza un par de minutos. Se incorporó de la cama, besó mi frente y me dijo que hiciera lo que quisiera, pero que pensara en las consecuencias. Luego se encaminó hacia la puerta de mi habitación. Eso hizo un nudo en mi corazón. Ella siempre había sido muy cariñosa y comprensiva conmigo, yo no podía pagarle de esa manera. Por lo que antes de que saliera la detuve, le di un fuerte abrazo y al oído le dije que no iría con mis amigas, no esa noche ni de esa manera.
–Tus padres han hecho un buen trabajo contigo, se ve que eres mucho más sensata que yo a tu edad. Si hubiese sido como tú quizás mi vida sería un poco diferente –dijo y eso me dejó intrigada.
–¿De qué estás hablando abuela?
–Te voy a contar algo que sólo lo sabe tu madre y Dios –respondió y lo dicho me dejó aún más intrigada.
–Tal vez creas que soy anticuada y que en mis tiempos nuestra mayor diversión era sentarnos a leer o escuchar la radio, pero no es así. Yo también fui joven, inquieta y no tan sensata como tú –dijo y se volvió a sentar en la orilla de mi cama, mientras su mirada parecía perderse entre un océano de recuerdos.
–Bien sabes que tu abuelo fue mi primer y único novio, mas él no es el padre de tu madre –dijo y me quedé helada.
–Yo tendría tu edad cuando me enamoré de tu abuelo y nos volvimos novios. Él siempre había sido muy atento y respetuoso conmigo, y aunque apenas había terminado la preparatoria, ya trabajaba como docente en la escuela municipal, por lo que mis padres no tuvieron inconveniente en que me cortejara y que quizás en un futuro se casara conmigo, y tampoco lo tenía yo –dijo y se le iluminó la mirada.
–Fuimos novios por años, lo cual también contribuyó a que se volviera mi mejor amigo y mi mejor pareja de baile. No había reunión a la que no fuéramos juntos y nos apoderáramos de la pista, hasta altas horas de la noche. Luego me devolvía a casa. Pero el día de mi fiesta de graduación él enfermó; tenía fiebre y una gripe que no le permitió salir de su cama. Yo me ofrecí a quedarme a su lado, pero él insistió en que fuera y me divirtiera mucho. Después de todo era un evento especial y todas mis amigas estarían reunidas quizás por última vez. Por lo que accedí y fui yo sola –dijo y su mirada se oscureció un poco.
–No disfruté tanto como esperaba, pero mis amigas hacían hasta lo imposible con tal de que me distrajera un poco. Al grado que dejamos la fiesta antes de que terminara y nos fuimos a otro sitio. Hacía poco habían abierto un lugar para bailar y acudimos sin avisarle a nadie, conscientes de que quizás después de esa noche cada una tomaría caminos distintos. Te repito, no era tan prudente como tú –dijo y me sonrió un poco.
–En ese sitio conocí a un chico, tal vez un poco más joven que tu abuelo. Empezamos a platicar, beber unas copas y la verdad no sé en qué momento me fui alejando de mis amigas, al grado que terminé en su vehículo. Ahí tuve mi “primera vez”. La verdad es que no fue lo que yo esperaba y al día siguiente no sólo me dolía el cuerpo, sino la consciencia. Jamás volví a ver a ese muchacho. De hecho pensé que eso terminaría ahí, pero cuando pasó más de una semana del día en que tenía que bajarme la regla y no ocurrió, me preocupé y fui al médico, quien confirmó mis temores. Yo no sabía qué hacer. Por lo que fui con tu abuelo y después de unas copas, lo convencí de hacer el amor conmigo. A pesar del licor, él no quería, decía que no era correcto, que su sueño era llevarme a su alcoba, pero ya como su esposa. Pero al final no pudo negarse. El pobre era tan inexperto que ni siquiera notó que yo ya no era virgen. Aun así fingí dolor, y pese al nerviosismo que tenía yo, tuve “la primera vez” que siempre había soñado. Días después le dije que había quedado embarazada y a las pocas semanas nos casamos –dijo y yo estaba muda.
–Él fue el mejor padre que tu madre pudo haber tenido. Y aunque después intenté tener un hijo suyo, nunca pude volver a embarazarme. Por lo que te pido que seas tan discreta como tu madre y no le digas nada a él. Ella, como tú, lo tenía que saber, pero entiende que tu abuelo no tiene por qué enterarse de esto nunca –dijo y yo prometí guardar silencio.
Desde entonces vi a mi abuela de otra manera, sin perder mi amor y respeto, ante mis ojos se volvió más “viva”, más “mujer”, sin ese velo de perfección con el que siempre envuelven a los viejos.
Yo cumplí mi promesa por años, hasta el día en que mi abuelo me sorprendió fumando hierba a escondidas en el baño.
–Hija, ¿por qué haces estas cosas? ¿Acaso no te he contado sobre mis padres? Mi papá fumaba como chimenea y sufrió de los pulmones hasta el día de su muerte, dándole el mismo fin a mi madre, varios años antes, a causa del enfisema. ¿Quieres eso para ti, hija? –me dijo.
Yo no sé si fue por saberme sorprendida, el efecto de la hierba o simplemente porque creía que él no tenía derecho de sermonearme, le dije que no se metiera en mis asuntos, ya que él no era mi verdadero abuelo. Lo cual me hizo reaccionar y cubrí mi boca, pero ya era tarde. Él agachó la cabeza y salió del baño. Inmediatamente fui tras de él y le pedí disculpas. Realmente estaba avergonzada de lo que había dicho.
–No te preocupes hijita, eso yo ya lo sabía –dijo, mientras yo lo veía con incredulidad.
–Semanas antes de casarme con tu abuela me dio una fiebre muy alta, que me causó esterilidad. Yo no le dije nada a ella, por miedo de perderla, por lo que el día en que me dijo que estaba embarazada, yo sabía que su bebé no podía ser mío. Pero la amaba y aun lo hago, por lo que fingí ingenuidad y me casé con ella. No me arrepiento de nada. Y si tuviera que repetir mi vida de nuevo, lo volvería a hacer –dijo y yo lo abracé con todo el amor que siempre se ha merecido el viejo.
m i s a b u e l o s ♥
My grandparents
They raised me, my mom and dad were always working and I hardly ever saw my dad because of the divorce. I have my own feelings about that mess but this is not the post for it yet. :) This about the real parents people who raised me as if I was their own daughter. About respect, integrity, honor, over coming adversity, and how to dance the twist. From when I was born till about 4 years old I lived with my grandparents and mom (She was taking care of them). While I have a close bond with both of my grandparents even to this day (I'm 21), I am closer to my grandpa in mannerisms, thought process, and just in general closer. My Grandma's mother was sick a lot in my younger years and frequently went to Monterey Mexico to take care of her, that's not to say I never saw her or got close but it just meant I was slightly closer to grandpa. The correct terms for grandma in Spanish is Abuela. The correct terms for grandpa in Spanish is Abuelo. When I was little I couldn't pronounce the "Ab" part and called them this: "wela" and "welo". To this day, even though I know how to pronounce it correctly, I still call them wela and welo. They are more than just my grandparents, they ARE my parents. They raised me and taught me lessons and skills that in this day and age most have forgotten about. I love them so much and they really are the world to me.
La historia que acabo de rebloguear es así, igualita a la de mis abuelos.
Mi abuelo se ve feliz cogiéndole la mano a mi abuelita, diciéndole "mi negrita".
Maldigo el día en el que mis abuelos decidieron hacerse una cuenta en Facebook.
Y se celebró el día del abuelo...
Ayer 28 de Agosto se celebró el día del abuelo, y veía como todos ponian fotos con sus abuelitos o les dedicaban estados (no sé porque lo hacen amenos que sus abues tengan facebook o se los muestren de la computadora).
Y eso me hizo sentir muy triste. Yo solo logré conocer a dos de mis abuelitos, el papá de mi papá y la mamá de mi mamá.
La mamá de mi papá falleció antes de que mis papás se casaran, y el papá de mi mamá falleció cuando mi hermano era un bebé, hace 27 años :/
Nunca fui muy cercana a mi abuelito (el papá de mi papá), y aunque convivia más con mi abuelita (la mamá de mi mamá, que por cierto siempre fue sumamente guapa y hermosa) ella ya estaba muy enfermita..
Recuerdo que cuando era pequeña, nos subiamos al taxi de mi abuelito y al bajar él me miraba y me decia que me iba a cobrar a mi, y yo me asustaba porque no tenía dinero para pagarle, y a él solo le daba risa.
Él y mi papá nunca se llevaron bien, quiza por eso no convivimos mucho.
En cambio mi abuelita siempre estaba atenta a su alrededor, recuerdo que cuando la llevaban al baño o a bañarse, yo me ofrecia para que se apoyara en mi y llevarla hasta su habitación a que se sentara en su sillon de siempre. Me gustaba mucho llegar y saludarla y sale un beso.
Aveces cuando mi mamá me regañaba, yo llegaba con mi abuelita y le decía "Mire abuelita, su hija me regaño", y mi abuelita con una voz casi de suspiro, debido a que ya no tenia fuerzas le decía a mi mamá "No la regañes~ ".
Veo como todos dicen que visitaran a sus abuelos y cosas asi, y a mi solo me llegan esos recuerdos, me hubiera encantado convivir más con mis abuelos. Según me cuentan mis tias, la mamá de mi papá, fue una señora hermosa en todos los sentidos y que mi papá era su hijo consentido y que cocinaba muy rico.
El papá de mi mamá, era un amante de la feria taurina, asi que hubieramos diferido en muchos ámbitos pero que tambien nos hubieramos llevado muy bien.
Espero que ellos esten bien donde sea que esten, yo aún los recuerdo, y los extraño.
Almenos me hubiera gustado convivir más con ellos, más de lo que no pude hacer...