Capítulo 17 - Bahamut, el guardián de los canales
La impaciencia me puede. Si voy a tener que enfrentarme a otro guardián, prefiero que sea ya. No soy del tipo que medita demasiado las cosas. Sólo dudé una vez cuando me preguntaron si prefería Star Wars o Star Trek. Reviento el Ankh con la joya y repentinamente la barca se suelta del anclaje y se arrastra corriente abajo a gran velocidad sin que yo pueda remediarlo. La corriente me lleva por lo que parece ser un viejo canal del templo. Un pececillo se acerca chapoteando....
Uy, eso no es un pececillo... válgame Dios... ¡QUÉ ES ESO!
Un inmenso leviatán salta por encima de mí generando una inmensa ola que menea mi barquita peligrosamente. Una y otra vez insiste hasta que consigo asestarle un latigazo justo cuando pasa a mi lado. Gruñe y cambia de táctica. Salta y por un momento parece flotar en el aire. Me mira, abre su bocaza y de ella salen bocanadas de energia que me alcanzan de pleno. La cabeza me zumba como si hubiera estado jugando un día entero al Polibius.
Waooo... quizás tendría que haberme preparado un poco más para esto... Soy un cretino...
Pero no hay vuelta atrás. Me repongo y cuando le veo saltar de nuevo le imito acercándome peligrosamente a sus fauces. Le asesto un nuevo golpe y me da tiempo a caer debajo suyo evitando por los pelos sus proyectiles. No sé cuanto tiempo estoy enzarzado con él. Se revuelve una y otra vez y me sorprende con nuevas estrategias, pero finalmente muerde el polvo... Mientras su cuerpo inerte desaparece bajo las frias aguas del canal no me doy cuenta de que me precipito al vacío.
¡¡¡SPLASH!!!
Yo y la barca acabamos en el fondo de las cataratas donde conseguí el Birth Seal. Tardo un rato en espabilar. Tampoco es que las alimañas aladas me den mucha vidilla.
Así que era aquí a donde conducía el canal...
Decido ponerme en marcha hacia el poblado para descansar pero antes examino una pared debilitada de la catarata gracias a que la barca me sirve de apoyo... Y la recompensa hace que merezca la pena el esfuerzo invertido y con creces.
Cuando llego al poblado Xelpud tiene novedades para mí...
"¡Lemeza! Han llegado al pueblo dos unidades de Mobile SuperX2... ¿no sabes que és? El nuevo modelo del portátil que utilizas. ¡Tiene el doble de RAM! Yo ya me he agenciado uno y, si no te das prisa, puede que compre también el otro... si, como copia de seguridad. No pongas esa cara hombre..."
No salgo de mi asombro. ¿Habla en serio? Vago por las tiendas del pueblo y no encuentro nada. Bueno, me queda una por mirar. Entro y allí está: un aparato de apariencia soberbia y robusta. Miro la etiqueta. No me lo puedo permitir. Una voz tan terrible como conocida me hace erizar la piel.
"¡Espero que tengas dinero para comprar hijo de la gran perra!"
¡Nooooo! ¡Ella nooooo...!









