El viaje de Chihiro: Crecer entre fantasía y realidad
El viaje de Chihiro (2001) es uno de los trabajos más conocidos del estudio Ghibli: un mundo de brujas, espíritus, dioses y toda clase de criaturas, creado por el legendario Hayao Miyazaki.
La protagonista es Chihiro, una niña consentida que debe crecer para salvar a sus padres y aunque hay muchas películas que hablan de cómo se deja la niñez, la manera en que El Viaje de Chihiro lo hace es excepcional; reforzando el concepto con un universo bien estructurado, personajes multidimensionales y subtramas que ayudan a que la historia avance.
Un universo complejo pero fácil de entender
Chihiro, de 10 años, queda atrapada en un mundo habitado por espíritus, donde sus padres son convertidos en cerdos por la bruja Yubaba, quien es dueña del spa del lugar, un lugar en el cual una cantidad inmensa de seres trabaja para atender tanto a espíritus como a dioses.
Yubaba le da trabajo a todo quien se lo pida y se adueña de ellos al robarles el nombre, por lo que contrata a Chihiro y cambia su nombre por Zen.
Estas son reglas se explican de forma fluida y rápida, por lo que el espectador puede entender su dinámica.
Personas como personajes
Los personajes están bien estructurados y puede que esto se deba a que Miyazaki los basa en personas que conoce, por lo que Chihiro está inspirada en la hija de uno de los amigos del director.
Entre los personajes que acompañan a la protagonista está Haku, quien la ayuda a sobrevivir en ese mundo y aunque inicialmente lo vemos como su salvador, luego sabemos que también es ayudante de la antagonista y que no se puede liberar de ella porque no recuerda su propio nombre.
Haku es a la vez salvador, amigo, enemigo y prisionero.
Por otra parte, Yubaba está lejos de ser una villana clásica: rechaza a Chihiro por ser humana, pero le da trabajo, la felicita al destacarse en sus labores y la vuelve a detestar.
Yubaba es antagonista, comerciante, mentora y madre a la vez.
Todos son personajes con contrastes, dimensiones que los hacen cambiantes y que son reflejo de la naturaleza humana.
Crecemos juntos con experiencias individuales
En términos de la trama y las subtramas se puede ver cómo todo está bien pensado: nada sobra y nada falta.
La historia principal es la que lleva Chihiro, pero a esta se adhiere la historia de Haku y del hijo de Yubaba, un bebé no sale de su cuarto con el argumento de que todo está cubierto de gérmenes.
Los personajes de las subtramas, al igual que Chihiro, cambian y crecen a medida que la aventura avanza, dando verosimilitud y generando conexión con el público.
Otras obras de Ghibli como La princesa Mononoke (1997), una de las películas más taquilleras de Japón o Mi Vecino Totoro (1988), cuyo personaje es el emblema del estudio, no suelen ser tan conocidas.
Puede que se deba en parte a que El Viaje de Chihiro ganó un Oscar en 2002, pero creo que también es por la historia clara, que se puede entender y vivir mientras pasa.
Es fácil identificarse con la complejidad de los personajes, con sus imperfecciones y conflictos, lo que hace que destaque con un balance de elementos que logran una narración fuerte y fluida, acompañada de una riqueza visual de gran belleza y detalle.











