Sal gorda
Tengo un local donde vendo especias. Aparte, tengo otro tipo de condimentos como “sal gorda”. Un día, en aras del humor, decidí ponerle una coma a esa frase “sal, gorda”. Esa misma mañana, muchas clientas se fueron, ofendidas. Las que cabían por la puerta de salida, claro. Otras, las bulímicas, me llenaron todo el local de vómito para luego marcharse haciendo skimboarding hasta la salida, presas del pánico. Qué desastre. Las anoréxicas se agacharon para ir recogiendo los tropezones más pequeños y sustanciosos que llevarse para hacer su comida diaria. La única que actuó como era habitual fue Sara. Ay, mi Sara, qué buena es ella. Y qué pena que naciera siendo sordomuda y ciega. Pero bueno, la vida viene para todos igual: una y única. La diferencia está en cómo te la comas.












